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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo VI La trama

Consigna T 1 Señale la estructura narrativa en los tres cuentos que se transcriben más abajo. Luego reescriba cada uno en un orden diferente (cronológico o in media res o por el final del relato).


ESQUINA PELIGROSA

(El señor Epidídimus, el magnate de las finanzas, uno de los hombres más ricos del mundo, sintió un día el vehemente deseo de visitar el barrio donde había vivido cuando era niño y trabajaba como dependiente de almacén.) Introducción: El protagonista quiere visitar su viejo trabajo, sus raíces.

(Le ordenó a su chofer que lo condujese hasta aquel barrio humilde y remoto. Pero el barrio estaba tan cambiado que el señor Epidídimus no lo reconoció. En lugar de calles de tierra había bulevares asfaltados, y las míseras casitas de antaño habían sido reemplazadas por torres de departamentos.

Al doblar una esquina vio el almacén, el mismo viejo y sombrío almacén donde él había trabajado como dependiente cuando tenía doce años.

?Deténgase aquí. -le dijo al chofer. Descendió del automóvil y entró en el almacén. Todo se conservaba igual que en la época de su infancia: las estanterías, la anticuada caja registradora, la balanza de pesas y, alrededor, el mudo asedio de la mercadería.) Desarrollo: El impacto del cambio genera un conflicto y solo el almacén se presenta como en su infancia.

El señor Epidídimus percibió el mismo olor de sesenta años atrás: un olor picante y agridulce a jabón amarillo, a aserrín húmedo, a vinagre, a aceitunas, a acaroína. El recuerdo de su niñez lo puso nostálgico. Se le humedecieron los ojos.) Desarrollo: El impacto del cambio genera un conflicto y solo el almacén se presenta como en su infancia, concluye con “Le pareció que retrocedía en el tiempo” que da el puntapié al desenlace. Le pareció que retrocedía en el tiempo.

Desde la penumbra del fondo le llegó la voz ruda del patrón: ?¿Estas son horas de venir? Te quedaste dormido, como siempre.

El señor Epidídimus tomó la canasta de mimbre, fue llenándola con paquetes de azúcar, de yerba y de fideos, con frascos de mermelada y botellas de lavandina, y salió a hacer el reparto.

La noche anterior había llovido y las calles de tierra estaban convertidas en un lodazal.) Final domado por el sentido de analepsis: Todo se resuelve por medio del recuerdo ¿pero un recuerdo real? El final deja abierta la posibilidad a que su recuerdo fuera un anhelo dentro de un sueño.

Marco Denevi


Reescritura:

El señor Epidídimus percibió el aroma de su infancia: un olor picante y agridulce a jabón amarillo, a aserrín húmedo, a vinagre, a aceitunas, a acaroína. Se le humedecieron los ojos.

Desde la penumbra del fondo le llegó una voz antigua: ?¿Estas son horas de venir? Te quedaste dormido, como siempre.

El señor Epidídimus se disculpó con su patrón y tomó la canasta de mimbre, fue llenándola con paquetes de azúcar, de yerba y de fideos, con frascos de mermelada y botellas de lavandina, y salió a hacer el reparto.

La noche anterior había llovido y las calles de tierra estaban convertidas en un lodazal. Da un primer paso y el concreto lo regresa a su estado actual, su chofer esperaba afuera del viejo almacén. Le ordenó que condujese rápidamente y que lo alejase de aquel lugar.

Dio varias vueltas y al doblar la esquina vio nuevamente el almacén, el mismo viejo y sombrío almacén donde él había trabajado como dependiente cuando tenía doce años. ¿Por qué su instinto lo obligo a volver? ¿Qué estaba olvidando?

?Acelere. -le dijo al chofer. Se sumió en sus pensamientos y recordó que todo se conservaba igual que en la época de su infancia: las estanterías, la anticuada caja registradora, la balanza de pesas y, alrededor, el mudo asedio de la mercadería. Quiso huir de su humilde niñez, esa que paradójicamente lo convirtió en el hombre que es hoy. Un magnate de finanzas, uno de los hombres mar ricos del mundo.

 


LA SENTENCIA

(Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor.) Introducción: Se muestra el escenario (oriental) y un dato concreto sobre el personaje principal (emperador)). (Algo se arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró protegerlo.

Al despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio; el emperador lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba cansado y se quedó dormido.) Desarrollo: aparece como conflicto un pedido de ayuda, una súplica que deriva en una posible solución.

(Un estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes que traían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron:

?Cayó del cielo. Wei Cheng, que había despertado, lo miró con perplejidad y observó:

?Que raro, yo soñé que mataba a un dragón así.) Fin o desenlace: Acá da cuenta de que un sueño se entrelaza con otro, uno protege y el otro asesina, lo único que los empareja es la sentencia, la muerte anunciada.

Wu Ch'eng-en (c. 1505-c. 1580)

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares

 

Reescritura:

Algo se arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. El emperador juró protegerlo a pluma de almohada.

Entonces preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en el palacio; el emperador lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba cansado y se quedó dormido.

De pronto un estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes que traían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del emperador y gritaron:

?Cayó del cielo. Wei Cheng, que había despertado, lo miró con perplejidad y observó:

?Qué raro, yo soñé que mataba a un dragón así.

Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador detecto que lo había soñado que en el jardín de su palacio y en la oscuridad de la noche el dragón se había arrodillado suplicante y él medio dormido, medio despierto sometió a Wei Cheng al hastiado mundo del escaque.

 


EL MURCIÉLAGO

(Cuando era el tiempo muy niño todavía, no había en el mundo bicho más feo que el murciélago.) Introducción: Se presenta al personaje y el tiempo que habita. (El murciélago subió al cielo en busca de Dios. No le dijo: - Estoy harto de ser horroroso. Dame plumas de colores. No. Le dijo: ?Dame plumas, por favor, que me muero de frío. A Dios no le había sobrado ninguna pluma. ?Cada ave te dará una pluma decidió. Así obtuvo el murciélago la pluma blanca de la paloma y la verde del papagayo, la tornasolada pluma del colibrí y la rosada del flamenco, la roja del penacho del cardenal y la pluma azul de la espalda del martín pescador, la pluma de arcilla del ala de águila y la pluma del sol que arde en el pecho del tucán. El murciélago, frondoso de colores y suavidades, paseaba entre la tierra y las nubes. Por donde iba, quedaba alegre el aire y las aves mudas de admiración. Dicen los pueblos zapotecas que el arcoíris nació del eco de su vuelo. La vanidad le hinchó el pecho. Miraba con desdén y comentaba ofendiendo. Se reunieron las aves. Juntas volaron hada Dios. ?El murciélago se burla de nosotras ?se quejaron?. Y además, sentimos frío por las plumas que nos faltan.) Desarrollo: Se presenta un conflicto por medio de la fealdad y la carencia, a su vez se pretende una alternativa divina como solución que desencadena un final cerrado. (Al día siguiente, cuando el murciélago agitó las alas en pleno vuelo, quedó súbitamente desnudo. Una lluvia de plumas cayó sobre la tierra. Él anda buscándolas todavía. Ciego y feo, enemigo de la luz, vive escondido en las cuevas. Sale a perseguir las plumas perdidas cuando ha caído la noche; y vuela muy veloz, sin detenerse nunca, porque le da vergüenza que lo vean.) Fin o desenlace: Desata la vanidad del personaje y una vergüenza que agazapa su egoísmo y falta de aceptación.

Eduardo Galeano

 

Reescritura:

Una lluvia de plumas cayó sobre la tierra. El animal las busca todavía. Ciego y feo, enemigo de la luz, vivía escondido en las cuevas y se lo veía perseguir las plumas perdidas al caer la noche; volando feroz, sin detenerse nunca, porque le da vergüenza su aspecto. Entonces volvió el eco de su dialogo con Dios: No le dijo: ?Estoy harto de ser horroroso. Dame plumas de colores. No. Le dijo: ?Dame plumas, por favor, que me muero de frío. A Dios no le había sobrado ninguna pluma. - Cada ave te dará una pluma decidió. Así obtuvo el murciélago la pluma blanca de la paloma y la verde del papagayo, la tornasolada pluma del colibrí y la rosada del flamenco, la roja del penacho del cardenal y la pluma azul de la espalda del martín pescador, la pluma de arcilla del ala de águila y la pluma del sol que arde en el pecho del tucán. El murciélago, frondoso de colores y suavidades, paseaba entre la tierra y las nubes. Por donde iba, quedaba alegre el aire y las aves mudas de admiración. Dicen los pueblos zapotecas que el arcoíris nació del eco de su vuelo. La vanidad le hinchó el pecho. Miraba con desdén y comentaba ofendiendo. Se reunieron las aves. Juntas volaron hasta Dios. ?El murciélago se burla de nosotras ?se quejaron?. Y además, sentimos frío por las plumas que nos faltan. Al día siguiente, cuando el murciélago agitó las alas en pleno vuelo, quedó súbitamente desnudo.

La helada lo retrajo al presente, desde que el tiempo era niño no había bicho más feo en el mundo… ni lo habrá.

 


Consigna T 2 Escriba tres textos breves con los temas más abajo transcriptos. Cíñase exclusivamente al conflicto, no aborde otras instancias narrativas. (Máximo ½ página cada uno)

1. El personaje y su oposición a la sociedad de su tiempo.

2. El personaje consigo mismo.

3. El personaje contra su entorno familiar.


1. El personaje y su oposición a la sociedad de su tiempo:

Se miraron casi sin fuerza en los párpados, a su alrededor la madera mohosa y el olor pestilente provocaba la naúsea, las moscas rondando la carne en putrefacción. Hacinados, los huesos parecían dibujar el esqueleto en la piel agrietada y la enfermedad reinaba victoriosa. Despojados de su pueblo, del aroma a tierra fértil y húmeda, de la lluvia que danzaba en el rostro de su tribu. Omar sintió los grilletes en sus muñecas y los cuerpos desplomados de sus hermanos entumecían sus piernas. Por un momento su corazón se detuvo, los sacudió, quiso despertarlos, una lágrima apenas pudo escapar de su debilitado cuerpo para cristalizarse en el rostro del más pequeño. Modibo, cazador de la tribu, entendió que ya nada se podía hacer y que sus muertes no accederían al rito sagrado, un dolor agudo casi ancestral se instaló en sus huesos, intentó despejar las piernas de Omar, pero el peso que soportaban sus manos apenas lo posibilitaba.

Se decía que los campos de azúcar no eran tan dulces, ni el algodón tan suave y que el despojo de sus raíces y el intento de aniquilación de su cultura gestaba un sonido de liberación, un ritmo con notas de carne y cuero, de unión de aldeas (la supervivencia habitando el consuelo de la música).

Obligado a bajar por la pasarela, Omar observó el muelle teñido de negro e imaginó a los ancianos abandonados en su tierra, vio la imagen de su familia desmembrada, a sus hermanos muertos y arrojados al mar y un grito atroz emanó de sus entrañas, sacudió su cuerpo al tiempo del dolor, la sangre brotaba ligera por sus muñecas, las personas que lo amarraban se alejaron por impulso de incansables latigazos, sus pies golpearon rítmicamente el piso, fuerte, sonoro. Las palmadas dadas a su propio cuerpo dejaban marcas enrojecidas y los bruscos movimientos, a vistas que aquella colonia británica, eran endemoniados o lascivos, bestia sin alma le gritaban tratando de oprimir su deseo.

Omar nunca dejó aquel ritmo, incluso después de abandonar su corporeidad, sus notas se alzaron para reafirmar y honrar su comunidad. El cuerpo era su hogar terrenal, la libertad y la transgresión.


2. El personaje consigo mismo:

Un, dos, tres, cua… un, dos, tres… ¡No! De arriba, un, dos… ¡No! ¿Qué pasa conmigo? Me pregunté mientras giraba para no mirarme en el espejo. El en dehors es insuficiente, jamás podré girar, sin importar cuantas veces lo intente.

Entonces ideé la posibilidad, el extremo, el dolor por el dolor. El piso estaba impregnado de resina, incluso podía sentirlo algo pegajoso. Me paré justo delante del dresuar con base de mármol, retiré uno por uno cada uno de los objetos que allí reposaban: pequeñas estatuillas de bronce, una lámpara con incrustaciones en vidrio y viejos portarretratos de mi madre en el Colón. Até la base con una banda elástica de elongación y sujeté con fuerza el otro extremo, me senté en posición de indio, nos miramos como se miran los vaqueros en un duelo a muerte. Tiré con rabia, podía sentir la saliva brotar de mi boca, el estruendo me ensordeció y el dolor redimió mi fracaso.


3. El personaje contra su entorno familiar:

El vapor empañaba los vidrios de la ventana de la cocina y Roberto aprovechaba la oportunidad para dibujar ovnis que articulaban con el paisaje exterior. La sopa gritaba lista y Robertito vio, otra vez, el plato hondo, indignado por aquel acontecimiento lo desplazó veinte centímetros y solicitó uno playo. Como era de esperarse la respuesta a su pedido fue negativa. Volvió el plato hacia él, lo sujetó con ambas manos, lo situó delante de su cara, lo observó haciéndolo girar sobre sí mismo y no conforme volvió a solicitar el playo. Y es que cada vez que hacían sopa ocurría lo mismo, entonces no entendía porque no le ponían el vendito plato playo, si, al fin y al cabo, sería él quien disfrutaría la sopa allí.

Su madre tenía una obsesión por el orden y los elementos. Eran cinco integrantes en la familia, su mamá, Amanda; su abuela, Lupita; y sus hermanas, Sara y Ana y, claro, Roberto, el único varón y el único que quería tomar sopa en plato playo. Por tal motivo, ella solo compraba en grupo de cinco, cinco pares de cubiertos, cinco vasos, cinco platos, y en vistas a esto, Roberto se aventajó, abrió la ventana detrás de él y liberó al plato hondo… ¡Vuela! Le dijo emocionado. ¡Conquista a otra familia!

 


Consigna T 3 Escriba qué tipo de conflicto aparece en el cuento No se culpe a nadie, de J. Cortázar. Justifiqué el porqué de sus conclusiones.

El tipo de conflicto es moral, el personaje se enfrenta consigo mismo.

En la narración el personaje se enfrenta al desafío de ponerse un sweater, algo verdaderamente cotidiano y de escasa dificultad. Sin embargo, este simple hecho esconde hábilmente una necesidad de retraso, de no querer cumplir con otros petitorios de la rutina. Del ahogo, tal vez, de una vida vacía. Ponerse el pulóver azul (el color puede ser un simbolismo) es entrar en una vida que no desea, por eso la demora y la sensación de no ser él estando adentro “se mira la mano como si no fuese suya”, su “yo” sweater quiere apoderarse de la situación. El conflicto nace por la necesidad de ocultar eso que le molesta, no creo que sea casual que todo se desarrolle en base a la espera de su esposa para salir a comprar un regalo de casamiento. El cuento crea una sensación de asfixia y confusión, de necesidad de finalizar, tal vez incluso nos incita psicológicamente y nos anima a terminar el acto antes de que suceda.

 


Consigna T 4 En Los buques suicidantes, H. Quiroga crea el neologismo suicidantes (adjetivo). Especule por qué tiene mayor carga sintáctica y semántica en lugar de haber intitulado Los buques que suicidan. (Máx. ½ pág.)

En principio, la sonoridad que tiene la palabra suicidantes genera mayor atracción ya que es poco usada y crea tensión visual. Por otro lado, produce una síntesis eliminando el verbo “suicidan”, es decir, va directo como adjetivo (buques suicidantes). Por tal motivo, nos da la sensación de que algo provoca suicidio y no que el propio barco es el que suicida, ya que esto no sería posible, hablaríamos de matanza y no de acto voluntario (alejando, por supuesto, todo lo que podría acarrear esa situación, tema para otro debate), no parece una forma correcta de oración y no dejaría nada librado a la imaginación del lector.

Su elección, a mi parecer, deja un velo de misterio, de que algo pasa en esos buques que quien lo aborda se suicida y en cierto modo son barcos asesinos, son el ascenso a la muerte. La palabra contiene, bajo mi sensación, ambos conceptos.

 


Copyright©Natalia Belén Carballal Nogueira

Marzo, 2021.  Todos los derechos reservados por su autora


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.