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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL)  Módulo  1 Variaciones

Consigna dos alfa Inventar una nueva anécdota nimia (siguiendo las instrucciones transcriptas más abajo) y realizar tres variaciones (de extensión máxima: media carilla cada una). Ampliar una de ellas de modo que derive en un relato breve (extensión máxima: una carilla y media). 

Enviar al orientador solamente las variaciones y el relato. La anécdota debe ser construida a partir de las siguientes instrucciones:

-que haya un encuentro aparentemente efímero entre un hombre y una mujer;

-que la acción transcurra en un lugar público o semipúblico (una plaza, el baño de un bar, un museo, un hotel, un tren, etc.);

-que haya otro/s personaje/s que mire/n (y/o cavile/n sobre) ese encuentro;

-que haya más de una acción encadenadas lógica y cronológicamente y alguna acción secundaria;

-que haya un intercambio gestual o verbal entre dos personajes (cualquiera de ellos).

 


Y CUANDO LA MIRADA SE EQUIVOCA


Me levanté temprano, me bañé, me cambié, me puse el mejor traje y llave en mano salí para el estacionamiento en busca del viejo y fiel cascajo que me traslada desde hace varios años.

Cuando llego a la ventanilla, me preguntan ¿número de aparcamiento? … Lo miro y solo atino decirle “entre el 88 y el 98” que es lo que recuerdo de la última mirada que hice la noche anterior.

Un frio, “No puede ser”,  me hiela la sangre y me hace dudar de la eficiencia del empleado, tengo plena seguridad de lo que acabo de decir, sin embargo, se acercan otros que también dudan de mis dichos. Todos argumentan que los números son correlativos y que de ninguna manera mi versión puede ser creída y que por lo tanto no podía entrar hasta que no diera datos más precisos.      Me siento en el primer escalón de la escalera que va a la garita y pienso, me concentro en mi última visión del auto y recuerdo exactamente: el 98, mi auto, el 88, el 68, el 06, el 16. No puedo estar equivocado, mi memoria visual ha sido siempre mi caballito de batalla, mi aliada; zafé de tantos exámenes solo por recordar en que partecita del libro estaba la respuesta a esa difícil pregunta.

Vuelvo a pararme decidido a discutir el número de donde tenía que retirar mi coche, enfrento al grupo que me observaba desde lejos con ojos acusadores, como si quisiera llevarme algo que no fuera mío; me paro cerca de ellos, decidido  y comienzo con mi explicación que no es más que la enumeración de los lugares ,salteando el de mi auto que era el único que no recordaba o no había alcanzado a ver, 16-06-68-88-mi auto-98 repito una y otra vez ante la mirada atónita del grupete que me miraba como si yo delirara. Me explican que es imposible esa numeración, que nadie la entendería, que no tiene lógica y hasta llegan a convencerme que así es.

Vuelvo a sentarme y pienso, me concentro. No hay caso siempre aparece en mi memoria la misma secuencia. Miro hacia la playa de estacionamiento y veo que todos los autos miran hacia un mismo lado y sus pilotos salen para ese mismo lado. Pienso, me concentro y ¡paf! Se me hizo la luz. Salgo disparado de mi escalón de concentración y les digo: -Muchachos, yo estacioné mirando hacia el otro lado, hice todo al revés del resto y desde ahí miré a mi auto y los lugares vacíos.

¡Uh! hubiéramos empezado por ahí, me dijo el más bajito. El lugar donde su auto está estacionado es el 87. Pase nomás y retírelo.

 

 

Copyright©Betty Vacarezza.

Mayo, 2016 Todos los derechos reservados.