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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo IX Una escritura palimpsestuosa: la lectura como uso

Consigna veintidós beta A lo largo de un relato en primera persona, diseminar alusiones y citas pertenecientes a  “El matadero” de Esteban Echeverría y lograr que esas referencias intertextuales cobren sentido a partir del efecto final, donde se evidenciará explícitamente el vínculo entre el nuevo relato y el mencionado cuento, tal como hace Borges en “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” o “El fin”.

Por ejemplo: desde la perspectiva del unitario, narrar la historia de un hombre que esa mañana decide salir a pasear a caballo y se pierde y aparece en un lugar que le resulta hostil y en el que se encuentra con gente que preferiría no haber encontrado.

Este relato comienza con la narración de las consecuencias de la lluvia y la cuaresma en la Buenos Aires de Rosas, luego describe la llegada y el faenamiento de reses en el matadero, para finalizar refiriendo la trágica consecuencia de la aparición imprevista de un unitario montado a caballo en el lugar, símbolo de la barbarie rosista. El narrador cuenta en tercera persona desde el punto de vista de un unitario. El sólo hecho de contarlo en primera persona y, tal vez, con un lenguaje más actual hará de aquel un nuevo relato.

 


Es el unitario que, en el cuento de Echeverría, morirá sobre la mesa de la casilla del juez del lugar:


PELO  ROJO


La alarma ha sonado a las 6. Tomé el telmisartán a horario, antes de salir de la cama cómoda y mullida. Se prendió la pantalla diez minutos más tarde, en C5N, como estaba previsto. Abro la ducha, disfruto del agua, mientras escucho las noticias. Hay un clima esperanzado en la “gente como uno”, al fin se hizo justicia. (El champú huele a eucaliptus). El traje gris, camisa impecable, corbata rosada. El reloj me indica que voy bien con los tiempos, debo llegar puntual al estudio. Llovió toda la noche, no sacaré el auto. Escucho ruidos afuera. Llegan gritos desde la calle, de nuevo los bombos… ¡Pero esta gente ignorante no comprendió quién manda! En el noticiero insisten con la brecha y el abismo entre clases. Ahora las cosas están en su lugar, los empresario sabemos ordenar el caos. La barbarie dominó durante la “década endemoniada”, la pelirroja enloqueció creyéndose una reina. Basta de la chusma empoderada, ¡por favor!

Ya en la calle, descubro que sigue lloviendo. El día de Santa Viviana, el 4 de abril, comenzó a llover, y no para. Las voces populares dicen que seguirá por cuarenta días indefectiblemente, porque así ocurre cuando empiezan las lluvias en esa fecha. El Río de la Plata presenta un oleaje feroz, el viento embravece el agua. Los paraguas y los cantos de los trabajadores convierten el espacio en un carnaval atípico, la masa se confunde entre banderas y carteles deslucidos. Están furiosos. Creen que es injusta la devaluación, las medidas tomadas por el nuevo gobierno. Sólo saben rezar y piden al Papa argentino que los proteja. La Religión y la fe es lo que sostiene al pueblo. Una multitud de cabecitas negras se ondula como el agua del río, bravía.

Necesito un taxi rápidamente. Recibo empujones y escucho el grito: ¡Vuelve Cristina, vuelve Cristina! Mis latidos se aceleran, se me seca la garganta. Son trabajadores del frigorífico, parece que fueron despedidos. Hay olor a huesos quemados en el ambiente y una sed de matar para calmar el hambre, repitiendo la rutina de la faena. No puedo llegar a la otra calle, de repente somos síntesis de civilización y barbarie en toda una atmósfera enrarecida. Para los violentos, encarno el otro polo de la dicotomía: el orden, la riqueza, el empresario, la ley. Sólo sé que siento en mis oídos el aliento ácido del odio, y entra en la tela gris de mi saco, el frío acerado del cuchillo acostumbrado a la victoria. No se permiten perder. Es la lluvia, el cielo color humo, mi traje gris, y una mancha roja amenazante como su pelo enrojecido de locura, que ha ganado. Amanecí en la esperanza y quedé tendido y frío entre sus cruentas garras, las del animal oscuro de la plebe.

 

 

Copyright©Alba Isern.

Junio, 2016. Todos los derechos reservados