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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo IX Una escritura palimpsestuosa: la lectura como uso

Consigna veintiuno: Elaborar un nuevo relato, cambiando el final, o algún otro elemento, de “Hombre de la esquina rosada” de Jorge Luis Borges con el fin de darle un nuevo significado a la narración. La idea es que la nueva versión se oponga en algún aspecto al texto original para hacer el trabajo. (Extensión máxima: 2 1/2 carillas).

 

 


EL MISTERIO DE VILLA SANTA RITA

 

Esa noche en el Salón de la Julia se respiraba sangre y muerte, como presentimiento nefasto cuando vi entrar a esos malandras del Norte con el Corralero, Francisco Real.Tipo pendenciero, fanfarrón y de mal agüero, siempre dispuesto a extender su fama por otros barrios.El bailongo estaba descontrolado, las mujeres se les regalaban como obsequio de navidad a esos forajidos y los machos de Villa Santa Rita, heridos en nuestra hombría. Eso no iba a quedar así.El Corralero ya había llegado borracho provocando a todo aquel que se le cruzaba en su camino, pero su objetivo era el Rosendo, alias el Pegador.

Su intención era demostrarle que su cuchilla era más grande y afilada que la de él, dispuesto a robarle su mina, la Lujanera, humillarlo ante todos y quedarse con el prestigio de guapo acreditao en el arte cuchillero.

En lo mejor de la noche, cuando las guitarras se batían a duelo, no dudó en acercarse al Rosendo, hostigándolo, pero este lo ignoró por completo. Se pegó un milongazo con la Lujanera, su naifa de años, hermosa morocha de ojos color miel, seductora como pocas y peligrosa como ninguna.
La muy ligera comenzó a coquetearle a el Corralero mientras el Rosendo pedía una vuelta más de grapa para todos los conocidos.
Ahí nomás, al ver la escena, desenvainó su cuchillo y lo empujó hasta ajuera del quilombo, nadies podía atreverse a tocar a la Lujanera, y mucho menos susurrarle en el oído, tomándola de la cintura.
El Corralero, desprevenido, ya tirao en el piso, se incorporó lentamente, pidió disculpas (tenía todas las de perder), por un instante pensé que lo iba atacar a traición, pero no fue así.
Los lugareños estallamos en risas y burlas, cosa que a sus amigotes no les gustó ni medio, furiosos por la cobardía de su líder no daban crédito de lo acontecido.
La gente comenzó a irse pa sus casas porque ya amanecía, cuando de repente la Lujanera entró arrastrándose al salón con una apuñalada en el pecho y varios tajos en su linda cara.
Los gritos y las corridas alertaron a la policía que tiene olfato pa estas cosas, ya estaba en la esquina arrestando algunos desacataos y pidiendo un dotor pa la herida, pero ya era tarde.
El Rosendo había desaparecido y a el Corralero lo encontraron días después con 40 puñaladas, a orillas del Maldonado.
La policía siguió investigando durante meses, el comisario Ramírez renunció a su cargo antes de que pidieran su cabeza, había gente muy influyente que iba al salón de la Julia y exigían respuestas.
El barrio quedó sin guapo, desprotegido de malandrines que se disputaban las mujeres del quilombo y se acuchillaban en cualquier esquina para defender su territorio.
Territorio del Rosendo, que solo Dios sabe por dónde andará.
Algunas malas lenguas dicen que se volvió a Corrientes, donde su mama. Otras lo recuerdan como un difunto, dicen haberlo visto como un ánima deambulando por las noches, cerca del arroyo llorando a su amor.
Los del Norte vienen cada fin de semana a buscarlo, pa hacer justicia por el Corralero y la madre de la Lujanera prende velas en la puerta del salón todos los 27 recordando a su hija.
Villa Santa Rita no es la misma desde aquella noche, perdió al mozo más valeroso, a la mujer más bella, pero ganó una gran leyenda, un gran misterio.


Copyright©Stella DiMare. Diciembre, 2015
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