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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC EL CUENTO. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo II. Adecuación, coherencia y cohesión

Consigna A 10 Escriba un texto en el que pueda reemplazar los adjetivos, (máx. ½ pág.). Entre paréntesis  escriba los que considere más apropiados, sin alterar el sentido.

 


LO QUE NO EXISTE

 

Habíamos decidido que ese era nuestro lugar en el mundo, el lugar que nos parecía más adecuado (propicio) para instalarnos y vivir una vida pacífica (tranquila).Descubrimos San José casi por casualidad (bueno, lo descubrí yo y a Patricio le gustó) cuando los problemas parecían acecharnos y nosotros, imperturbables (impávidos), continuábamos como si nada, viviendo una vida que nos parecía fácil (sencilla). Éramos jóvenes (inexpertos) y creíamos que nada podía pasarnos.

Primero fueron unos golpes tenues (sutiles) en el techo, luego un llanto triste (acongojado) que parecía infinito (eterno) y que por momentos parecía nombrar a alguien como pidiéndole por favor algún tipo de compasión.Patricio no escuchaba nada y me decía que yo estaba cansada (exhausta), que hablara con mi médico, etc. Por esto y porque ya no soportábamos más tantas peleas por esos ruidos que no nos dejaban vivir, decidimos alquilar nuestra casa y probar suerte allí, en San José, donde estaríamos cerca del río y la gente pueblerina (lugareña) nos recibiría de la mejor (óptima) manera .El tiempo pasó, el río fue mi testigo en los momentos oscuros (sombríos) en los que los ruidos me hacían huir de esa otra casa hacia la playa y escapar también de Patricio (que ya había huido de mí sin irse).Ahora ando de un lugar a otro, sin casa, sin ruidos y sin llantos eternos (perennes) ¿Patricio? No lo sé, cada vez que vuelvo a buscarlo me dicen que no lo conocen; mis vecinos me dicen que no existe, que nunca lo vieron y me dan algunas pastillas. Si lo ven, avísenle que alguien tomó nuestra casa del río y que lo único que hace es llorar. Quizá hayan vuelto los ruidos.



Consigna A 12 Escriba un texto en el que pueda reemplazar los sustantivos, (máx. ½ pág.). Entre paréntesis  escriba los que considere más apropiados, sin alterar el sentido.


PIES DE PRINCESA


Érase una vez en un lugar (sitio) lejano, tan lejano como están los lugares de las historias (anécdotas)  como esta, una princesa, sí, una princesa como en todas las historias como esta. La señorita en cuestión se llamaba Ester. Ya sé que no es un nombre de princesa pero es el que le tocó, qué se yo.La risueña Ester que vivía en un castillo (palacio), un castillo como todos… bueno, un castillo; tenía un problema tremendo, muy tremendo: no quería saber nada con los zapatos reales. ¡Ay, qué sufrimiento! Cada vez que iba con la reina Carolina (¡reina con nombre de nena, princesa con nombre de reina!) a la zapatería real, ella lloraba y gritaba como una cotorra porque quería usar solo zapatillas. Y negras. ¡Qué disgusto para toda la corte! Mucha corona, mucho vestido con brillo pero debajo de este ¡zapatillas!Cierta mañana en que Ester se estaba poniendo sus zapas, el rey (monarca) Thiago (¿Qué quieren que les diga? ¡Thiago!) le exigió que se calzara sus zapatos reales porque el director (regente) de la Real secundaria llegaría para conocerla y evaluar su ingreso a tan importante escuela (institución).¡Al fin conocería chicas y chicos (jóvenes) de su edad! Seguramente ellos también usarían  zapatillas.La cuestión (tema) es que gracias a su frescura, su inteligencia y sus zapatos, Estercita pudo entrar a la Escuela Real y pudo también comprobar que nadie, absolutamente nadie, usaba zapatillas. ¡Qué injusticia! Bueno, sí, la hago corta. El tema es que no tuvo opción (alternativa). Se acostumbró a usarlos, terminó la escuela, se casó con el príncipe Rodolfo Brian II y se convirtió en reina.¿Los zapatos? ¿Las zapatillas? ¡No, nada de eso! Ahora es la reina en pantuflas.


Copyright©Silvana Buono. Junio, 2015

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