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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo IV La literatura y los géneros discursivos de uso cotidiano  

Consigna nueve: Escribir una receta, un reglamento o unas instrucciones con uno de los siguientes objetivos: “conseguir amigos influyentes”, “sobrevivir en la Argentina actual”, “ser una chica ‘fashion’”, “no morir a la hora señalada”, “volver a un estado amniótico”. Se puede elegir también un objetivo no mencionado aquí.

Extensión máxima: una carilla.

 


 

NO MORIR A LA HORA SEÑALADA


El rito de conseguir y tallar el hueso, la noche de Jueves Santo. Obtener la falange de un fallecido. Preferentemente un niño ya bautizado, un Angelito. En el San Juan Bautista hay tumbas viejas, removidas, con la osamenta a la vista. Don Pano, el cuidador, sabe muy bien dónde buscar y para qué. El pago por el oficio no es solo dinero. Tengo que estar seguro cuál es, antes de la fecha. Ese añámemby no sé qué me va a pedir.

Si además de hacerme inmune a las balas, quiero un intermediario ante la Muerte, he de pagar, también, por la cabeza completa de un masculino, suicidado o asesinado. Esto lo he de pensar… no me gusta la idea de un cráneo en el altarcito de casa. ¿Y si el ánima me es infiel? ¿Y si se enoja y se vuelve contra mí? No. No. No. Convivir con estos nde añarakópeguare del penal te hiela el upite, aunque seas bien macho. Pero de ahí a pactar. No. La mamita de Itatí me protege, pero necesito más payé. El Marcelo está lleno de cohetes en el ñarukandy y anda culeando por ahí. ¡Nderacore! Hay que hacerlo no más. Ya estoy oliendo la Parca cerca con tanta balacera y no me gusta. No quiero morir todavía.

El cuchillo bendecido ya lo tengo para la talla de la estatuita. Puedo llevársela al Pai pero mejor que nadie sepa. Total no importa que sea bonita. Lo que sí esa noche de Jueves Santo la tengo que terminar en el huesito del angelito, que Dios lo tenga en su gloria. Después a dejarla amanecer en el “fluido del Santito” para que se impregne de su espíritu. Pétalos de clavel rojo, tres hojas de laurel, tres de paraíso, la ruda es indispensable, ceniza del cementerio (de las velas, las ofrendas, hay que buscar en la Cruz Mayor), tierra del cementerio. - ¡¡¡hijue!!! Muchas cosas son -. Todo licuado con incienso, mirra, miel, alcohol de curar, sal gruesa. Mejor es hacer el fluido que comprarlo. Meto el huesito allí con su estampita y dejo amanecer Vienes Santo. Toda la noche bajo el altarcito de casa cuidando que las siete velas no se apaguen. Ahí lo atiende la Itatí, San Miguel, Santa Catalina, y bien escondidito mi Santito. Lo demás ya es más fácil. Hacerlo bendecir en siete iglesias, pero escondido dentro de un velón o enredado en mi rosario para que no vean los curas. Lo levanto cuando el padrecito rocía con agua bendita, mientras rezo un Padre Nuestro y  la oración de consagración que ya me la sé de memoria:

“San La Muerte yo te llamo para que vengas a este lugar y tomes esta imagen de hueso, la cual la bendigo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amen. Salve San la Muerte”.

Si lo hago bien, mi huesito va a estar poderoso. No me va a pasar como a ese que encontraron en su altar, todo balaceado, después de tres días y no se curó no más. El Marcelo me lo va a meter bajo la piel del brazo izquierdo, o en el hombro, capaz, ya veremos. Ahí va a tener que quedar de por vida, que deseo sea larga. Después de todo, eso de ofrendarle un finado por año es fácil de cumplir. Pero tiene que ser uno por año, y en el mes de agosto, después de la ruda. No como ese angá tabyrongo de Buenos Aires, que se cargaba uno por semana para que el San Justo le asegure la droga. ¡Nderevikuape con estos kurepí que no entienden nada, ni con quien se meten! Cada 20 de agosto le haré su fiestita, con asado de chancho y mucha comida con miel y azúcar, como a él le gusta. Los muchachos traerán alcohol, tabaco, monedas, claveles rojos, para el Santito. Las jodas le voy a armar. Eso sí, las ofrendas no se tocan. Sí Señor. ¡Qué larga vida voy a tener!

 

 


Copyright©Delia Plazaola.

Junio, 2016. Todos los derechos reservados