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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento Técnicas de escritura

 

TEC Módulo VI La trama

Consigna T 8 Escriba un microrrelato y marque la introducción, el nudo y el desenlace (máximo 1/2 pág.). Justifique el porqué de sus marcas.

 

 

INTRODUCCIÓN

Sostenía el peso de mi vida exclusivamente por las causas y pensaba que la suerte no existía, ni en los juegos de azar, por eso nunca gastaba en la timba. Para mí, cada vivencia tenía un origen y, lógicamente, después una consecuencia.

Hace unos veinte años, en una de esas tantas tardes gélidas de domingo que pasábamos en la casa de campo cerca de Tostado, mientras planchaba, mis tres hijas más pequeñas jugaban afuera. Mi esposo se había ido en la camioneta con las tres más grandes a la misa. En esos refugios del fin del mundo eran asiduos los cortes de luz, porque allí, en el medio de la nada, la civilización llegaba siempre más tarde. Uno de esos cortes alteró mi entretenimiento de esas tardes frías y solitarias.

 

 

 

NUDO

Por ello, salí para comprobar si el desperfecto era de nuestro hogar o era otro corte más de la red eléctrica. Pero cuando lo vi, vi y no vi, en realidad no quise ver, porque primero uno siempre niega todo, hasta las desgracias, pero eso sucedía ahí, y ya no podía pensar en nada. En el estanque, donde bebían las vacas, en ese círculo de madera gastada de un metro de profundidad, vi a la más pequeña, que tenía tan sólo dos añitos, tratando de mantenerse en la superficie sin sumergirse, luchando sin posibilidad alguna de vencer al agua. Vi, también, todo nublado, sombrío, vi a mis dos mellis de cinco años que me gritaban, que me querían contar lo que había ocurrido. No podía entenderles nada de lo que ellas me decían con el tono alegre y seguro de la ingenuidad, porque mi mente ya viajaba en otra dimensión, la del horror que me cubría con su oscuridad.Con los reflejos que me quedaban, corrí hacia el estanque, la tomé de un brazo y la saqué del agua. De su cuerpo, brotaba el color púrpura, mezcla del despiadado invierno y de la muerte que iba avisando su zarpazo contando los segundos con mayor pesadez. La envolví con las frazadas que encontré a mano y salimos disparadas hacia la ruta para que alguien que nos lleve al hospital. Mis hijitas corrían atrás con la felicidad de la aventura de sus pasitos cortitos, sin saber a dónde ir, sin saber que su hermana se moría.

 

 

 

DESENLACE

Cuando vi una camioneta destartalada que se aproximaba, salté a la ruta, la enfrenté y, por suerte, paró. Nos llevó al hospital y mi hija se salvó. A partir de aquel día, no creí más en las causas y me manejo con la tranquilidad de que somos un conjuntos de marionetas de un teatro sin telón, que nacemos y morimos en las tablas, y donde nuestras vidas un ser superior, con la sabiduría de la experiencia, las coordina cuando hace girar la pelotita blanca de la ruleta de los hechos fortuitos.

 

 

 

Copyright©Diego Salzman.  Enero, 2016

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