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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC EL CUENTO Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo III. Decir y mostrra

Consigna D10 Haga un retrato de Ud. mismo. (1/2 página)

 

Debajo de mi nariz punzante e intolerante con la falsedad religiosa, se descubrían mis labios carnosos que esperaban solidarios para dar los consejos si el otro los necesitaba y, a los costados, las orejas sensibles dispuestas a premiar la confianza. Mi cabello, bañado en un mar castaño de sueños dispersos, se ilusionaba a base de utopías y fantasías con los discursos de un hombre nuevo y de una vida más justa.

En esa época, fines de la primera década del siglo XXI, era un hombre de unos treinta años, de ojos verdes, dos gotas frías impenetrables que utilizaba como frenos para helar a los que recién conocía, evitando esa tentación de besarse que teníamos los santafesinos al saludarnos. No profesaba esa actitud fingida de quienes no se conocen e intentan falsearse mimando sus mejillas. Prefería la orgullosa seducción de las palabras para ir hamacándome en una ida y vuelta constante con los demás.Era frecuente en el uso de camisas y pantalones de vestir, pero nunca estos simulaban la pulcritud de la plancha, a pesar de las constantes instrucciones que le daba a quien me ayudaba con las tareas del hogar. Por lo que resignado, lo hacía por mi cuenta en una clara intención de no necesitar el auxilio de nadie y, al final, lograba que algunas partes de las prendas lucieran estéticamente alisadas.A esa edad, todavía conservaba el raciocino exacto de las matemáticas en mis sentidos, aunque estaba empezando a comprender, a base de chocar paredes y curar mis heridas, que no todo podía ser estipulado con el arte de los números, que no siempre dos más dos es cuatro. Mi cuore no había descubierto el tesoro del instante eterno de la vida. Aquél que dice que es mejor elegir vivir envuelto en llamas, y sólo apagarlo con el riesgo del riego natural y humedecido de adrenalina y de pasión que ostentan los románticos, sentimentalismo que a mí me sobraba en el río sanguíneo, pero las temerosas venas me impedían sacarlo hacia el complicado mundo exterior.

 

 

Copyright©Diego Salzman.

Septiembre, 2015Todos los derechos reservados