Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo IV. La literatura y los géneros de uso cotidiano  

 

Consigna nueve Escribir una receta, un reglamento o unas instrucciones con uno de los siguientes objetivos:

“Conseguir amigos influyentes”, “sobrevivir en la Argentina actual”, “ser una chica ‘fashion’", "no morir a la hora señalada", "volver a un estado amniótico". Se puede elegir también un objetivo no mencionado aquí.  

Extensión máxima: una carilla.

 

 

COMO SOBREVIVIR AL  CELULAR

 

Mi gran ilusión después de tanto tiempo era  tener  el celular,  el que tiene  todas las funciones, como una mini computadora. Mis compañeros me lo regalaron el día de mi cumpleaños.

Tenerlo conmigo todo el tiempo, era como empezar a sentir esa magia de la novedad, ese cosquilleo que genera el mundo por conocer. Mi necesidad de sumergirme en sus redes de a poco me alejó de mis lecturas habituales como también de la reunión con amigos de todos los jueves.

 Y fue así como en menos de dos meses, fluía y fluía gente, contactos, grupos,   amigos de amigos y hasta sus parientes. Los mensajes y las publicaciones me iban atrapando al punto que invertía largos tiempos en ello.  

 El encantamiento se fue desvaneciendo con el paso de los meses, los mensajes, grupos y chats eran tan abrumadores que empecé a sentir cierta incomodidad.

 De a poco fui demorando las respuestas, inclusive hasta el día siguiente. Probé con hacer algunos silencios: a uno, a dos y luego varios grupos, lo cierto es que este aparato empezó a apoderarse de mi tiempo y mi vida.  

Pasaron más de siete meses y tomé la decisión de salir de algunos grupos. Empezaban a agotarme las intensas cadenas de respuestas y contramensajes. Los perfiles y sus publicaciones perdieron mi interés.  

 Una noche, ya muy tarde olvidé apagarlo. Intentando dormir, su sonido,   destellaba en el silencio de mi vigilia. Comienza mi  implacable lucha contra el aparato que siempre se resiste y vuelve otra vez a su juego.  

 Prosigo con mi plan de resistencia, lo enciendo cada vez más tarde, pruebo el silencio  total, pero no puedo dejar de deslizar la pantalla, para ver quién está detrás, cual es el perfil que me atrapa.  Todo demanda respuestas  pero me abstengo, lo dilato y no contesto, desvío las llamadas.  

 Pasa un día, luego dos, tres, trato de olvidarlo, no es tan  importante, recuerdo mi viejo y querido teléfono al cual me aferro  cada vez con  más cariño.  

 Llego a casa agotada y suena el teléfono de línea, su mejor aliado. El contestador atiende y yo escucho, escucho  y no atiendo, porque siento que las ilusiones se fueron perdiendo y el cansancio me vence.

 Es jueves, mi día libre. Desperté pasado el mediodía. Después de mi rutina hogareña, lo prendí casi al atardecer. Lista para salir, lo hundí en lo profundo de mi cartera, lo silencié. Escuché muy a lo lejos su vibración. Caminé como no lo hacía desde mucho tiempo. Volví a sentir una agradable sensación,  todavía me aguarda una vieja cita.

 

 

Copyright©Alicia Jadrosich

Junio, 2016.  Todos los derechos reservados