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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TEC) Módulo II Adecuación, coherencia y cohesión

Consigna A 10 Escriba un texto en el que pueda reemplazar los adjetivos, (máx.1/2 pág.). Entre paréntesis escriba los que considere más apropiados, sin alterar el sentido. Ej.: “Era invariable (constante) la hora de la cena, uno a uno cumplíamos el rito de sentarnos a la mesa sin explorar demasiado cuál era el lugar más adecuado (apropiado, acertado).

 


EL SIGNO DE LA LLAVE


Hace días que Delio Ismael González, el vecino del tercero D, no cierra con llave su departamento. El motivo debería saberlo quien vive al lado, mi Bisabuela Teresa Odilia Giménez, a quién fui a visitar esta mañana. 

Según recuerdo, el hombre era de escasa (corta) edad y al que la naturaleza no lo favoreció. Tenía cráteres arcaicos (milenarios) en su cara amplia (ancha), los que trataban de ocultarse inútilmente debajo de una barba dispersa (rala) y descuidada (desprolija). Pero según mi nana, a Delio, su aspecto deforme (amorfo)  no era lo único que lo inquietaba, sino que su carácter arisco (huraño, hosco) y solitario (misógino), hacían de este, un morador (vecino) mal llevado.

Le dije que el motivo por el cual el hombre no cerrara la puerta con llave seguramente estaría relacionado con su muerte tras sufrir un coma profundo. Que no era viral.  

Ella quedó atónita (absorta). 

“Tripanosomiasis, abuela”, mencioné alzando la voz. Pero la abuela (octogenaria) parecía no entender. Ni siquiera luego de explicarle que aparecen períodos de fiebre, insomnio, mal genio, y hasta lo que llaman “el signo de la llave”. 

En fin, preferí ahorrarme las palabras. 

Al salir del departamento de mi yaya, me descubrí frente a las puertas del ascensor. Mientras ella agitaba su pañuelo níveo (blanco), la imaginé en el andén de una estación despidiendo a un ser querido (amado). Seguidamente, Julieta, la del “B”, sale con la basura y deja la puerta entreabierta. Ahora, la  vieja tiene dos almas a quienes despedir. 

El “clin” del ascensor nos invitó a entrar casi al mismo tiempo en que se hoyó el eco opaco (sordo) de un portazo. La joven (muchacha) soltó la bolsa y corrió lamentándose: “¡Hay doña Teresa, por qué me cerró la puerta!”. “¿Querida, no sabes que hay una peste que se cuela por las casas sin llave?”

 


Copyright©Miguel Ángel Schernetzki. Febrero, 2015

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