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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La narración

Consigna LN 1 Ud. es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria. Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario. Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág.)

Querido sobrino:

No podría darte consejos para escribir bien, estos los encuentras en internet y de a miles. Los cuales, a lo mejor, puedan ayudarte al inicio o, por lo contrario, darte un empujón hacia el precipicio del barranco. Pero contigo voy a sincerarme y hablarte de lo que he aprendido en mis cuarenta años como escritor, de los cuales sólo he sido “exitoso” en los últimos cinco años dentro de la industria editorial.

Debes aprender a manejar las expectativas, sentimiento inherente al ser humano. Lo mejor sería no tenerlas en absoluto.

El problema no es que no sepas qué escribir al enfrentarte a una hoja en blanco, esto nos pasa a todos y a cada rato; el  problema es que pienses que “tiene que ser bueno”, como un juicio constante por el cual las cosas no salen del modo natural. Crees que no tienes que fallar, ¿fallar a quién?

Recuerda, solo escribe lo que sientas que tienes que escribir sin importar aquello que creas que otros quieren, porque en este mundo nadie sabe nada.

Si alguna vez una editorial golpea tu puerta, ten la prudencia de no tomar como expectativas aquello que las editoriales nos dicen que debemos publicar, porque a ellas solo les interesa el dinero y no el arte, que eso es otra cosa. Y si tienes mucha suerte (que yo no he tenido), las podrás combinar.

Sabemos tú y yo que al principio nadie busca leerte y tal vez nunca nadie lo haga en toda la vida. Y si alguna vez alguien te lee, pues entonces será porque lo que escribes gusta, y te leerán justo por eso. En cualquier caso, sobrino mío, no te dejes influenciar por las expectativas que son en todas sus formas, falsas. Escribe porque sientes que vives una vida mejor haciendo este tipo de arte, pero no para complacer a nadie más que a ti.

Y las expectativas de las que te he hablado elimínalas, en caso que eso sea posible. De esta forma tu escritura será natural y nada forzada. Y hablará sin darte cuenta de ti mismo.

Hasta pronto.

Tu Tío, desde las antípodas de la literatura.

 


Consigna LN 2 Seleccione a su criterio párrafos en Madame Bovary (G. Flaubert) y Eugene Grandet (H. de Balzac) y transcríbalos. Según definiciones convencionales, ambos autores pertenecen a la escuela realista. Justifique por qué los consideró realistas, una de las claves es la inferencia del narrador frente al hecho narrado. Básese en el concepto de R. Barthes acerca de la falsedad de lo real en la escritura literaria. (Máx. ½ pág. por cada texto).


Párrafo 1: “Eugene Grandet” de H. de Balzac

Tocante a su físico, Grandet tenía cinco pies de estatura, recio, trabado, con pantorrillas de doce pulgadas de circunferencia, rótulas nudosas y hombros robustos; su rostro orondo, curtido y picado de viruelas; barbilla recta, labios si sinuosidad alguna, dientes blancos; sus ojos tenían la expresión sosegada y devoradora que el pueblo suele atribuir a los ojos del basilisco; su frente, surcada por rayas transversales, no carecía de protuberancias significativas, sus cabellos amarillentos y grisáceos, eran oro y plata, según ciertas personas que  ignoraban lo grave que era hacer bromas a costa del señor Grandet. Su nariz, de punta abultada, soportaba un lobanillo veteado de azul que el vulgo imaginaba, no sin razón, henchido de malicia. Semejante facha anunciaba una sagacidad temible,  una probidad sin calor, el egoísmo de un hombre acostumbrado a concentrar sus sentimientos en el goce cíe la avaricia y sobre el único ser que significaba algo para su corazón, su hija Eugenia, su sola heredera.


Párrafo 2: “Madame Bovary” de G. Flaubert

La mansión, de construcción moderna, al estilo italiano, con dos alas salientes y tres escalinatas, se alzaba en la parte baja de un inmenso prado cubierto de hierba donde pastaban algunas vacas, entre bosquecillos de grandes árboles espaciados mientras que macetas de arbustos, rododendros, celindas y bolas de nieve abombaban sus matas de verdor desiguales sobre la línea curva de un camino de arena. Por debajo de un puente corría un riachuelo; a través de la bruma, se distinguían unas construcciones cubiertas de paja, esparcidas en la pradera, que terminaba en suave pendiente en dos lomas cubiertas de bosque y, por detrás, en los macizos, se alzaban, en dos líneas paralelas, las cocheras y las cuadras, restos que se conservaban del antiguo castillo demolido. 

El carricoche de Charles se paró delante de la escalinata central; aparecieron unos criados; se adelantó el marqués, y, ofreciendo el brazo a la mujer del médico, la condujo al vestíbulo.


Justificación:

Los dos autores dan un lugar primordial a la descripción de los ambientes donde suceden los hechos y a las características de los personajes. En el primer texto elegido de la novela “Eugenie Grandet” de Balzac, hay una descripción en su mayor medida prosográfica,  híper detallada del señor Grandet, uno de los personajes principales. En el segundo texto de la novela “Madame Bovary” de Flaubert, hay una minuciosa descripción de un paisaje donde se halla una mansión.

A mi criterio, son autores de la corriente literaria del realismo ya que intentan, en toda ocasión, hacer una representación lo más fidedigna posible de los personajes y los lugares en donde se llevan a cabo las escenas; mostrando la idiosincrasia de la sociedad burguesa contemporánea a los autores en cuestión. Los textos otorgan más espacio a las descripciones que a los hechos. Por tal motivo, en los dos autores,  podemos leer tres páginas enteras donde el narrador nos detalla el lugar donde se va a desenvolver la escena, mientras que el hecho en sí ocurre en un párrafo de unas pocas líneas.

Ahora bien, como dice R. Barthes, esta re-presentación del objeto no deja de ser una imitación de la sensibilidad del narrador, lo que capta del mundo real (si es que este existe). Esta sensibilidad está creada por el propio autor, por ende, el autor se refleja en el narrador; y este último intenta, a través del código escrito, hacer una copia de aquello que ve. Por eso es que, tan bien dicho por R. Barthes: “el objeto está en el sujeto”.

 


Consigna LN 3 Transcriba los párrafos que eligió, luego redacte dos textos literarios imitando el estilo de uno y de otro. (Máx. ½ pág. cada texto).


Párrafo 1: “Eugene Grandet” de H. de Balzac

Tocante a su físico, Grandet tenía cinco pies de estatura, recio, trabado, con pantorrillas de doce pulgadas de circunferencia, rótulas nudosas y hombros robustos; su rostro orondo, curtido y picado de viruelas; barbilla recta, labios si sinuosidad alguna, dientes blancos; sus ojos tenían la expresión sosegada y devoradora que el pueblo suele atribuir a los ojos del basilisco; su frente, surcada por rayas transversales, no carecía de protuberancias significativas, sus cabellos amarillentos y grisáceos, eran oro y plata, según ciertas personas que  ignoraban lo grave que era hacer bromas a costa del señor Grandet. Su nariz, de punta abultada, soportaba un lobanillo veteado de azul que el vulgo imaginaba, no sin razón, henchido de malicia. Semejante facha anunciaba una sagacidad temible,  una probidad sin calor, el egoísmo de un hombre acostumbrado a concentrar sus sentimientos en el goce cíe la avaricia y sobre el único ser que significaba algo para su corazón, su hija Eugenia, su sola heredera.


Trabajo del tallerista:

Su menudo cuerpo era la causa de todos sus males. Félix medía un metro cincuenta, flaco, de cincuenta y tres kilos de peso corporal,  cuello corto, hombros caídos, espalda angosta que se conectaban con unos brazos largos, pero tan delgados y blancos que parecían dos cintas de papel celofán; su rostro inexpresivo, labios rectos, sin muecas a la vista. Ojos negros de parpados medios caídos, como si el sueño siempre estuviese por vencerlo, cejas finas, largas y una nariz corta y puntiaguda; su frente de cinco centímetros y medio no tenía ninguna línea de expresión. Pelo castaño, liso, de medio corte tazón y siempre limpio.  La timidez lo vencía  a cada rato, por eso su lugar predilecto era la oscuridad de los cuartos, la invisibilidad ante sus propios ojos. Todo aquello que sentía y veía no le encontraba ningún sentido.

Tamaño desafío tenía Lorena con su primer paciente  en su nuevo consultorio psicológico.

 


Párrafo 2: “Madame Bovary” de G. Flaubert

La mansión, de construcción moderna, al estilo italiano, con dos alas salientes y tres escalinatas, se alzaba en la parte baja de un inmenso prado cubierto de hierba donde pastaban algunas vacas, entre bosquecillos de grandes árboles espaciados mientras que macetas de arbustos, rododendros, celindas y bolas de nieve abombaban sus matas de verdor desiguales sobre la línea curva de un camino de arena. Por debajo de un puente corría un riachuelo; a través de la bruma, se distinguían unas construcciones cubiertas de paja, esparcidas en la pradera, que terminaba en suave pendiente en dos lomas cubiertas de bosque y, por detrás, en los macizos, se alzaban, en dos líneas paralelas, las cocheras y las cuadras, restos que se conservaban del antiguo castillo demolido.

El carricoche de Charles se paró delante de la escalinata central; aparecieron unos criados; se adelantó el marqués, y, ofreciendo el brazo a la mujer del médico, la condujo al vestíbulo.


Trabajo del tallerista:

El consultorio se hallaba en el camino de las margaritas, calle de adoquines que tomaba ese nombre por la cantidad de flores que antaño inundaban las veredas. Camino angosto de una distancia  que la vista alcanza a terminar,  con veredas a los costados de baldosines grisáceos y marrones. Las casas, una en seguimiento de la otra, todas de símil construcción, de fachada tan simple como dos ventanas de marco en chapa blanca y una puerta de madera color caoba en medio, poseían cada una de ellas dos fresnos americanos en la orilla del cordón cuneta, a cuatro metros de distancia cada uno, enfrentados por sus pares vecinos. Logrando de esta manera un efecto de túnel que hacía de ese pasaje el más hermoso de la ciudad.  Al final de ese recorrido, justo donde termina el último fresno, había una maceta de hormigón color azul con un verde buxus en perfecta forma redondeada y una placa de bronce atornillada a la pared, señal del consultorio de Lorena.

 


Consigna LN 4 Tome los ejemplos abajo citados (tiempo del relato y tiempo de la cosa contada), redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser el tiempo del relato y el otro, la cosa contada.

TIEMPO DEL RELATO: “[…] Esta será la moralidad de esta aventura que me permito contar porque se repite actualmente en todos los salones de París.” (Estudio de mujer, LA COMEDIA HUMANA, H. de Balzac)

TIEMPO DE LA COSA CONTADA: “La marquesa de Listomère bailó, hace un mes aproximadamente, con un joven tan modesto como aturdido, lleno de cualidades…” (Estudio de mujer, LA COMEDIA HUMANA, H. de Balzac)


Tiempo del relato:

El día de su examen final y el último de los días universitarios sucedió igual que todos los anteriores. Aunque, para su pesar, desde su primera clase siempre soñó que ese último día sería diferente.

Todas las mañanas en el mismo horario toma el colectivo después de desayunar un café con leche y algunas tostadas con mermelada. En ese trayecto de veinte minutos, Juan lee algún libro que siempre lleva en su mochila con el fin de matar ese tiempo vacío. Son solo quince minutos, pero como él sabía, si los sumamos por los días hábiles que tiene el año son cantidad de libros leídos.

Sube las escaleras que lo guían al aula correspondiente,  mientras se deja llevar por la imaginación de que el último día de su vida universitaria sería diferente a todos. El saldría victorioso del aula, luego de su examen final y recalaría en el bar de la esquina apoderándose de una mesa afuera, debajo de un toldo. Pediría unas cuantas cervezas, hasta que el efecto del alcohol se haga notar en el cuerpo y de ahí irse caminando a su departamento disfrutando esa última caminata como la victoria de una etapa cerrada y lograda.

Pero nada de eso ocurrió, sino que volvió a tomar el mismo colectivo de regreso a su casa, leyó el mismo libro inacabado, el cual terminaría un mes después. Entró a su departamento con la respiración agitada después de tener que subir siete pisos por las escaleras, pues el ascensor estaba en reparación hacía tres días. Y desde su ventana del séptimo piso, mira el horizonte sumido en reflexiones existenciales, ¿y ahora qué?


Tiempo de la historia (la cosa contada):

Desde su primer clase universitaria, siempre soñó que el día de su examen final sería diferente. Para su pesar, sucedió del mismo modo que los anteriores.

Todas las mañanas desayuna café con leche y algunas tostadas con mermelada, luego toma el colectivo en el mismo horario de siempre. En ese trayecto de veinte minutos, Juan lee algún libro que siempre lleva en su mochila con el fin de matar ese tiempo vacío. Son solo quince minutos, pero como él sabía, si los sumamos por los días hábiles que tiene el año son cantidad de libros leídos.

Mientras sube las escaleras que lo guían al aula correspondiente se deja llevar por la imaginación de que el último día universitario sería diferente a todosLuego de su examen final, saldría victorioso del aula y recalaría en el bar de la esquina apoderándose de una mesa afuera, debajo de un toldo. Pediría unas cuantas cervezas, hasta que el efecto del alcohol se haga notar en el cuerpo y de ahí se iría caminando a su departamento disfrutando esa última caminata como la victoria de una etapa cerrada y lograda.

Pero nada de eso ocurrió, sino que volvió a tomar el mismo colectivo de regreso a su casa, leyó el mismo libro inacabo, que algún día terminará. Como el ascensor estaba en reparación hacía más de tres días, tuvo que subir los siete pisos, que lo conducen a su departamento, por las escaleras. Llegó con la respiración agitada. Y desde su ventana del séptimo piso, mira el horizonte sumido en reflexiones existenciales, ¿y ahora qué?

 


Consigna LN 5 Evoque algún recuerdo, utilice el recurso de analepsis, y redacte una narración base. (1/2 página)


BARQUILLOS VOCIFERANTES

Estaba yo tendido boca arriba de cara al sol, mientras la brisa proveniente del mar hacía de todo un lugar agradable. Los ojos cerrados, la bruma cercana del mar que alcanza a pegarse en las pestañas como un rocío de la mañana, la sal marina impregnada en los labios por el chapuzón de hace unos instantes, la sutil sonrisa en las comisuras: cómplice del pensamiento agradable. En la comodidad de la reposera y el equilibro que envolvía el ambiente, recordé la misma sensación a la edad de unos diez años, en alguna playa que no supe acertar. A sabiendas que los ojos de un niño no se cierran en busca de paz, como yo en ese instante, sino de imaginación; y ahí estaba medio echado en la arena tibia, hecho una milanesa, escuchando vociferar al señor de los helados de un lado y al señor de los barquillos por el otro, mientras mi boca se hacía agua esperando el bocado del primero que llegase; el dulce que alegrara, más aún, la tarde de playa. Pensaba adormecido en mi reposera, cómo cambian las cosas mientras uno se hace grande, deseando únicamente el letargo en el tiempo de cara al sol, como antaño eran los barquillos vociferantes.

 


Consigna LN 7 Escriba un relato en que la narración base sea extensa y la prolepsis breve. (1/2 página)


MUELLE DE DUNKERQUE

El mar estaba bravo, las olas rompían cada vez con más fuerza sobre la costa arenosa. El muelle se movía demasiado y el barco no podía arrimarse lo suficiente sin peligro de golpear los pilones de madera y derrumbarlo. El viejo capitán, que tenía la experiencia de veinte años de navegación en alta mar, dio la orden de subir a la embarcación a pesar de los peligros, el puente soportaría el primer golpe de eslora. Horas más tarde los aviones alemanes Messerschmitt arrasaron la costa francesa sin dejar nada en pie.

El capitán sabía del ataque inminente, no dejaría a sus soldados como blanco fácil, arriesgaba todo cuanto pudiera hacer. Era preferible morir intentando alguna maniobra que dejar al pelotón rendido ante la bandera alemana.

El capitán hizo cuanto pudo para salvarlos.

 


Consigna LN 9 Escriba un monólogo interior en el que el control del discurso esté a cargo del personaje principal. (Máx. ½ pág.)


LA DICHA HOLLYWOODENSE

Siempre sospeché que esto podía pasar, ya lo dijo el mejor amigo y cuñado de Rocky Balboa, Paulie: “cuando estás mucho tiempo haciendo una tarea en el trabajo, tú te transformas en el trabajo”. Esas palabras de una película hollywoodense giran en mi cabeza a cada rato. ¿Será que ya soy mi propio trabajo?, no creo que para tanto, tal vez estoy a tiempo de hacer otras cosas. Hacer números, cargar archivos, cerrar la caja. Hacer números, cargar archivos, cerrar la caja, hacer núm… Algo así como un engranaje aceitado que nunca se rompe, y después claro, claro que después vienen las máquinas que hacen todo y ya no queda nada más que irse por la puerta de atrás con la cabeza gacha esperando volver a la tarea que ya nadie busca. Me tengo que ir de acá cuanto antes, no quiero ser como Paulie, aún soy joven, pero esas palabras vuelven a cada rato, ¡qué película! Y yo solo pienso en Paulie, pobre, que habrá sido del tipo. Rocky bien que mal se puso un restaurante y la cosa cambió, contaba historias de sus años gloriosos a sus comensales, pero este otro, Paulie, medio borracho que era se terminó transformando en su propio trabajo, no quiero ser así, ¿se podrá doblar el destino? Esta noche vuelvo a verla, y mañana temprano a las ocho termino de hacer números que hoy no hice tiempo con tantas pavadas en mi cabeza, cargar archivos, cerrar la caja.

 


Copyright©Antonio C

Marzo, 2021.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.