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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo II Relatos del yo

Consigna quince alfa. Siguiendo el modelo de los textos anteriormente citados, o inventando uno propio, elaborar un diario íntimo fragmentario donde se reescriba en primera persona la historia contenida en alguna crónica periodística, la que se pueda desprender de algún aviso clasificado, o de alguna anécdota personal.

 


LA BOCA PARTIDA


3 de enero de 1812

Mi lengua está enferma desde hace unos meses; la garganta se reseca y empalidece, siento que mi boca se parte en el vacío. Solo me cobija el abrigo de las palabras, las que resuenan por la patria y la libertad. Con ellas asisto al mayor de los bálsamos que un revolucionario puede tener.


5 de febrero de 1812

Estoy sentado frente a mi escritorio, en el cajón guardo celosamente la pluma que me obsequió Manuel, los papeles y mi arma. Sobre la mesa, el viejo tintero de piedra y la vela que alumbra todas mis noches. Reflexiono y sigo pensando en la esclavitud de América; aún hay mucho por hacer. La Junta… es muy lejana por estos días y también olvidada aún más por el nuevo gobierno que por los realistas.

 

23 de marzo de 1812

El recuerdo de este día es evocar con sumo placer cuando mi fusil se descargó frente a las sombras invasoras de 1807. Esa turbia y lluviosa noche caminé entre las ciénagas en medio de las gentes y las antorchas hasta llegar al fuerte. ¡Gocé ¡ Sí , claro que me sentí un héroe cuando vi que la metrópoli no tenía fuerza de resistencia!

Muchos de nosotros entendimos que había llegado nuestro tiempo. Y desde ahí comenzó nuestra resistencia.


5 de junio de 1812

En la mañana, desayuné más temprano que nunca, claro que no lo elegí; el dolor irrumpió mi sueño. Entonces vinieron a mi mente los días de la contrarrevolución y la traición del francés… ¡Claro que fue una noble ejecución que sentenció nuestra patria! Recordé la

soberbia y el desprecio del alcalde español: él también corrió la misma suerte. Estoy seguro que nada de esto pasará al olvido.


28 de agosto de 1812

Mi lengua choca con el paladar. Alcanzo a ingerir apenas algo de un puré que no tiene el más mínimo sabor. Tomo una doble ración de opio y alcohol; golpeo muy fuerte mi rostro frente a una pared. Nada puede quitar mi agonía. Aunque el juicio está a mi puerta, algo más tórrido se cierne sobre mí. Mi cuerpo empieza a debilitarse hora tras hora.


10 de setiembre de 1812

Que a todos les quede claro: mis propuestas definieron aquel cabildo abierto… Sí sin duda lo fueron. El cruel y charlatán obispo vio fenecer su discurso frente a mis palabras. No hubo más virreyes ni reinas en el Plata. Ni clérigos ni comerciantes pudieron silenciar mi voz.


15 de setiembre de 1812

Nunca pude entender si la derrota del norte me llevó a un juicio militar o político. Nunca se me dijo de qué se me acusaba. Solo rumores del gobierno y la prensa… y muchas infamias.

Sé que en breve el tribunal se encargará de mí…¡como si hubiera sido un traidor a la patria! ¡Ni pensar en la entrega y ferocidad de mis hombres! No me quejo por mí, sigo creyendo en la libertad de mi patria y la tierra que nos pertenece. Sigo teniendo vida para otra vida.


9 de octubre de 1812

Desperté temblando. Empiezo a sentir que se mudan mis palabras, la boca partida por el frío de mis dientes. Mi mano siembra lo que mi voz acalla. Mi mente no quiere aquietar lo que la tierra gime, veo pasar los ejércitos, milicias enfervorizadas que se abrazan a una nueva bandera…

Muy lento me muevo en este cuarto, donde la penumbra me priva la respiración.

Estos escritos pertenecieron al hombre que fue llamado el “Orador de Mayo”. Yo, los encontré mucho tiempo después, casi unos treinta años, en un antiguo y olvidado secreter, en el sótano de su casa. Curiosamente no forman parte de su diario íntimo. Estaban mezclados, sueltos, entre unos amarillos recortes de La Gaceta.

Los leí varias veces, la verdad es que el juicio nunca llegó, porque la muerte le adelantó su paso.

Entiendo que Castelli los guardó con tanto celo y reparo porque no quiso cuestionamientos para su patria.

 

 

Copyright©Alicia Jadrosich

Abril, 2015.  Todos los derechos reservados