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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo II. Relatos del yo

Consigna dieciséis

a. Usted es Emilio Renzi y le envía una carta* a Bartolomé Marconi en la que critica laactitud que tuvo con respecto a las cartas de la mujer fea. Renzi, como buen intelectual enmarca su comentario en un tema más amplio: la relación vida/literatura.
b. Como en un juego de cajas chinas, incluir esta carta dentro de un relato que explique la necesidad de la publicación de la mencionada carta. (Extensión máxima 3 carillas).

 

 

MODESTAS HUELLAS FEMENINAS

 

Considero que la historia fue narrada y escrita por unas pocas voces. Coincidentemente esas voces, al unísono, eran masculinas. Protagonistas y héroes únicos.     

En el transcurrir del tiempo, algunas voces, tal vez más suaves y tenues, comenzaron a generar un pequeño  y débil murmullo.

 

 

De a poco, en el escenario de la vida y la historia,  esas diminutas voces tomaron protagonismo. Sincrónicamente esas melódicas voces femeninas se escabulleron  en algunas grietas y comenzaron a dar vida a otro modo de ver la vida y la historia. Seguramente con una mirada diferente, ni mejor, ni peor… simplemente diferente, distinta, diversa, única…     

Hace poco encontré esta carta, escrita por Emilio Renzi a Bartolomé Marconi, que retrata estas modestas huellas femeninas en la vida, la historia y la literatura…   

 

 


Concordia,   10   de octubre    de 19…

 

Sr. Bartolomé Marconi

De mi mayor consideración:                                  

 

Le escribo para hacerle llegar mis salutaciones por el aniversario del periódico en el que trabaja. ¡Que misión tan noble posee quien puede hacer llegar palabras e ideas al resto de la sociedad!  Pensaba qué delicado trabajo, qué profesión tan sublime retratar  la realidad social desde las palabras, para que el resto de las personas puedan  comprenderla, aprehenderla y tener otra percepción de lo que sucede.  Se puede decir que desde ese espacio se nutre la opinión pública. Una profesión que puede convertirse en muy influyente. Imagino la gran responsabilidad del trabajo con las palabras, ponerlas en el lugar oportuno, siendo fieles a lo que se quiere transmitir, siendo lo más objetivo posible. Me hace pensar también, desde qué lugar se dice, qué se dice, cómo se dice, a quién se dice y para qué se dice. Creo que cada noticia  lleva algo del que la escribe… sus luces o también puede llevar sus sombras…              

Aprovecho esta ocasión para hacerle saber que el otro día me encontré, en el bar del pueblo, con el polaco Tardewsky. Hombre foráneo y laborioso. Con una tristeza  dibujada en su rostro, que denota añoranza por  su tierra y costumbres. ¡Hace tiempo que está en Argentina y todavía no se apropió de este territorio! ¡Es como si viviera marginado de la sociedad!                                                 

Tardewsky me comentaba la cantidad de cartas que usted recibe en el periódico. En particular me contó de unas cartas firmadas por una mujer. En ese momento pensé en el universo femenino. Es infinito e inexplorable. La riqueza de su mundo interior se ve reflejada en cada una de sus actividades y conversaciones. Su capacidad para dar vida es inigualable. Las palabras que salen de su boca son como pinceladas que grafican hasta los más diminutos detalles y construyen un paisaje de ensueño. Y uno no puede otra cosa que quedarse inmóvil, contemplando tanta belleza.            Mientras estaba ensimismado pensando en todo esto, Tardewsky comienza a narrar todo lo que usted protagonizó con esa mujer. En ese preciso instante se desmoronó la imagen que albergaba de usted. ¡Cómo un escritor de su envergadura, se deja tentar por celos profesionales ante los escritos de esa dama! Pareciera como si al leer las cartas hubiese iniciado un camino de menosprecio por la capacidad y el don de otros. Me imaginaba a esa mujer ofreciendo todo el tesoro que tenía guardado en su interior a través de sus palabras, así como los azahares en primavera comienzan a inundar del mejor perfume cualquier ambiente. Y usted, sí, usted Marconi desvalorizando todo esa fortuna. Y seguía pensando… ¿qué lo lleva a usted a no legitimar el trabajo de esa dama?, ¿qué lo lleva a desautorizar sus escritos? Sólo por el hecho de ser mujer.                                         

¿Quién es usted que pone valor y piensa que esa mujer no es bella? ¿Qué es la belleza para usted? ¿No es bello acaso que una persona, una mujer pueda expresarse? ¿Quién le da derecho para que pueda desmoralizar y hacerle creer a otra persona que no puede, que lo que hace está mal o lo que escribe no tiene valor? ¿Qué sucede? ¡Acaso esas excelentes historias lo increpan, lo cuestionan o lo desafían! ¿Es que piensa que una mujer no puede?… ¿Esa mujer puso en crisis su identidad, sus ideas,  creencias, costumbres?…                                         

Mi estimado Bartolomé… ¿acaso no es más feo y deplorable lo que usted hizo? ¿Hacerle creer a esa mujer que no tenía nada que decir, que sus palabras eran vacías, sin sangre, huecas, hechas de aire? ¿Acaso esa mujer no respiraba cada vez que escribía y cuando salían de su pluma palabras elocuentes? ¿Hasta usted pudo reconocer el poder de sus palabras? ¿Por qué quiso asfixiarlas? ¿Por qué quiso matarlas?                                           

Mi buen amigo, permítame cuestionarle esa actitud. Considero que cuando esa mujer estaba escribiendo y compartiendo su intimidad, estaba buscando un lugar… su lugar. Estaba explorando un nuevo territorio. Y su actitud de hombre,  su actitud correcta, oportuna, de grandeza, debiera haber sido de un acompañamiento caballeresco. Ejercitando una mirada más profunda y humana. Contemplar y descubrir la belleza de semejante mujer hubiera sido lo mínimo que podía hacer. ¿Acaso no se puso a pensar en la simplicidad de la mujer y en la grandeza de sus escritos? ¿Cuál es la línea que separa la vida de la literatura? ¿No se entremezclan y dan origen a nuevas ideas, obras, cartas, textos, decires, novelas, cuentos, poesías, narrativas…?                                         

Sólo “de usted” depende que pueda comprender estas palabras y las posibilidades que ellas generan. Confío que podrá asimilarlas y obrar en cuestión. En nuestro próximo encuentro espero poder seguir dialogando juntos este tema.                                       

 

Saludos cordiales.-

Emilio Renzi



Copyright©Mariela Zilli. Diciembre, 2015

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