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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC EL CUENTO. Técnicas de escritura

 

(TIEL) Módulo II Relatos del yo

Consigna dieciséis Escribir una carta a Bartolomé Marconi, como Emilio Renzi, en la cual critica la actitud que tuvo con respecto a las cartas de la mujer fea. Renzi, como buen intelectual, enmarca su comentario en un tema más amplio; la relación vida / literatura.Como en un juego de cajas chinas, incluir dicha carta dentro de un relato que explique la necesidad de la publicación de la misma. (Extensión máxima tres carillas).

 


CONGENIANDO REALIDADES

 
Mercedes y Rubén se conocieron en el taller literario. Los separaba un abismo; pero los dos habían descubierto al mismo tiempo su pasión por la escritura. Leticia, la responsable del taller, les dio una consigna para que resolvieran juntos. Él trabajaba en una imprenta desde hacía treinta años. Al finalizar el secundario había incursionado en la facultad de Filosofía y Letras durante cinco trimestres. Luego, la realidad se impuso y terminó en ese trabajo manual, mal remunerado, que le hacía llevar una vida de privaciones. Ahora, el taller era lo único que lo apartaba de su dura realidad y lo introducía en un mundo imaginario. Mientras que ella nació en cuna de oro, como decían sus abuelas. Consentida en todo por su padre, nunca había trabajado. Próxima a cumplir treinta y cinco años, repartía su vida entre el taller, el gimnasio, salidas de compras y paseos en moto. Ambos supusieron que Leticia les asignó encarar juntos el trabajo, tanto por los contrastes de sus historias, como por las discrepancias que siempre evidenciaban en las opiniones que daban sobre los temas de debate. Nunca imaginaron que lo hizo porque sus vidas denotaban soledad.

A partir de la lectura de un extracto del libro Respiración Artificial de Ricardo Piglia, ellos debían escribir una carta a Bartolomé Marconi como si fueran Emilio Renzi. En ella, tenían que criticar la actitud de Marconi con respecto a las cartas de la mujer fea. Adoptando el perfil intelectual de Renzi, se les pedía enmarcar sus comentarios en la relación de la vida con la literatura. Luego, como en un juego de cajas chinas, incluirían esa carta dentro de un relato que explicara la necesidad de la publicación de la misma.Cuando se despidieron esa noche, Mercedes le dijo que, aprovechando su tiempo libre y mayor facilidad de palabra, escribiría la carta y se la compartiría por correo electrónico en un archivo modificable. De tal forma, empleando el control de cambios del Word, él podría introducir su parecer. Le indicó que estimaba que al día siguiente por la tarde ya la habría terminado y que, para confirmárselo, le mandaría un mensaje de texto pues sabía que no usaba WhatsApp. Mientras regresaba en colectivo desde la imprenta en Avellaneda hasta su pensión en Mataderos, Rubén venía pensando en lo que consideraba trascendente de la consigna recibida; la relación de la vida con la literatura. En eso, sintió la vibración de su celular y leyó el mensaje: “Hola, viejo, tarea cumplida. Archivo en tu correo”. Sorprendido por el estilo, sólo atinó a contestar un breve “ok, gracias, lo miro”. Descendió en su parada y retrocedió media cuadra hasta el locutorio. Casi todas las máquinas estaban ocupadas por chicos conectados jugando en red. La PC que le asignaron estaba en el centro del salón. Los parlantes alrededor aturdían con tiros y explosiones. Abrió su correo y encontró el mail de Mercedes. Nuevamente empezaba “Hola, Viejo” (ahora con mayúsculas) y seguía: “adjunto link, permitido modificar, tachar y enmendar”. Para despedirse con un simple: “Hasta el martes” y a continuación el link. Lo abrió y el archivo era de tres cuartos de carilla. Lo leyó rápidamente y pensó que necesitaba mucha corrección. Con semejante barullo, prefirió imprimirlo y llevárselo para trabajarlo en la pensión. Ya en su pieza, abrió una lata de atún y luego de quitarle el líquido, lo mezcló con mayonesa y se hizo dos sándwiches de pan lactal. Cuando hirvió el agua en la pava eléctrica, la vertió en el jarro sobre un saquito de té de limón. Mientras cenaba, abrió su block de notas y empezó a escribir frases que lo ayudarían a preparar la devolución para Mercedes. El escrito tenía partes rescatables, en particular la impronta que ella le había impulsado al asunto desde la perspectiva de género; pero no había logrado el estilo Renzi. Luego de dos horas treinta minutos de trabajo, quedó conforme con la corrección que propondría.Eran las 21:30 así que volvió al locutorio, desde una PC abrió el link y escribió:
“Querido Bartolomé:La semana pasada estuve reunido con Tardewski y me contó en extenso la charla en la cual le relatabas tu experiencia respecto de las cartas que recibieras de una mujer.Debo confesar que del relato me sorprendió la actitud que adoptaste frente a los hechos. Luego de cierta reflexión, he decidido escribirte estas líneas para darte mi parecer. Sabes la admiración y respeto que tengo hacia tu persona por tus éxitos literarios y tu trayectoria. Creo que, de ser cierto lo referido por Tardewski, has cometido un error y aún estás a tiempo de enmendarlo. Y creo firmemente que deberías hacerlo.Si como dijiste, las cartas recibidas eran excepcionales, escritas por alguien de talento absolutamente fuera de lo común, cómo pudiste destruir esa ilusión diciendo que era pésima literatura. Sobre todo luego de oír que escribir esas cartas la aliviaba. Máxime cuando era de las pocas cosas que le brindaban placer a su vida. Es que te has vuelto perverso. O acaso te sentiste amenazado. Creo que has abusado de tu posición, en particular por tratarse de una mujer que te admira. Asignas a la fealdad una propiedad inexistente. La incapacidad de producir literatura. Siempre hemos filosofado sobre la literatura y la vida. Sabemos que aquella a veces trasciende a la vida; mientras que también hay veces en las cuales se confirma lo contrario y la vida misma trasciende a la literatura. Entonces, sigo sin entender qué recónditos laberintos cerebrales se activaron en tu cabeza para que procedieras como lo hiciste. U olvidas que la función específica de la literatura es preservar el buen uso del lenguaje. O es que te sentiste amenazado por inseguro y frágil y entonces actuaste de la peor forma. La aplastaste con todo el peso de tu fama. Abusaste de sus propias inseguridades. Considero que eso ¡Es de poco hombre!Te pido que reviertas tu actitud, convoques nuevamente a esa mujer a tu presencia y la exhortes a continuar produciendo sus escritos. Puedo, sin haberlos visto, comprometer fondos para que haga una primera edición de una selección de sus obras. Ello contribuirá a mejorar su autoestima y a ampliar el universo de su vida.    En la confianza que entenderás los motivos de la presente, me despido con un fraternal abrazo”.

 

También se explayó Rubén en la segunda parte de la consigna y le contó a Mercedes cómo había imaginado su cumplimiento. De título sugería ponerle: CARTA ABIERTA A UN FUTURO EX AMIGO, y a continuación escribió:

 
“Ante la falta de respuesta del Doctor Bartolomé Marconi a la misiva privada que le enviara con fecha 20 de mayo y, considerando que la conducta por él evidenciada atenta contra la literatura en su conjunto, yo, el profesor Emilio Renzi, me veo forzado a poner en conocimiento los hechos y exigirle, ahora públicamente, que otorgue en su descargo las explicaciones que considere pertinentes, para lo cual a continuación transcribo la misiva referida”.

 
Actualizó el nombre del archivo y lo envió por correo a Mercedes indicándole que había finalizado la revisión.

Ella al poco tiempo le contestó por SMS: “Viejo”, eres bueno, mejoraste la redacción manteniendo la esencia. Casi un Renzi. Besos.



Copyright©Mariano Frigerio.

Octubre, 2015Todos los derechos reservados