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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo I. Variaciones.
Consigna uno Escribir dos nuevas variaciones para agregar a las que fueron transcriptas en el inicio de este módulo, respetando el argumento mínimo de alguno de esos textos. Extensión máxima de cada variación: media carilla.


GANARSE LA VIDA

Nunca pienso en lo que pueda llegar a pasar, ni en como puedan llegar a reaccionar. En realidad tampoco me importa. Si el bar me deja entrar, lo demás es solo cuestión de saber a quién ofrecerle mi producto.
La mecánica es siempre la misma: me acerco simpáticamente, ofrezco flores para la dama y espero a que quien esté sentado a su lado se sienta de alguna forma en la obligación de regalarle una.
No está bien visto negarle una flor a una mujer. Descubrí esto con los años.
Cuando un tipo está sentado solo, nunca compra. No. Pero en esa situación, en el cara a cara, siempre gana “el quedar bien”.
Me acerqué a la mesa y ahí estaban. El cliente ideal. Sobre todo porque la mujer que estaba sentada frente a él obviamente no era su esposa.
Justo antes de poder ofrecer la rosa roja prolijamente envuelta en papel celofán, ella gritó que ¡Sí! Y salió disparada del lugar.
Ya no tenía sentido. Su ahora lugar vacío, dejaba sin efecto mi infalible estrategia de venta.

HECHOS CONSUMADOS

La decisión era irreversible. No podía seguir permitiendo que su mal humor afectara el trato hacia los clientes..
Una cosa era tener un mal día. Otra muy distinta era esta sumatoria de cuestiones que lo llevaban a tomar la decisión de despedirlo.
Lo único que lo demoraba era pensar en todo el problema legal que venía después. Porque, seamos sinceros, nunca tuvo los papeles muy en regla. El tema de los aportes, tenerlo en blanco, era mucha guita. Y el bar funciona, y le dejaba lo justo como para vivir….no había margen para tener las cosas como correspondía. Y para colmo el tipo vivía disperso, vaya uno a saber qué le pasaba. Pero otra vez, y como tantas otras, un cliente se fue sin pagar. Ya no llevaba ni la cuenta de cuántos eran. Sí, definitivamente hoy iba a hablar con él y decirle que ya no volviera, que “prescindía de sus servicios”
Pero todo cambió en un instante. Fue un momento. Un tropezón que sí fue caída. El tipo se cayó en la calle. En horario de trabajo. Accidente laboral le llaman. No quería ni pensar en los problemas que vendrían si después de esto lo despedía.

Copyright©Alexa. Marzo, 2015
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