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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo IX Una escritura palimpsestuosa: la lectura como uso

Consigna veintidós beta A lo largo de un relato en primera persona, diseminar alusiones y citas pertenecientes a “El matadero” de Esteban Echeverría y lograr que esas referencias intertextuales cobren sentido a partir del efecto final, donde se evidenciará explícitamente el vínculo entre el nuevo relato y el mencionado cuento, tal como hace Borges en “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz” o “El fin”. (Extensión máxima: 2 carillas).

 

 


SOLEDAD TIBIA 


El hombre no sirve para vivir solo, necesito una china cariñosa que me espere todas las noches cuando vuelvo de faenar todos esos animales.Tanta carne entre mis manos pero nunca de una mujer. Salvo de alguna del quilombo que se me acerca para hacer de vez en cuando un trueque, un par de churrasquitos por una hora de sus servicios.Mala época es esta para traer unos buenos cortes a casa, la escasez de ganado por la lluvia y la cuaresma complicó todo en el matadero.

¡Gracias a Dios Tata, gané el matambre! Cortarle el garrón a ese endemoniado toro no fue nada fácil, todavía estoy bañado en sangre de esa bestia encabronada.Así nunca voy a tener una patrona que me mime, sucio, maloliente, bruto y un tanto violento. Mi cuchilla es la extensión de mi mano, si algo no me gusta y la situación lo requiere, ahí nomás pelo “la filosa”.Ella sí que es mi fiel compañera, siempre sujeta a mi cinto, con su mango de madera tallado, su hoja reluciente y con un filo que corta hasta el mismísimo aire. La sangre es cebo para mantenerla afilada.La gente me respeta, no quiere cruzarse con “la filosa”, además pertenecer a la Mazorca a uno lo hace popular. Me quieren, me admiran, y hasta gritan mi nombre… “¡Matasiete! ¡Matasiete!”.A veces cuando el sueño se me va de parranda, miro el techo de la pieza y pienso en los novillos y en los salvajes unitarios que maté en estos últimos años.¡Qué festín me pegué! Unos me llenaron el estómago y los otros me hincharon el pecho de orgullo federal.¡Viva la Federación, carajo! ¡Viva el Restaurador!¡Qué solo me siento!Quizás si me baño más seguido, la Rosalía me mire con otros ojos. Ella sí que sabe achurar, sentadita en el zanjón con su delantal lleno de tripas y panzas.¡Es tan linda! Su piel negra me recuerda a la noche, sus dientes blancos y brillantes a las estrellas… ¿pero que me pasa? ¡El Matasiete es un macho duro!Si me escucharan los muchachos matarifes, me cambiarían el apodo y me mandarían a tejer mañanitas con esas viejas oligarcas de la iglesia.De esta noche no pasa, voy a invitar a la Rosalía al baile del domingo, aunque al Juez no le guste.Ese sí que es un puerco racista, es un explotador, un perro fiel del Restaurador.Para él solo existe recaudar y maltratar a la gente oscura del degolladero.A mí no me importa que sea mulata, la diferencia de color sirve nada más para diferenciar si el ganado es lechero o va para el matadero.¡Quiero que sea mía!¿Qué pasa que se escuchan tantos gritos en la calle? Son los cerdos unitarios que vienen en bandada haciendo destrozos.Seguro que se enteraron lo que pasó arriba de la mesa del Juez, ese maldito patilludo merecía morir pero no de ese modo.¡La gran puta! La Patria está primero, el romance después. La Rosalía tendrá que esperar.

 

 


Copyright©Stella DiMare. Enero, 2015

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