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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo I  Variaciones

Consigna 1 Escribir dos nuevas variaciones para agregar a las que fueron transcriptas en el inicio de este módulo, respetando el argumento mínimo de alguno de esos textos.

Extensión máxima de cada variación: media carilla.

 


Variación 1


IRREALIDAD

 

Hoy llegué muy  cansado a casa, no veía la hora de meterme en la cama y olvidarme de todos los problemas.  El manejo del estudio, los documentos, las entrevistas habían agotado mis nervios. A pesar de todo eso, no podía dormirme.  Cuando miré el reloj las agujas se tocaban promiscuamente... Después no sé que pasó.Aparecí en un café, uno de esos tantos que hay en la ciudad  y te acogen cuando buscas refugio.

Las mesas  desnudas, el mostrador oscuro y amenazante, el mozo de negro, con la bandeja en alto, arrastrando pesadamente los pies.

 

Junto a una ventana, un hombre bien vestido leía un diario que sostenía abierto, tapándole la  cara. Después de un rato entró un tipo medio raro, de cara huesuda y grandes anteojos. Con paso decidido se ubicó casi al fondo del pequeño salón. Estaba inquieto. Pidió un café doble bien cargado y sacó un cigarrillo que volvió a guardar.

Minutos después apareció una mujer  con vestido floreado y zapatos rojos, de taco alto. Se detuvo indecisa, al momento se sentó junto al hombre del fondo.

¿Y yo dónde estaba? Hago un esfuerzo y me acuerdo. Estaba entre las dos mesas. No pasaba nada extraordinario, sin embargo, se respiraba  un clima enrarecido.

Un tango llorón sonaba muy tenue.La pareja conversaba en voz baja, las cabezas muy juntas.  El hombre del  diario observaba con disimulo. En un momento se levantó y fue hasta el mostrador. Desde allí pudo escuchar un “sí puedo”, en boca de la mujer, que lo paralizó.

Recuerdo que empecé a inquietarme. Algo raro estaba pasando.

A partir de ahí  se me entrecruzaron los personajes. El sueño se hizo cada vez más confuso. Yo quería agarrarlos y se me esfumaban. Todo se me nubló cuando la mujer se levantó temblorosa y abandonó el lugar.

La bruma de mi sueño fue cada vez más intensa. Salió primero un hombre, el otro dejó la plata sobre la mesa y casi voltea la silla. Algo iba a ocurrir afuera y yo no quería perdérmelo. Me levanté también de prisa y cuando llegué a la puerta… sonó el despertador.

Quise asirme a ellos, quise conocer la trama de ese misterio que los rodeaba,  pero se desdibujaron envueltos en la nube del sueño, que escapó por mi ventana.

 

 

Variación 2


FRUSTRACIÓN


Era periodista y como tal buscaba la noticia, en cada hecho que tuviera algo de intriga.

Ese día entró en un café de la Avenida de Mayo  y se sentó en un lugar oscuro. Su mente estaba llena de sucesos que tenían que ver con el narcotráfico, la venta ilegal, el tráfico de personas, la prostitución.

Junto a la ventana vio a un hombre que parecía leer un diario. Pensó que más bien lo usaba para ocultar la cara y ahí sonó la primera alarma.

Distanciado por unas mesas  descubrió a otro hombre de aspecto raro, el pelo recogido, grandes anteojos negros y gabardina oscura. Tamborileaba con los dedos como siguiendo una música inaudible. Se mostraba nervioso, impaciente.

Vio que con su mano libre no abandonaba el celular y miraba hacia la puerta con insistencia.

Pasados unos minutos entró una mujer de vestido floreado y zapatos rojos, de taco muy alto, con una melena muy rubia y un andar ondulante.

Después de pasar la mirada por el salón fue a sentarse junto al joven. El periodista se removió en la silla. Sintió que el aire se enrarecía. Los tres personajes le resultaron sospechosos. Tal vez por defecto profesional, algo se encendió en su mente y miró con atención.

No oía la conversación, pero en un momento sonó un ”Sí” que lo sobresaltó.

Tejió de inmediato una historia que tocaba con el delito. Le sonaron nuevas alertas.

Cuando los personajes se levantaron para salir, uno tras otro, se precipitó en su seguimiento.La calle sería el escenario del conflicto. Pero no… 

Cada uno tomó un camino diferente.

La mujer subió al colectivo 39, que estaba en la parada, y los hombres tomaron  direcciones opuestas.

La escena se le desdibujó.

Su historia quedó flotando en el aire del atardecer, sin tener un desenlace.

 

 

 

Copyright©Hebe Barone

Mayo, 2016.  Todos los derechos reservados