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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I. La narración
TIEMPO DEL RELATO: “[…] Esta será la moralidad de esta aventura que me permito contar porque se repite actualmente en todos los salones de París.” (Estudio de mujer, LA COMEDIA HUMANA, H. de Balzac)

TIEMPO DE LA COSA CONTADA“La marquesa de Listomère bailó, hace un mes aproximadamente, con un joven tan modesto como aturdido, lleno de cualidades…” (Estudio de mujer, LA COMEDIA HUMANA, H. de Balzac)

 

Consigna LN 4 Tome los ejemplos más arriba citados (tiempo del relato y tiempo de la cosa contada), redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser el tiempo del relato y el otro, la cosa contada.

 

TIEMPO DEL RELATO 

En mis retinas jamás se olvidarán aquellos días cuando conocí a esa mujer, esa polaca, esa hermosa yira de gambas tan bellas, en aquel burdel donde no faltaban los tangos que revolucionaban a las clases populares. Eran los inicios del siglo veinte. Eran los tiempos donde la clase obrera empezaba a movilizarse, a agruparse, a formar las primeras agrupaciones sindicales. Entre anarquistas y socialistas luchaban por la dirección del movimiento proletario. Los inmigrantes europeos veníamos con la ilusión de recibir un pedazo de tierra donde sembrar nuestros sueños, anhelos, esperanzas y donde proyectar nuestras vidas, olvidándonos del hambre y de las constantes guerras a los que éramos sometidos en esa belicosa Europa.

 

TIEMPO DE LA COSA CONTADA

Ahora, ya pasó. Ya mi amor por esa hembra ha muerto. Lo puedo contar con mayor tranquilidad. El monólogo que tuve con el jefe de la policía fue más o menos así:

“Quiero denunciarlo aquí. No me gustaría que este crimen quede impune. Usted, con esa pilcha: ¿Se cree el compadrito atrás de este escritorio, ¿no? Pero usted era el capo de la policía y, ese día, ese maldito día, no hizo nada por defendernos a los que laboramos todos los días de sol a sol. Usted y toda esa mafia de asesinos a sueldo del gobierno miraban cómo la mataron a mi polaca. ¿Y por qué? Porque no les calienta el bocho cuando se derrama sangre roja del pueblo. Nunca. Jamás. Disfrutan cuando uno de nosotros cae. Son todos unos asesinos. Sí, eso, asesinos. ¡Caretas! Se piensan que somos unos cocoliches que sólo vinimos a ser explotados por la tiranía del patrón. No, Signore , están ustedes muy equivocados. No vamos a permitir que nos carneen y nos maten como siervos. En eso somos porfiados, vio. Esto se acabó. ¡Van a ver el bardo que les vamos a hacer!”.

 

 

Copyright©Diego Salzman. Julio, 2015

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