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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la escritura literaria

 

(TIEL) Módulo IV La literatura y los géneros discursivos de uso cotidiano

Consigna diez Imaginar la siguiente situación: dos mujeres intercambian chismes en una peluquería de barrio, mientras se hacen peinar/cortar  y/o teñir el pelo. La charla de las dos se mezcla con la enumeración de las acciones del peluquero, llevada a cabo por un narrador objetivo (que se limita a referir acciones del modo más neutro posible).Utilizando esta idea, escribir un relato en el cual se parodie el lenguaje de las  mujeres.

Extensión máxima: 1 carilla.

 

 

SECRETOS GUARDADOS  EN LA PELUQUERÍA


Raquel no  pensaba ir a la peluquería esa tarde. Pero al pasar por la puerta y ver a su vecina y amiga Clarita no dudó en entrar. Se había enterado de algo que no podía callar. Miguelito, el peluquero, al abrirse la puerta  se asomó sobre la cabeza de Clarita, a quien le estaba haciendo una tintura que cada vez más se aproximaba a un rojo furioso,  y le regaló un mohín  a su otra clienta que llegaba. “¡Ay, mi amor! ¡Te está dejando 15 años más joven!” “No, nooo, no exageres (esta falsa debe estar muriéndose de envidia)”¡¿Cómo andás?! “Bien… ¡Así estás para competir con una de 20!”(¡puf! me mira como si no supiera que el turro  del marido anda con la secretaria de no más de 30), le dijo mientras  distraía su  gesto de fastidio mirando al peluquero. “Con una de 20 no sé, pero con las de 40 para arriba no arrugo, ¿eh?” (¡ja! me habla de ganar machos y deja que el forro del marido se voltee a mi mucama)”.

“Mientras Miguelito me hace un brushing, si querés te cuento un secreto, pero te pido que no salga de acá. ¿Me lo prometés?” Al rato, Miguelito le estiraba  el pelo a Raquel  con un cepillo gigante pero le dejaba un leve frizz en la cabellera. Cuando lo notó ella se irritó. “Bueno, pero después me hacés una planchita… ¿ok?” “¡Dejalo en paz al pobre, que es un tesoro! (a ésta le hace falta  más coraje que elegancia para salir a la calle)” “Paso a contarte. ¿Viste que siempre nos llamó la atención que Juan, el papá de Lucía vino solo de Mallorca, de ese paraíso, dejando  allá a su mujer con  seis hijos…, y recién después de cinco años hizo venir a todos? Y encima, para alquilar ese conventillo mugriento donde se instalaron… ¿me entendés? ¿Te parece lógico cambiar aquel  lugar  por este?”. Miguelito, en tanto, preparaba la planchita. “Tenés razón, ahora que lo pienso”, (a ésta mejor tenerla de amiga). “La otra noche, el  hermano de Lucía, se puso en pedo y se lo reprochó al viejo a los gritos.  Y yo, te lo juro por dios, sin querer lo escuché. ¡Pobre  Lucía!  ¡Cómo debe sufrir! Sabe que yo escuché todo…,  y  encima vivimos tan  pegados.” “¿Pero…, qué escuchaste? Contame, por favor”.  El peluquero espantaba con perfume de ambientes los aromas asfixiantes a cera y tintura que se entremezclaban.  “¡Parece ser que el viejo, flor de  turro, con esa cara de angelito, le hizo un hijo a la vecina de enfrente…! ¡Sin querer! ¡Ja!”. “¡Qué guacho! En un lugar donde todos se conocen, no como acá…”, (bueno, también  hay que entenderlo…, allá en algunos pueblos las calles son muy angostas, y confundirse de puerta es fácil…). Miguelito, con un gesto aséptico, le acercaba un espejo de mano.  “Claro, la mujer al enterarse le dio una patada en el culo y lo mandó para acá.” “¡Con razón se daban poca bola! ¡Qué hipocresía vivir así! ¿No? Sólo les importaba fingir. Él, siempre con cara de mártir, y ella con esa expresión amarga, dura.” “Ahora entiendo”. Miguelito, sonriente y ajeno, luego de terminar con la planchita de Raquel y quitarse los guantes de cardiocirujano,  acomodó delicadamente todo en su lugar, como  cura en  sacristía. “Como sé que sos capaz de guardar un secreto, esto sólo  vos lo sabés” “¡Gracias, mi amor,  por la confianza! (el día  que te conozcas  de verdad vas a dejar de saludarte)” El rostro de Miguelito quedó en el medio de dos besos. Uno en cada mejilla. “¡Chau, divino!” “¡Chau, mi amor!”. Y callado y sonriente les facilitó la salida…

 

 

Copyright©mar. Noviembre, 2015

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