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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC EL CUENTO. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo III. Decir y mostrar

Consigna D22 En Madame Bovary, el narrador hace una descripción del tempo emocional de Emma, en el punto exacto de su madurez. Reemplace por otros todos los adjetivos en el texto citado más abajo, puede modificar algunas oraciones si es necesario. (Máx. ½ pág.)

 

 

Nunca Madame Bovary estuvo tan bella (hermosa) como en esa época: tenía esa indefinible (imprecisa) belleza que resulta de la alegría, entusiasmo, del éxito, y que no es más que la armonía del temperamento con las circunstancias. Sus ansias, sus penas, la experiencia del placer y sus ilusiones todavía jóvenes (tiernas), igual que ocurre a las flores, con el abono, la lluvia, los vientos y el sol, habían ido desarrollando gradualmente y

ella se mostraba, por fin, en la plenitud de su naturaleza. Sus párpados parecían recortados expresamente para sus largas (extensas) miradas amorosas (sensuales) en las que se perdía la pupila, mientras que un aliento fuerte (enérgico) separaba las finas (delicadas) aletas de su nariz y elevaba la carnosa (pulposa) comisura de sus labios, sombreados (oscurecidos) a la luz por un leve (ligero) bozo negro (tostado). Dijérase que un artista hábil (virtuoso) en corrupciones había dispuesto sobre su nuca la trenzada (entrelazada) mata de sus cabellos: se enroscaban en una masa espesa (condensada), descuidadamente, y según los azares del adulterio, que los soltaba todos los días. Su voz ahora tomaba unas inflexiones más suaves (delicadas), su talle también; algo sutil (tenue) y penetrante (estridente) se desprendía incluso de sus vestidos y del arco de su pie.

(Fragmento)

 

 

Copyright©Diego Salzman. Octubre, 2015

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