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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC EL CUENTO. Técnicas de escritura

 

 

(TEC) Módulo III. Decir y mostrar

Consigna D23 Escriba una nueva versión del fragmento, utilice la menor cantidad de adjetivos. (1/2 página).

 

Si tendría que elegir cuándo Madame Bovary estuvo en la plenitud de la belleza, no dudaría en centrarla en ese período donde se notaba que ella encandilaba con la satisfacción de quien no duda de su frenesí y de sus condiciones para conquistar la gloria. Podría agregarse de nuestro personaje que había llegado a su punto de fermentación, o sea al momento que el fruto ya tiene desarrolladas las propiedades de ambiciones, de castigos y de sueños, listo para ser degustado. Ella descubría gajo por gajo su cáscara hacia los placeres de la vida.

A estos se sometía con la ligereza de quien consentía o decidía pelarse por cualquier sujeto que la excitaba. Se apreciaba el pulido de sus párpados, expresamente diseñados para que la vista fogosa de su iris descargara pasión. Mientras que las paredes de la nariz se erizaban y se derrumbaban con el delicioso aliento que brotaba de los labios carnosos, custodiados por insignificantes pelusas oscurecidas. Su cabello entreverado consumía el engranaje del aceitado engaño, propio de esas libertinas que no tienen tiempo para arreglárselo. Esto era una consecuencia notoria apenas concluida la obra de la infidelidad y que para algún ingenuo o poco perspicaz podría haber sido considerada también como un vestigio de su pelea con el peine o con todos los peines.  Sus palabras finas, al igual que su complexión que dignificaba la delicadeza de su contorno y la de sus atuendos, remataban en la exquisitez de los pies.

 

 

Copyright©Diego Salzman. Octubre, 2015

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