Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo VII  El punto de vista o focalización

Consigna F 1 Completar el fragmento siguiente desde el punto de vista de un narrador en tercera persona, visión por detrás u omnisciente. (Máximo 1 pág.)

Fragmento:

Aquella mañana el sol caía a plomo sobre las casas de adobe y paja. Una de las carretas cargada de duraznos se detuvo en un rancho poco cuidado que había cerca del arroyo Medrano. El rancho tenía una sola ventana desde la que se veían algunas mesas y bancos rústicos. Sobre la puerta, en el frente, en un cartel pintado a mano se leía "Pulpería Las palomitas".


Aquella mañana el sol caía a plomo sobre las casas de adobe y paja. Una de las carretas cargada de duraznos se detuvo en un rancho poco cuidado que había cerca del arroyo Medrano. El rancho tenía una sola ventana desde la que se veían algunas mesas y bancos rústicos. Sobre la puerta, en el frente, en un cartel pintado a mano se leía "Pulpería Las palomitas".

Debía finalizar lo que había comenzado hace unos días, sabía, por la hora, que estaba por salir, se acomodó cerca de la puerta, llevó la mano sudorosa a la cintura y acarició el mango del cuchillo, hay momentos en la vida que preparan a las personas comunes para un acto extraordinario, ese momento había llegado para él.

 


Consigna F 2 Completar el fragmento siguiente desde el punto de vista de un narrador en tercera persona, visión con o cuasi omnisciente. (Máximo 1 pág.)

Fragmento:

Tengo el defecto de distraerme cuando las conversaciones se prolongan alrededor de un tema que me parece agotado.

A Diana le gustaba hablar de sí misma, pero disimulaba esta disculpable tendencia disfrazando sus experiencias personales en teorías colectivas e irrefutables.

Historia de un amor, en Crónicas del amor, de Silvina Bullrich


Tengo el defecto de distraerme cuando las conversaciones se prolongan alrededor de un tema que me parece agotado.

A Diana le gustaba hablar de sí misma, pero disimulaba esta disculpable tendencia disfrazando sus experiencias personales en teorías colectivas e irrefutables. Esta “universalización” de la experiencia personal, permite, en general aminorar el impacto del error, culpar al destino o a la providencia de ciertos actos, de los que no queremos ser responsables.

 


Consigna F 3 Completar el fragmento siguiente desde el punto de vista del narrador en tercera persona, visión detrás u omnisciente. (Máximo 1 pág.)

Fragmento:

Siempre quise a Paulina. En uno de mis primeros recuerdos, Paulina y yo estamos ocultos en una oscura glorieta de laureles, en un jardín con dos leones de piedra. Paulina me dijo: Me gusta el azul, me gustan las uvas, me gusta el hielo, me gustan las rosas, me gustan los caballos blancos. Yo comprendí que mi felicidad había empezado, porque en esas preferencias podía identificarme con Paulina. Nos parecíamos tan milagrosamente que en un libro sobre la final reunión de las almas en el alma del mundo, mi amiga escribió en el margen: "Las nuestras ya se reunieron". "Nuestras" en aquel tiempo, significaba la de ella y la mía.

En memoria de Paulina, Adolfo Bioy Casares


Siempre quise a Paulina. En uno de mis primeros recuerdos, Paulina y yo estamos ocultos en una oscura glorieta de laureles, en un jardín con dos leones de piedra. Paulina me dijo: Me gusta el azul, me gustan las uvas, me gusta el hielo, me gustan las rosas, me gustan los caballos blancos. Yo comprendí que mi felicidad había empezado, porque en esas preferencias podía identificarme con Paulina. Nos parecíamos tan milagrosamente que en un libro sobre la final reunión de las almas en el alma del mundo, mi amiga escribió en el margen: "Las nuestras ya se reunieron". "Nuestras" en aquel tiempo, significaba la de ella y la mía.

Cerro el cuaderno, era quizás lo último que iba a escribir, pasó la mano suavemente por la tapa, como acariciando el recuerdo de un amor perfecto y eterno, miró por la ventana y el sol de la mañana iluminó su rostro y calentó su alma, ya no necesitaba nada más.

 


Consigna F 4 Escriba un texto en el que el enunciado sea polifónico. (Máximo 1 pág.)

La vi como todos los días en la parada, arrimé el colectivo para que suba, siempre elegante, parece que flotara en vez de caminar, la miro pasar la tarjeta sube por el lector y espero como siempre que alguna vez me salude, pero para ella soy invisible, lo único que me queda es la estela de perfume que deja a su paso, si tuviera 20 años menos.

Por suerte a esta hora siempre hay asiento, y vamos con el mismo chofer, es muy amable y muy buen chofer, un poco callado y muy serio, debe ser un buen marido y un buen padre.

Otra vez esta chica, siempre provocativa, insinuándosele al chofer, ese viejo baboso, parece que se le salieran los ojos cada vez que sube esta chica, las chicas de ahora no saben comportarse como una señora, gracias a Dios mamá me crio como una dama.

El colectivo seguía su marcha con una cadencia hipnotizante, algunos duermen, otros escuchan música con sus auriculares ajenos al mundo que los rodea, otros soñadores miran absortos sus sueños por la ventanilla, pero la llegada a estación constitución termina con el encantamiento, muchos despiertan, pero todos se preparan para bajar en la estación en donde las historias terminan.

 


Consigna F 5 Escriba un enunciado en el que el narrador utilice la segunda persona e incorpore los siguientes personajes y acontecimientos: un obituario, una hija que se ha fugado de su casa, vive en una pensión y le escribe a sus padres reprochándoles los injustos castigos de que ha sido víctima cuando adolescente. (Máx. 1 pág.)

Recuerde que generalmente el género epistolar o el diario es el más apropiado.


Marta y Roberto:

No los llamo mamá y papá porque creo que no lo merecen, creo que les queda grande, desde que la Nona murió, me siento huérfana porque realmente la sentía como una madre, nunca me sentí parte de la familia que formaron, dejándome afuera de la simbiosis patológica que teníamos por familia, la falta de atención y cuidados afortunadamente fueron cubiertos por la Nona mientras pudo, pero ahora que ya no está, siento que debo continuar con mi vida, no entiendo el porqué de sus reclamos, ya que nunca pareció importarles nada de mi vida, seguiré adelante con la esperanza de formar una buena familia, ya me enseñaron que es lo que no hay que hacer, así que esta habitación de pensión es el punto de partida de mi nueva vida, les deseo lo mejor y espero que tengan una buena vida a partir de ahora, porque la mía ya empezó hace rato.

Mariana

 


Consigna F 7 Escriba un enunciado en el que el narrador omnisciente narre desde lo psicológico. (Máx. 1 pág.)

LA MELODÍA 

Siempre pensó que había una secreta conspiración celestial, que le impedía sobresalir en algo, el destino, Dios, la suerte, o vaya saber qué cosa no lo dejaba sobresalir del resto, siempre era uno más.

Toda su vida intentó hacer algo distintivo, que le permitiera salir de la mediocridad y recibir la admiración de las personas, y no se  puede decir que no lo intentó, probó con todo tipo de actividades riesgosas y destrezas, idiomas e instrumentos, pero algunas virtudes, sobre todo las artísticas están vedadas a algunos mortales.

En esa época la conoció, como era costumbre, paso a ser un amigo más, otro compañero de oficina, a pesar de  que era un tipo agradable, físicamente  en buenas condiciones,  había algo en su actitud o su carácter, que  impedían, como en este caso, que pudiera acercarse a la persona que él amaba.

El tiempo fue pasando, y los intentos por destacar de la mayoría, no daban resultado,  las conversaciones más inteligentes,  los más elaborados chistes, ni las mejores  o las peores actitudes podían lograr, que él estuviera en un lugar distinto al que ocupaba, el que le estaba asignado, ¿el que él quería?

Deseó, rogó, rezó y hasta lloró pidiendo, solicitando una excepción, a su amargo destino, hizo promesas, sacrificios personales con tal de cambiar, quizás por primera vez algo en su vida.

Esa noche era  la fiesta de fin de año, toda la empresa iba,  todo estaba dispuesto, pero tenía la sensación de que esa noche  iba a ser distinta, fueron llegando los invitados, y la fiesta transcurrió sin inconvenientes, cada uno a su turno realizó alguna destreza musical, o artística que promovía el aplauso, y el reconocimiento, él  siempre quiso tocar la guitarra, y quería hacer un último intento, con los ojos cerrados imploró tener la capacidad de tocar, inclusive a cambio de un día de su vida.

Irremediablemente la ronda llegó hasta su lugar, se sentía diferente, sintió que podía tocar, tomo la guitarra y el corazón le latía más rápido y fuerte, pensó después de todo un día en la vida de una persona no es nada, colocó los dedos en el diapasón y un sudor frio le recorrió el cuerpo, sentía llegar la inspiración, los dedos volaban sobre las cuerdas, los presentes no escucharon jamás música igual en sus vidas, estaba en su mejor momento, no quería que el tiempo pase, por primera vez se sentía observado y las miradas que caían sobre el eran de aprobación, hasta ella lo miraba y creyó ver una mirada de entusiasmo, terminó la canción, llegan los aplausos, la conversación febril, las felicitaciones, sentía que el corazón no le cabía en el pecho, no podía hablar, tenía la garganta cerrada, estaba orgulloso por primera vez de su miserable vida, el dolor en el pecho empezó lentamente y fue tomando una intensidad para él desconocida, las figuras y las voces se fueron desdibujando, la vista se le nublaba. Cayó al piso ya muerto. Un día en la vida de una persona no es nada, a no ser que sea el último.

 


Copyright©Carlos Mori

Mayo, 2019.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.