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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La narración

Consigna LN 1 Ud. es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria.  Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario.  Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág.)

 

 París, 9 de diciembre de 2020

Hola, Eduardo, ¡querido amigo!

Con gran alegría he recibido tu correo hace apenas unos minutos y lo único que deseo es contestarlo. Estando a tantos kilómetros de casa, un mensaje como el tuyo es una caricia al alma. Igual no puedo de dejar de sorprenderme por tu ¿nueva? “inquietud literaria”.

Casualmente, hace unos días, un periodista local me preguntó cuándo había decidido que mi futuro sería la literatura e inmediatamente recordé aquella conversación con la “barra”, en plena adolescencia, después de jugar al fútbol. La charla giraba sobre nuestro futuro y mientras algunos soñaban ser Gatti, Kempes o Passarella, yo les dije: “quisiera ser escritor”.

Gracias a Dios lo tomaron como una broma, caso contrario hubiera sido el origen de todos los chistes a partir de ese instante (¿hoy sería acoso?) y pensar que lo había dicho desde la más absoluta convicción.

Esta introducción creo me sirve para entrar en clima. En clima de amistad, de distancia, de recuerdos y de intentar responder de alguna manera tu inquietud.

Tanto en aquel instante que traje del pasado como ahora, con una carrera profesional sobre mis espaldas, siento que sería muy pedante aconsejar sobre cómo debe ser la escritura literaria. En realidad, soy reacio a dar consejos, sea cual fuera el tema, lo siento como un acto de soberbia desmedida que comete el ser humano con asiduidad.

Con esto no quiero que pienses que pretendo esquivar tu pregunta, solo es para que entiendas que lo que te diga no lo tomes como consejo, simplemente tómalo como el sentimiento y las vivencias personales más profundas que tu viejo amigo tiene sobre el tema.

Siendo niño un día imaginé que estaba preso y me pregunté qué elemento quisiera tener en mi celda por encima de cualquier otra cosa. La respuesta surgió en forma inmediata: quisiera tener bolígrafos y hojas en blanco.  Claro, no eran tiempos de tecnología… Hoy pediría lo mismo, pero en forma de ordenador portátil.

Querido Eduardo, siento que, como decía Derrida (deconstruyendo o no), todo es texto y así lo siento. En un texto puedes volcar sensaciones, imágenes, sonidos, sentimientos, historias reales o ficticias; puedes volcar allí la vida misma. Cosa que he intentado hacer, con menor o mayor éxito, pero desde la mayor convicción y amor al arte que me contiene, a lo largo de estos años.

Por ello, prefiero que, en lugar de aconsejarte sobre escritura, me permitas sugerir algo: lee mis textos, es un pedido que te hago desde la más profunda humildad.  Tal vez allí encuentres un poco de lo que te expresé y tu inquietud pueda estar mínimamente respondida. Sobre todo, si dentro de tu ser sientes una vibración similar a la que yo siento cuando me encuentro frente a un texto, propio o ajeno.

Ahora, y dejando de lado todo pensamiento literario, solo deseo retornar a Buenos Aires y que podamos encontrarnos en algún bar de la calle Corrientes y café mediante arreglemos el mundo y si quieres la literatura incluida, como hace mucho no lo hacemos.

Abrazo de corazón.

Néstor.

 


Consigna LN 7 Escriba un relato en que la narración base sea extensa y la prolepsis breve. (1/2 página)

LAS GÁRGOLAS DE ESPALDA

El mundo en general y los franceses en particular difícilmente puedan olvidar lo acontecido la tarde del 15 de abril de 2019.

Las llamas indomables destruyeron vilmente gran parte de la catedral de Notre Dame y esas imágenes, replicadas hasta el infinito, de las lenguas de fuego abrazando hasta la desaparición a la singular aguja perdurarán por siempre.

Pero pasados los meses lo que nadie aún puede explicar es por qué las míticas gárgolas del templo se encuentran desde ese fatídico día dadas vuelta.

O sea, no apuntan más hacia afuera, están de espaldas a la calle, de espaldas a la gente. Extrañamente mirando hacia dentro del edificio. Teorías al respecto hay casi tantas como turistas en la ciudad.

Lo cierto es que todas las noches hay un ser muy feo y jorobado que, parado frente a la entrada, allí justo donde se encuentra el punto cero de las rutas de Francia, grita a quien pase cerca:

Avec la reconstruction, ils nous regarderont encore!

Busqué desesperadamente la traducción por internet para encontrarme con esta frase: “Con la reconstrucción, nos volverán a mirar”.

 


Consigna LN 8 Escriba un relato combinando analepsis y prolepsis. (1 página)

VIAJE SOÑADO

—¿Viaja lejos? —insistió el chofer en entablar el diálogo.

—A París —respondió, casi resignado contestando sin ganas.

—¿Primera vez?

—Sí, primera vez. Voy a cumplir mi sueño de niño, descubrir esa ciudad que realmente amo sin conocer.

Inmediatamente, al terminar de dar esa respuesta, recordó aquella vez cuando su tío Fernando, el millonario de la familia, quiso llevarlo con su familia a conocer Europa, París incluida.

Tenía él solo diecisiete años. La excusa de los “miedos” de su madre justificaron la negativa a tal invitación, que sirvieron para tapar el orgullo herido de su padre, que no podía costear semejante gasto.

Hoy lo recuerda con una sonrisa, mirando ese cielo celeste por la ventanilla del auto de alquiler, perdonando a los padres ya muertos.

Llegó con tiempo suficiente para hacer los trámites previos a abordar el vuelo. Una hora antes de hacerlo ya se encontraba frente a la puerta que le había tocado en suerte. París estaba solo a unas catorce horas de distancia.

Pasó el deseado embarque sin sobresaltos. Se acomodó rápidamente en su asiento del lado de la ventanilla, no quería perderse detalle. Encima, al cerrarse las puertas del avión, se dio cuenta de que el asiento a su lado no se había vendido. Viajaría más que cómodo, la suerte le hacía un guiño.

A la hora indicada y luego de un despegue normal y suave, la pantalla que tenía delante de sus ojos le mostraba su deseado destino final, París. Se le escaparon unas lágrimas de la emoción, seguía sin poder creerlo.

Se durmió pensando en las actividades que tenía pensadas para el primer día: conocer el Sena, visitar el Trocadero (para ver la Torre Eiffel) y luego caminar por la avenida de los Campos Elíseos. Para una primera jornada, estaba perfecto.

Lo despierta una explosión y los gritos de los demás pasajeros. Por la ventanilla pudo ver una lengua de fuego que salía del motor derecho. La desesperación, los gritos y los llantos son ahora desgarradores. Ante una segunda explosión, el avión empieza a caer en picada. De pronto, la oscuridad más absoluta.

No había pasado más de una hora que había estado por Ezeiza, cuando ya muy cansado, el taxista emprendía el regreso a su casa, había sido un buen domingo laboralmente hablando. De pronto se paralizó al escuchar la alerta a través del informativo de la radio:

—Reiteramos el anticipo de hace un instante, se estrelló un vuelo de Air France que había despegado de Ezeiza con destino a París, se estima que no hay sobrevivientes —la voz del locutor sonó dramáticamente clara.

—Pobre tipo… —fue lo único que atinó a decir. Prendió un cigarrillo y siguió rumbo a su casa.

 


Consigna LN 9 Escriba un monólogo interior en el que el control del discurso esté a cargo del personaje principal. (Máx. ½ pág.)

PASIÓN DISTANTE

Qué hermosa es París de noche. Prendo mi enésimo cigarrillo del día y dirijo la vista indistintamente hacia la ventana que da a la acalorada Avenida Champs-Élysées o hacia tu figura, que sobre mi pecho parece estar muy cerca y la siento tan lejos.

No logro conciliar el sueño después de esta noche que parecía perfecta porque tuvo todo, teatro, cena, champagne, pero faltaron risas y, por sobre todas las cosas, faltó el amor, últimamente siempre falta.

Lo que sucedió después fue solo un acto reflejo de los cuerpos, casi lo viví como una obligación, sentí que el enamoramiento de hace meses se fugó de esta habitación sin lujos.

No, no me confunden tus ojos cerrados, sé perfectamente que el sueño no logra atraparte. Solo el humo de mi cigarrillo logra acariciar tu lacia cabellera, ya que no me animo a hacerlo con mis manos. Un frío arrepentimiento creo que nos invade, tal vez el hecho de insistir con esta relación que pasa del fuego al hielo con una facilidad inversamente proporcional a los motivos de esos cambios.

¿Serán nuestras personalidades tan opuestas solo atraídas por el buen sexo, las que no pueden transformar esto definitivamente en amor? ¿O será el poco tiempo compartido porque nuestros trabajos nos mantienen de avión en avión, de país en país, pero casi siempre separados?

Quiero encontrar tu mirada buscando la respuesta, pero tus ojos siguen engañosamente cerrados. Me imagino y pienso que estás llorando, de una manera única, sin los ojos abiertos y sin lágrimas, pero definitivamente llorando.

Prendo otro cigarrillo, miro de nuevo la iluminada y glamorosa avenida, aspiro el humo y además de la nicotina, aspiro desazón, lejanía, frustración, cuerpos ardientes con mentes heladas. Evito pensar en que solo somos eso, una pareja sexual, sin sentimientos.

Sigo sin poder dormirme, a ti ahora sí te venció el cansancio.

Afuera, París lloviendo, es la imagen perfecta de lo que somos, mucha pasión y luego lágrimas.

 


Consigna LN 10 Escriba un nuevo texto en el que el narrador reproduce enunciados ajenos. (Máx. ½ pág.) 

CLEMENCIA

Sabe que la empresa que encara esta vez es sumamente difícil, sobre todo en los tiempos políticos que corren, pero no puede dejar que fusilen a Camila y Uladislao y menos aún que su padre fuera el responsable de la decisión.

—¡Tatita, por favor, debe reconsiderar la detención de Camila y el padre Uladislao! —dijo en un tono respetuoso, pero firme—. ¡Solo es una pareja enamorada!

Rosas la miró casi con fiereza, viró hacia la mesa debajo del árbol y se sirvió una copa de vino, debía pensar antes de responder.

—Manuela, esto no es una novela, es parte del gobierno lo que está en juego, entienda que no puedo dejar esto sin castigo —dijo sin dejar de mirarla a los ojos.

—¡Tata, no estoy pidiendo que no lo haya, pero temo por el tenor de este y si ellos merecen soportarlo! —protestó la preferida del Restaurador.

—Sabes bien que por esta locura imperdonable de Camila y ese cura están criticándome tanto los unitarios como los federales. Urquiza y Sarmiento se están haciendo un festín por mi indefinición con el tema, poniendo en tela de juicio la moralidad de todo mi gobierno —argumentó Rosas, volviendo a servirse vino.

—Los unitarios le criticarán haga lo que haga y traidores entre los nuestros nunca faltan —intentaba justificar Manuela, percibiendo que su padre se está inclinando hacia una medida ejemplificadora y muy peligrosa para su amiga.

Ahora ella fue la que se dirigió a la mesa y se sirvió una generosa copa de vino, buscando tal vez en el alcohol la seguridad o los argumentos que no lograban dar el brazo a torcer a Don Juan Manuel.

Manuela volvió a tomar la palabra.

—Tata, Camila tiene solo veintitrés años, ¿no puede entender un amor de alguien de esa edad?, ¿qué tanto castigo merece el enamorarse de un sacerdote? Él puede dejar de serlo y llevar adelante juntos una vida en familia, seguramente mucho más digna que la de muchos que comen tu comida y beben tu vino, dándose de grandes señores cuando sabemos que algunos tienen doble o hasta triple vida —comentó Manuela, con ese tono de voz más grave que utiliza al estar enojada y su padre bien conoce.

—¡Basta, Manuela!, ¡no superes los límites de mi paciencia! —el grito del gobernador fue más sonoro que otras veces.

Allí ella notó lo imposible de su misión.

 


Copyright©Néstor Aro

Enero, 2021.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.