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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC EL CUENTO Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo III. Decir y mostrar

Consigna D1 Recorte una historieta de algún periódico, revista o internet (de una o más viñetas) con texto o sin él. Redacte un texto narrativo breve (1/2 página) en el que se cuente una historia, evite decir todo. (La historieta será el disparador, no es necesario respetarla)

Taller literarios

El caballero había estado apoyado en ese balcón desde hace unas horas esperando que esa puerta se abriera. Se miraba en forma repetitiva en el espejo de esa abertura que contemplaba, como si fuera un cuadro abstracto de Umberto Boccioni, queriendo analizar dónde estaba cada parte de su cuerpo y veía cómo la profundidad de sus lágrimas querían torcer el rumbo de sus ojos, pero estos se resistían y no eran vencidos.

Seguramente, esperaba que aparezca alguien que él conocía hace tiempo, porque necesitaba hablar con esa persona. Tenía una evidente inquietud de hacerlo, cuestiones pendientes sin resolver, sino habría vuelto otro día. Pero en ese atardecer, sus pensamientos lo perseguían, lo apuraban, lo devoraban como una sombra y necesitaba terminar con ésta, con esas imágenes tenebrosas, oscuras, tétricas, que lo llevaban a huir de su casa, exageradamente cubierto con ropa para protegerse de la realidad, aún en días ardientes. Había en él una evidente caída de sus párpados, de su cuerpo, de su entereza, en una indiscutible negación hacia ese entorno que lo abrumaba, como queriéndose desnudar de esa carga pesada que llevaba como mochila.Cuando se abrió la puerta, salió esa mujer que vestía de color gris, a tono con sus facciones frías, templadas, heladas. Había una distancia insignificante de un metro entre ambos, pero ellos sabían realmente que entre los dos había un abismo. El silencio de esos primeros instantes, cuando uno y otro intentaron acercarse con sus vistas,  podría haber sido catalogado en el caso de ella como un secuestro de palabras, sin embargo, en ese ínterin la dama pretendía encontrar la manera acorde de expresarse y en esa búsqueda intentaba disfrazar lo que él no quería escuchar.Cuando, al fin, arrancó con esa erupción fonética, la joven de pelo corto titubeó cada vocablo, desde el centro de su cerebro hasta su boca, de manera que impedía que esas dudas se interpongan entre sus sentidos y el cuerpo de ese hombre. Como si esa procesión por dentro, la ayudara a emitir sonidos componiendo notas musicales que pudieran embellecer el crimen de esas consonantes y vocales que debía conjugar en cada palabra, en cada frase, plagadas de franqueza, como si cada coma que ella agregaba, consumiera la intensidad que aquellas traían y, de esa forma, le podía bajar la bestialidad a esas oraciones.

 

 

Copyright©Diego Salzman. Septiembre, 2015

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