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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

 

(TIEL)  Módulo VI  Focalización

Consigna de escritura trece beta: Escribir un relato en primera persona con un narrador deficiente. Las razones por las que el narrador no acaba de comprender los hechos pueden ser diversas. Es posible elegir alguno de los narradores caracterizados abajo o alguna otra variante no consagrada por la tradición.

Por ejemplo:

-El narrador tiene alguna falencia o minusvalía: es tonto, loco, carece de algún sentido (es ciego, sordo, etc.).

-Es un iletrado, un niño, o pertenece a un mundo cultural muy distinto de aquel al que pertenece lo narrado.

-El que narra es un testigo que solo puede referir lo que le han dicho o lo que ha visto.

-La falta de comprensión de los hechos narrados se debe al punto de mira u observación del focalizador y a los obstáculos con que se enfrenta su visión. Ejemplo: mira por un agujero en la pared.

Extensión máxima: dos carillas.

 

 

— A ver, cuénteme. ¿Qué fue lo que pasó?

— Yo había salido pa'l trabajo, serñor. Los findes de semana hago la changuita de sereno en el parque. Me jui más temprano porque solo, en el rancho, me aburro. La familia está en el campo y se estraña. En la semana, changueando acá y allá, se pasa, ¿vio?... Bueno, le decía, llegué temprano al parque, estaba dando una mano con los juegos cuando vi que la gente se estaba amontonando en las hamacas voladoras…. A ese juego no voy mucho porque el viejo que lo maneja es jodido, malo. Al pibe que tiene de peón lo trata mal. Pero güeno, como le dije, vi que la gente se estaba amontonando y jui.

— ¿Y qué fue lo que vio?

— Ay, señor, en mi vida vi cosa igual. Cuando escuché los gritos, corrí y llegué justito, justito cuando las hamacas volaban. ¡Pero volaban de veras, señor! Cayeron haciendo mucho ruido. Se me congeló la sangre, señor. Me daba miedo acercarme pero tenía que ayudar. Capaz alguno vivo había y los finados había que sacarlos pa’ que tuvieran cristiana sepultura.

—¿Y qué es lo que cree que pasó?

— Mire, le viá decir la verdá. Yo al principio pensé que había sido el viejo mala entraña ese, pero cuando llegué a donde estaba el gentío, el viejo estaba ahí, parado, agarrándose la cabeza.

— Y, ¿entonces?

— Y entonces miré pa’ los controles y ahí estaba el pibe, con la mano en la palanca. ¡Y la cara que tenía! Una sonrisa, un brillo en lo’ ojos que parecía el diablo mesmo. Yo sabía que algo así iba a pasar.

— ¿Qué es lo que sabía que iba a pasar?

— Y, el viejo lo trataba muy mal al pibe. Sí, le daba casa, comida (a veces) y trabajo, pero también le daba palos, muchos palos. Pobrecito el pibe, necesitaba afeto, no palos. Pa’ mí que de tantos golpes se puso medio loquito…. Era la primera vez, por lo menos desde que trabajo ahí, que manejaba el juego. Pa' mí que se pensó que de veras era un juguete. No creo que haiga querido lastimar a nadies. Pero lo hizo. ¡Y cómo, señor! ¿Usté’vio cómo quedaron? Yo ayudé a sacar algunos dendemientras llegaban los bomberos…

 


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Mayo, 2016.  Todos los derechos reservados