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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo VI La trama

Consigna T 6 A partir de los datos del desenlace que se transcribe, organizar una trama y escribir dos relatos. (Máximo 1 pág., cada uno)

"Las leyes del Cielo y del Infierno son versátiles. Que vayas a un lugar o a otro depende de un ínfimo detalle. Conozco personas que por una llave rota o una jaula de mimbre fueron al Infierno y otras que por un papel de diario o una taza de leche, al Cielo".

Informe del cielo y del infierno, de Silvina Ocampo

 

RELATO 1

Pantaleo era feliz a su manera, revistaba en el cristianismo por decisión de sus padres, préstese atención que dije revistaba, no es una palabra al azar, él conocía aspectos generales de la religión. Tomó su primera comunión y entendía que Dios quiere nuestra felicidad, pero le costaba pensar la felicidad espiritualmente. Para él la parte física era la liberación de la felicidad, le interesaba tener un buen físico, buena salud y nunca debía faltarle compañía femenina. Su conciencia le decía que no estaba en lo correcto, pero pensaba que el paso de los años lo haría más responsable, hoy era joven. Y así vivía derramando felicidad con sus amigas, vecinas, compañeras de colegio, no faltaba a ninguna fiesta organizada por sus amigos y compañeros; tenía aceptación porque era un muchacho divertido, inteligente, muy compañero, de aspecto encantador y bien parecido.

Con el paso del tiempo no cambió su naturaleza, empeoró. Usaba las fiestas como excusa ante sus padres para ir a otro lugar, se había enamorado de Pía, una mujer varios años mayor que él, que vivía a tres cuadras de su casa y era casada. La conoció en el velorio de un compañero que falleció por el exceso de alcohol, en una de las tantas fiestas a las que él concurría. Era prima lejana del muerto.

Empezaron a verse en un lugar prestado, pero a medida que crecía la confianza iba a su casa en ausencia de su esposo. La mala suerte no tardó en aparecer y una noche a Pantaleo y Pía le acertaron varios tiros ejecutados por Calixto, el esposo engañado y posteriormente suicidado.

Los tres se encontraron ante las puertas del cielo y del infierno, apareció un ángel y les dijo: Pía, irás al cielo porque Dios tenía previsto que vivas muchos años más, que ayudaras a gente necesitada y que divulgues la obra del Señor, se abrió la puerta del cielo y Pía ingresó. Calixto, has faltado a los deseos de Dios irás al infierno, se abrió la puerta del infierno y otro ángel lo empujó dentro. Cuando le tocó el turno al pecador de Pantaleo, vino Dios y le dijo: faltaste a mis mandamientos, te preparé el peor infierno, volverás a la tierra y serás un ejemplo de cristiano, pero ante la mínima falta irás con Satanás, esto lo hago por el deficiente catecismo que tuviste y para que entiendas el significado de la felicidad según mis términos.

Desde el día del milagro, como se lo conoció en la ciudad, por haber sobrevivido a tres disparos, Pantaleo se recluyó en la abadía de los Benedictinos para nunca abandonarla.

 


RELATO 2

Alberto Dresden tenía dos negocios: uno, de venta de repuestos y contiguo a ese local, una gomería. Era sexagenario, soltero y si bien era una buena persona, su fama en el barrio lo desmerecía, su hombría se había puesto en duda por acontecimientos que lo suponían homosexual. Por supuesto se reían a sus espaldas e inventaban toda clase de historias, para mantener su desprestigio y tenerlo como bufón del barrio. Se destacaba entre ellos Sebastián Salpicaderas.

Por causas de su problema de corazón, tuvo que concurrir al hospital de la pequeña ciudad. En la recepción estaba en turno Sebastián Salpicaderas, a quien Alberto saludó por educación entregándole las órdenes de atención, luego se retiró a la sala de espera.

También trabajaban en el hospital algunas personas del barrio, cuyo pasatiempo, era denostar al pobre de Alberto.

En una rápida confabulación telefónica y teniendo el recepcionista sellos y firmas de los médicos, decidieron cambiarle la orden para el proctólogo, en lugar del cardiólogo. Vino a buscarle la enfermera (cómplice de la broma) y lo llevó al proctólogo, ya en la puerta se dio cuenta de la broma, pero sin hacer ningún comentario ingresó para su atención. Luego de la revisación el médico le diagnosticó cáncer de próstata y debía operarse urgente. Alberto quedó sorprendido, no esperaba algo así, además, venía a ver a su cardiólogo.

Las primeras risas de sus burlones vecinos se trasformaron en sorpresa y todos se sentían, de alguna manera, artífices de haberle detectado tan importante enfermedad y contribuir a salvarle la vida.

Dos meses después, ya repuesto de la operación, Alberto estaba supervisando la atención de sus clientes en la gomería, cuando ingresó el joven Salpicaderas, por lo que prestó atención a su requerimiento. El cliente necesitaba comprar dos cubiertas para su vehículo, fue en ese momento cuando Alberto recordó haber descartado dos cubiertas que no pasaron la inspección técnica. Por supuesto se las vendió e hizo que las colocaran en el vehículo.

Una semana después, en un viaje, al automóvil se le revienta una de las cubiertas que hizo colocar Alberto, esto causó el vuelco del automotor y la muerte del conductor.

Al llegar el joven a las puertas del cielo y del infierno, vino el ángel que le tocó en sorteo y le ordenó que se dirija al infierno. Se resistió e invocó al repuestero, acusándolo de venderle cubiertas en mal estado después que él le había salvado la vida. El ángel le explicó: tú te reíste del repuestero y lo desprestigiaste, no era tu intención salvarle la vida, la vida se la salvó Dios, no fuiste tú, y sí, Alberto puso cubiertas deficientes, ¡pero bueno!, hay cosas que son de la tierra y otras del cielo, ¡ahora ve al infierno!

 


Copyright©Paulino Russo

Marzo, 2021.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.