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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo 1 La narración

Consigna LN 1 Ud. es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria.

Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario. Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág.)


Lejano viejo mío:

He concluido que del vacío emergen diálogos que no se escuchan y que en el ojo, querido amigo, encuentran la sustancia a ese origen. ¿Cuántas afirmaciones no crees?

Me ha motivado tu contacto, debo decir y he entendido que el argón, incluso, ayuda a estabilizar la luz.

No puedo mostrarte un camino, es, este cuerpo, solo una pieza en el gran efecto lumínico que es la literatura, sin embargo, es clave apuntar que en lo dicho no solo se revelan palabras.

¿Escuchas?

Se ha quemado el foco, es curioso, bastó abrir el cajón de la cocina para encontrar otro,  ¿pero cuántos cajones estás dispuesto a abrir?

Otra vez ¿lo escuchas?

Son tal vez las formas de una voz, veo sonidos. ¡Qué más da! Soy tan obstinada que agudizaré mi oído.

He vuelto a cambiar el foco, ¡cuántas cosas sobre el escritorio! La luz proyecta la sombra de mis viejas zapatillas de ballet, cuánto poder en el interruptor, ¿o son mis dedos?, ya no lo sé. ¿Recuerdas las clases? Pasamos incontables horas juntos ¿y la profesora? Aún escucho su voz… ella decía “un bailarín aprende con ejemplos bailados”…bueno, quizá ese sea también  mi consejo, a partir de aquí ya son tus manos.

Aguardo poder leerte.

Saludos.

M.

 


Consigna LN 2 Seleccione a su criterio párrafos en Madame Bovary (G. Flaubert) y Eugene Grandet (H. de Balzac) y transcríbalos. Según definiciones convencionales, ambos autores pertenecen a la escuela realista.

Justifique por qué los consideró realistas, una de las claves es la inferencia del narrador frente al hecho narrado.

Básese en el concepto de R. Barthes acerca de la falsedad de lo real en la escritura literaria. (Máx.½ pág. por cada texto).


Madame Bovary (G. Flaubert)


"Al entrar, Emma se sintió envuelta por un aire cálido, mezcla de perfume de flores y de buena ropa blanca, del aroma de las viandas y del olor de las trufas. Las velas de los candelabros elevaban sus llamas sobre las tapas de las fuentes de plata; los cristales tallados, cubiertos de un vaho mate, reflejaban unos rayos pálidos; a lo largo de la mesa se alineaban ramos de flores, y, en los platos de anchos bordes las servilletas, dispuestas en forma de mitra, sostenían en el hueco de sus dos pliegues cada una un panecillo ovalado. Las patas rojas de los bogavantes salían de las fuentes; grandes frutas en cestas caladas se escalinaban sobre el musgo; las codornices conservaban sus plumas, olía a buena comida; y con medias de seda, calzón corto, corbata blanca, chorreras, grave como un juez, el maestresala que pasaba entre los hombros de los invitados las fuentes con las viandas ya trinchadas, hacía saltar con un golpe de cuchara el trozo que cada uno escogía. Sobre la gran estufa de porcelana una estatua de mujer embozada hasta el mentón miraba inmóvil la sala llena de gente".


Justificación

La propuesta de G. Flaubert parte, a mi criterio, de imágenes, formas o recreaciones que aportan un sentido de realidad sobre el hecho narrado, tratando de dejar un absoluto y detallado paisaje que acorte la distancia entre aquello que se quiere recrear con lo que pudiera ser real y así no dejarse arrastrar por el torbellino de la fantasía. Nos invita a mirar como Emma, a sentirnos burgueses olfateando las flores y la buena ropa blanca, a mirar como mujeres estatua, con el rostro medio oculto sin nada que decir y sin poder movernos, observando todo lo que allí transcurre.

La idea de realismo literario se pierde, ya que el choque con el lector es de carácter subjetivo y espacial, gana fuerza como reinterpretación en un sentido artístico, ya que transforma esa realidad en una nueva al llevarla al plano de la escritura. Pero toda realidad, tomando el texto de Barthes, es una interpretación interna sobre nuestra propia visión de lo real, por lo cual se reduce a la experiencia sujeto, objeto, es decir, el mundo exterior no existe fuera de la conciencia.  Barthes en su libro La cámara lúcida dice que él no puede hablar de la experiencia del fotógrafo y que, por tanto, su experiencia se reduce a “la del sujeto mirado y la del sujeto mirante” algo similar ocurre en el acto de escribir y ser leído, no se puede hablar de realismo porque la experiencia también es reducida a la representación, esta imagen es creada e interpretada. Para cerrar R. Barthes dice "A fuerza de mirar, uno se olvida de que puede ser también objeto de miradas". Creo que en esa frase se cristaliza esta idea de la reinterpretación, lo que vemos vive en nuestros ojos.


Eugene Grandet (H. de Balzac)


"Se escapó, contenta y avergonzada de haber venido. Solamente la inocencia tiene estas audacias. Cuando está instruida la virtud calcula tan bien como el vicio. Eugenia, que mientras estuvo junto a su primo no había temblado, cuando Volvió a entrar en su cuarto apenas pudo sostenerse sobre sus piernas. De repente se había desvanecido su ignorancia; se puso a reflexionar y se hizo mil reproches: "¿Qué idea se formará de mí? Creerá que le quiero" Era esto precisamente lo que deseaba más vivamente que creyese. El amor. ¡Qué gran suceso para una muchacha solitaria aquella entrada furtiva en el cuarto de un hombre joven! ¿No hay pensamientos y acciones que para determinadas almas equivalen a santos esponsales? Una hora después entró en la habitación de su madre y la ayudó a vestirse como acostumbraba. Juntas bajaron a sentarse ante la ventana, y esperaron a Grandet con esta ansiedad que, según los caracteres, hiela o calienta el corazón, lo oprime o lo dilata, cuando se espera una discusión, un castigo; sentimiento éste tan natural que lo experimentan los mismos animales domésticos. ¿No los habéis visto gritar por un ligero castigo y sufrir en silencio la herida que se han causado por descuido? El tonelero bajó, pero habló distraídamente a su mujer, besó a Eugenia y se sentó a la mesa como si no se acordara de las amenazas de la víspera".


Justificación

En este caso creo que el estilo realista se destaca como critica, evidenciando el acto moralizante, la propia condena de los deseos y la idea de una sociedad ajustada a convencionalismos o a la hipocresía contenida en ella. Se evidencia también el monólogo interior, claro y conciso, el narrador conduce pero nos da una idea del sentir del personaje desde el mismo personaje, creo que en algún punto se choca con el romanticismo al entregarse a la subjetividad de las pasiones. Pero por otro lado esas mismas características actúan como un imán ante nuestra mirada y nos llevan al hecho representativo, entonces esa mirada construida (del romanticismo) nos obliga a situarnos y construir de la imagen “realista” que el autor propone cuando nos hace cómplices instantáneos de ese arrebato de la pasión.

 


Consigna LN 3 Transcriba los párrafos que eligió, luego redacte dos textos literarios imitando el estilo de uno y de otro. (Máx. ½ pág. cada texto).


Madame Bovary (G. Flaubert)

"Al entrar, Emma se sintió envuelta por un aire cálido, mezcla de perfume de flores y de buena ropa blanca, del aroma de las viandas y del olor de las trufas. Las velas de los candelabros elevaban sus llamas sobre las tapas de las fuentes de plata; los cristales tallados, cubiertos de un vaho mate, reflejaban unos rayos pálidos; a lo largo de la mesa se alineaban ramos de flores, y, en los platos de anchos bordes las servilletas, dispuestas en forma de mitra, sostenían en el hueco de sus dos pliegues cada una un panecillo ovalado. Las patas rojas de los bogavantes salían de las fuentes; grandes frutas en cestas caladas se escalinaban sobre el musgo; las codornices conservaban sus plumas, olía a buena comida; y con medias de seda, calzón corto, corbata blanca, chorreras, grave como un juez, el maestresala que pasaba entre los hombros de los invitados las fuentes con las viandas ya trinchadas, hacía saltar con un golpe de cuchara el trozo que cada uno escogía. Sobre la gran estufa de porcelana una estatua de mujer embozada hasta el mentón miraba inmóvil la sala llena de gente".


Texto 1

Desde la entrada miró las baldosas fijamente sintiendo repugnancia por esas rectas uniones. Todos insistían en que avanzara, pero nadie estaba allí. El asco aumentó casi hasta la náusea.

Vio el corredor blanco impoluto, dio el primer paso fuerte y decidido, tratando de esquivar el perímetro opaco de ese cuadrado gris.  Avanzó con el pie izquierdo, a su derecha el viejo espejo de ébano labrado que le había regalado su abuela le mostraba el miedo y reflejaba el pequeño dresuar del cual se sostenía. El conjunto de estatuillas de bronce y el surtido de portarretratos allí dispuestos le recordaban momentos de su infancia, se vio vestida de amarillo y por un momento pudo alejarse del terror. Giró su cabeza mirando directamente al dresuar, soltó bruscamente su mano. Avanzó.

Conforme se alejaba las baldosas parecían volverse más pequeñas, un reflejo de angustia paralizadora la carcomía.

Decidió parar. Miró fijo su destino, tal vez allí había más baldosas.

 


Eugene Grandet (H. de Balzac)


"Se escapó, contenta y avergonzada de haber venido. Solamente la inocencia tiene estas audacias. Cuando está instruida la virtud calcula tan bien como el vicio. Eugenia, que mientras estuvo junto a su primo no había temblado, cuando Volvió a entrar en su cuarto apenas pudo sostenerse sobre sus piernas. De repente se había desvanecido su ignorancia; se puso a reflexionar y se hizo mil reproches: "¿Qué idea se formará de mí? Creerá que le quiero" Era esto precisamente lo que deseaba más vivamente que creyese. El amor. ¡Qué gran suceso para una muchacha solitaria aquella entrada furtiva en el cuarto de un hombre joven! ¿No hay pensamientos y acciones que para determinadas almas equivalen a santos esponsales? Una hora después entró en la habitación de su madre y la ayudó a vestirse como acostumbraba. Juntas bajaron a sentarse ante la ventana, y esperaron a Grandet con esta ansiedad que, según los caracteres, hiela o calienta el corazón, lo oprime o lo dilata, cuando se espera una discusión, un castigo; sentimiento éste tan natural que lo experimentan los mismos animales domésticos. ¿No los habéis visto gritar por un ligero castigo y sufrir en silencio la herida que se han causado por descuido? El tonelero bajó, pero habló distraídamente a su mujer, besó a Eugenia y se sentó a la mesa como si no se acordara de las amenazas de la víspera".


Texto 2

Se escapó y corrió con tanta agilidad que difícilmente alguien hubiera podido alcanzarla. Mermó el paso justo una cuadra antes de llegar a la pensión. No era la primera vez que cometía un delito y quizá no sería la última y es que actuaba bajo la mirada colectiva, esa sinergia de pensar en equipo. No tenía estudios ni un trabajo estable, solo se comportaba de acuerdo a cómo esperaban que lo hiciera, con la insatisfacción o el resentimiento o algún otro sentimiento.

Al llegar y cerrar la puerta se cuestionó, ¿Cuántas veces serán suficientes? He hecho mi mejor esfuerzo, los caramelos están deliciosos.

 


Consigna LN 4 Tome los ejemplos más arriba citados (tiempo del relato y tiempo de la cosa contada), redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser el tiempo del relato y el otro, la cosa contada.


Tiempo del relato

Sé que lo que voy a contarles se agotó, y en ese sentido añejo me remonto a setenta y cinco años exactamente.

Solo tenía diez años de edad cuando quedé sola. El accidente de mis padres fue inesperado y fatal, desde ese día juré que mi infancia había terminado, la casa de la abuela con su enorme patio lleno de abedules dejó de ser mi lugar favorito en los veranos para convertirse en mi hogar de muerte. ¿Cómo olvidaría que ese día ellos viajaban para buscarme? Mi niñez es un lugar remoto y olvidado.

Eso fue lo que paso, ahí radica mi verdad, mi corta verdad. Pero ya ven, aquí estoy muriendo mi propia vida, porque mi cobardía literaria no me permite asesinar. Me voy a descansar, los dejo, esperando si es posible la redención, una epifanía de mi infancia.


Tiempo de la cosa contada

Lo vi, estaba sentado de frente al abedul del patio de aquella deslucida casa, entraba a escondidas y a diario durante cada temporada de calor. No es a él exactamente a quien extraño y, sin embargo, no lo he olvidado. A la distancia no puedo recordar el color de sus jeans, creo que las manchas de tierra funcionaron, algo así, como un punto rojo en una fotografía en blanco y negro. De pronto el aroma a verano me sacude estrepitosamente.

Me veo.

Ahora es más claro, nunca dejaré de verlo.

 


Copyright©Natalia Belen Carballal Nogueira

Octubre, 2020.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autora.