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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La Narración

Consigna LN 2 Seleccione a su criterio párrafos en Madame Bovary (G. Flaubert) y Eugene Grandet (H. de Balzac) y transcríbalos. Según definiciones convencionales, ambos autores pertenecen a la escuela realista. Justifique por qué los consideró realistas, una de las claves es la inferencia del narrador frente al hecho narrado.  Básese en el concepto de R. Barthes acerca de la falsedad de lo real en la escritura literaria. (Máx. ½ pág. por cada texto).  

 

 

Transcripción de un párrafo de Madame Bovary, de G. Flaubert 


“Cuando entraron, la habitación estaba toda llena de una solemnidad lúgubre. Sobre la mesa de labor, cubierta con un mantel blanco, había cinco o seis bolas de algodón en una bandeja de plata, cerca de un crucifijo entre dos candelabros encendidos. Emma, con la cabeza reclinada .sobre el pecho, abría desmesuradamente los párpados, y sus pobres manos se arrastraban bajo las sábanas, con ese gesto repelente y suave de los agonizantes, que parecen querer ya cubrirse con el sudario. Pálido como una estatua, y con los ojos rojos como brasas, Carlos, sin llorar, se mantenía frente a ella, al pie de la cama, mientras que el sacerdote, apoyado sobre una rodilla, mascullaba palabras en voz baja”.

 

 

Justificación

A mi entender podemos observar en el párrafo transcripto, cómo el escritor, narrador omnisciente, se aboca a detallar con cierta intencionalidad el ambiente que rodea a la escena donde ya agoniza Madame Bovary. Esto implicaría el realismo clásico que lo caracteriza, típico de comienzos del realismo literario. Pero también se percibe la inferencia del autor, es decir y como explica Barthes, que la representación de la realidad no es otra cosa que la acción y efecto de re-presentar, transformando el mundo que nos rodea. Y creo que ese mundo palpable y que envuelve la escena que queremos volcar en el papel, se trasfigura producto de la visión que tenemos de los hechos. Es como dice el académico; “…nuestro enunciado estará ralentizado, sesgado y atravesado por nuestra subjetividad, en el momento de narrar”. Es una eterna lucha por contar todo con la mayor credibilidad posible. Y de alguna manera también, él se las arregla para que sus lectores veamos a través de su subjetividad.
Transcripción de un párrafo de Eugenia Grandet de H. de Balzac

"No soy bastante bonita para él", éste era el pensamiento de Eugenia, pensamiento humilde y fecundo en sufrimientos. La pobre muchacha no se hacía justicia; pero la modestia, o más bien el temor, es una de las primeras virtudes de los enamorados. Eugenia pertenecía a cierta especie de criaturas, sólidamente constituidas, como suelen serlos en la clase artesana, y cuyas gracias parecen vulgares; pero sí se asemejaba a la Venus de Milo, sus formas estaban ennoblecidas por la suavidad del sentimiento cristiano, que purifica a la mujer y le infunde una distinción que desconocieron los escultores antiguos. Tenía una cabeza enorme, masculina la frente, pero delicada como la del Júpiter de Fidias; ojos grises en los que su alma casta irradiaba tina luz auroral. Los rasgos de su rostro redondo, antes fresco y sonrosado, habíanse alterado por culpa de unas viruelas lo bastante benignas para no dejar huella, pero que habían destruido la lozanía de la piel que no dejaba por ello de ser fina y suave hasta el punto de que el puro beso de su madre imprimía en ella una marca pasajera. Su nariz era un poquito recia, pero armonizaba tan bien con la boca de un rojo de minio, cuyos labios surcados por mil rayitas estaban llenos de amor y de bondad. Su cuello tenía una perfecta redondez. El opulento corpiño, cuidadosamente velado, atraía la vista y daba alas al ensueño. Le faltaba sin duda algo de la gracia que depende del traje, pero a los ojos de los inteligentes, la tiesura de su porte debía de tener un particular encanto. Eugenia, pues, alta y robusta, carecía en–– absoluto de esa belleza que gusta a las masas; pero era hermosa, con esa belleza que cuesta poco de identificar y que seduce únicamente a los artistas. El pintor que busca en este mundo un modelo para la celeste pureza de María, que pide a toda la grey femenina los ojos modestamente altivos que adivinó Rafael, las líneas virginales que a menudo son fruto de los azares de la concepción, pero que sólo una vida púdica y cristiana puede conservar a hacer adquirir; el pintor prendado de tan raro modelo, lo hubiese encontrado de repente en el rostro de Eugenia lleno de esa nobleza innata que se ignora a sí misma; bajo una frente serena hubiese visto un mundo de amor y en el rasgado de los ojos, en la caída de los párpados, un no sé qué de divino. Sus facciones, el corte de su cabeza aún no alterado ni fatigado por la expresión del placer, se parecían a las líneas del horizonte suavemente tendidas sobre la lejanía de los lagos inmóviles. Aquella fisonomía tranquila, coloreada, orlada de una claridad como capullo entreabierto, descansaba el alma y le infundía el encanto de la conciencia que se reflejaba en ella y gobernaba la mirada. Eugenia hallábase aún en la ribera de la vida en que florecen las ilusiones infantiles, en que se cogen las margaritas con transportes después desconocidos. Por eso, pudo decirse al mirarse al espejo, sin saber aún lo que era el amor: "¡Soy demasiado fea; ni siquiera se fijará en mí!"

Justificación

Los rasgos en los escritos de Balzac, claramente plasmados en el párrafo más arriba transcripto, denotan claramente el género del realismo literario. Si bien guarda similitud con los escritos de Flaubert, tal como ya hemos señalado este último al igual que Balzac, ahonda en la descripción detallada, pero no solo de los espacios donde se desarrollan las escenas, sino hace más hincapié que el primero en la descripción estética de sus personajes. Y además esta descripción estética, va acompañada de numerosas comparaciones que le permiten al artista inferir de lleno acerca de la relación que guarda esos detalles ornamentales con la personalidad, deseos y anhelos de los  personajes. “… cuyos labios surcados por mil rayitas estaban llenos de amor y de bondad”. ¿Cómo podemos asegurar que hay amor y bondad en aquellos labios? Sólo Balzac a través de su falso realismo como los describe Barthes puede inducirnos a creer en su propia subjetividad.

Copyright©Miguel Ángel Schernetzki. Enero, 2015
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