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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC EL CUENTO Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo IV Paratextos

Consigna P 9 Se va a reeditar una antología de cuentos de J. Cortázar, escriba un prólogo (máx. ½ pág.).

 

Han pasado 30 años desde la muerte de Cortázar y dos años desde que se publicara esta antología. La Editorial Islas Malvinas ha decidido reeditarla debido al éxito que tuvo entre los lectores.

Volver a escribir el prólogo sobre este inolvidable escritor, siempre permite agregar detalles de su vida. La trayectoria de Cortázar es un juego lúdico, como ese espacio donde tocaba la trompeta y lo llamaba el cuarto de los juguetes. “No aceptar las cosas como le eran dadas” era una de las pautas que elegía para su literatura, además de la humildad que lo caracterizaba al considerarse sólo un escritor aficionado.

La vida del autor de Rayuela se abre y se cierra en los libros. Desde pequeño, se cierra en ellos cuando el director de la escuela y su madre se preocupaban de su adicción a la literatura y se la retacean. Y se abre en cada página, como en Historias de Cronopios y Famas, cuando de los objetos cotidianos, de la rutina de la vida, de las ocupaciones raras, nos contagia el humor de esas historias y nos reírnos del día a día, cuando esas situaciones las leemos o cuando nos suceden a diario. 

Al abrir este libro, la verosimilitud de los juegos del escritor te harán pensar en  transitar por una autopista donde en un embotellamiento se te va la vida, en ser un axolotl, en las peripecias de una casa tomada, en ser un fotógrafo sacándole una instantánea a las babas del diablo, en intentar escribirle una carta a una señorita en París rodeado de conejitos o ¡Hasta en ser parte de una Revolución! 

Bueno, al final, Cortázar decide terminar el juego pero nos engaña, sigue jugando con Las Armas Secretas, con el principio, con el nudo o con el desenlace. Nunca para. Eso es Cortázar, un nuevo viraje de la literatura, una palabra que no hay que aceptarla como lo que textualmente dice, sino como un laberinto donde hay que apreciar cada pared y donde uno elige no cruzarse con La otra orilla o, quizás, con la salida del laberinto cortaziano o, peor aún, con el Final del juego. ¿Y para qué terminar? ¿Mejor quedarse con el Bestiario de Cortázar, no?

 

 

Copyright©Diego Salzman.  Noviembre, 2015

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