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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La Narración

Consigna LN 1 Ud. es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria.

Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario. Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág.)


Hola, m’hijo, el otro día me dejaste una pregunta: ¿querés que te cuente cómo escribir? ¿O cómo escribo yo?

A la primera respondo: ¡qué sé yo!

A la segunda pregunta… me parece que todo escrito tiene que encerrar (contener) emociones o vivencias. En todos mis escritos hay cuotas mayores o menores de mi propia experiencia de vida. En todos.

Por trabajo o estudios, nunca los chicos y yo estábamos en casa en horarios coincidentes. Encima, mi veganismo digital me prohibía celulares, mesenger o guasapes. Nuestra forma de comunicación era vía papelitos sostenidos por imanes en la puerta de la heladera.

Aquella mañana la nota dejada por mi tenía un mandado: «Nene, le garabateé a la ligera, antes que me olvide, acordate de ir los chinos y comprar una crema chica, un litro de leche entera y manteca. Creo que harina hay. Para cuando vos llegues, a la noche tarde, yo te voy a dejar preparada una salsita bechamel para que se la eches a los ravioles».

En este otro papelito, retomé la respuesta a su pregunta: ¿qué como escribo?

Yo arranco desordenadamente. Bien lejos de las recomendaciones de Horacio Quiroga.

Un hecho. Un diálogo. Una situación que, según mi parecer obviamente, merezca ser contada. A partir de ahí puedo viajar en el relato hacia atrás o hacia adelante. Al mismo tiempo voy incorporando personajes, descripciones y diálogos. Debo decir, para ser honesto, que no creo haber logrado aún la creación de climas… Ese algo que el lector percibe sin necesidad de estar escrito… o taxativamente escrito. Se me ocurre que dosificando, obvio que con sabihondez, personajes, descripciones y diálogos dicho clima tendría que ser “leído” por el leyente. Pero ese “clima” se constituye, se realiza, en la cabeza del lector.

En el escrito deben estar los indicios, los elementos, que lleven a que en la cabeza del leyente se cree el citado clima. Sin “complicidad” del lector no hay clima posible.

Asimismo, los diálogos tienen que ser breves, chispeantes, cómicos o trágicos, pero deben atrapar. Si dejan enseñanzas, mejor.

Al final, repaso lo escrito y voy mechando descripciones, comentarios, reviso el desarrollo del conflicto o reordeno párrafos enteros para que el escrito se parezca lo más posible a un cuento: El desenlace o final debe ser en pocas líneas.

Ese remate tiene que sorprender. Cosa que no siempre logro. Eso es todo m’hijo.

Al volver a la tarde me di cuenta que mi pibe, antes de salir para la facu, había ido a comprar lo encargado y me dejó un mensaje pegado en la heladera:

Pá, ¿me querés decir qué tiene que ver Belcebú con tus indicaciones sobre formas o técnicas para escribir cuentos? ¿Quién te entiende a vos?

Me llevó un buen rato entender lo que me había querido decir con ese mensajito de heladera. ¿Belcebú? ¿Éste estará fumado? ¿Dónde le hablo de Belcebú yo…?

¡Jajaja, Belcebú! Vos sos Belcebú; vos sos el demonio en persona.

Yo te escribí Bechamel. ¡Salsa Bechamel! Es salsa blanca; no Belcebú

Un abrazo grande m’hijito y probá la salsa Belcebú que salió buenísima…

Jorge Mky

 


Consigna LN 4 Tome los ejemplos más arriba citados (tiempo del relato y tiempo de la cosa contada), redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser el tiempo del relato y el otro, la cosa contada.

—¿Y cómo empezó, Ud.?, ¿cómo se le despertó el bichito, digamos? ¡Pero no me conteste ahora! señora mamá, —dijo a cámara el entrevistador— no olvide que Angarol Pediátrico es lo mejor para quitarle al nene las ganas de andar toqueteándose. Ahora sí, ¿me decía Ud.?

—Uhhh, es medio largo. Cuando era chico —arrancó el viejo, sin esperar insistencias—, tendría unos diez o doce años más o menos, yo vivía en el campo. Un vecino mío andaba enloquecido porque las cotorritas, los loritos verdes, le comían los choclos; pobre, le destrozaban el maizal. Así las cosas, me hizo un ofrecimiento que yo interpreté como llovido del cielo: él me prestaba un rifle calibre 12 chico y me daba una caja de cartuchos, y yo le tenía que cazar las cotorras.

—Así fue como aprendí a “buscar el tiro”. Los loros acostumbran a pararse uno al lado del otro en las ramas de los árboles o en el alambrado. La cosa no era tirarles de frente; había que buscar el ángulo en el que quedaran alineados de modo tal que, agarrándolos de semi perfil, con un solo cartucho se pudieran matar cuatro, cinco o hasta seis. La primera tarde volví con más de cuarenta cadáveres. El vecino, maravillado.

—…

—Fue su debut. ¿Y Ud. como lo vivió, digo…?

—Y… fue hace tantos años, ya ni me acuerdo. Tenía la palma de las manos medio húmedas. Me sorprendió mi pulso firme, ni se me mosqueó.

—¡Qué fuerte! Sr. Director, por favor, una tanda. —El entrevistador miró hacia detrás de cámara, con cara de preguntar cómo iba “el minuto a minuto”, indicando ir al corte con los dedos en tijerita.


En el primer fragmento tenemos un TIEMPO DE LA COSA CONTADA (tiempo narrado) de años. Desde los diez hasta que es un viejo.

Y tanto en parte del primero como en el segundo fragmento el TIEMPO DEL RELATO (tiempo de narrar) queda atrapado en una nota de media hora con todos condicionantes de la televisión.

 


Consigna LN 5 Evoque algún recuerdo, utilice el recurso de analepsis, y redacte una narración base. (1/2 página)

—¡Yo, papá! ¿Quién va a ser? –replicó mamá delante de Celia, con voz firme y dispuesta a abortar una eventual negativa. Ella sabía todo lo que significaba el sulky para el abuelo.

Rezongando en voz baja ante ese loco pedido de juventud —¡una mujer pretendiendo manejar un sulky!, parecía decir su mirada—, acaso el abuelo empezó a recordar sus tiempos mozos. Había sido administrador de una enorme estancia ubicada en Trenque Lauquen, los pagos del Cacique Pincén. Él era amo y señor en aquellos campos, buen tirador, y con un Colt 38 Special siempre calzado en la cintura. Había gozado de una vida más que holgada: poseedor de tropilla de un solo pelo, fusta larga en la mano izquierda y una cupé Mércury ‘46 negra, belleza que sólo usaba para ir los fines de semana al pueblo.

 


Consigna LN 6 Escriba un relato en que la narración base sea breve y la analepsis extensa. (1/2 pág)

…un trayecto corto: de Villa Allende a Saldán. Íbamos a un almacén de ramos generales bastante grande, hoy seguro lo llamaríamos híper. Ahí vendían todo lo imaginable: desde artículos de mercería hasta alfalfa en fardos, afrecho o postes para alambrado. Incluso cosas de librería o telas por metro. Y lo más común, claro: harina, polenta o azúcar suelta. Y además, obviamente, diversos yuyos para los males del cuerpo y del alma también.

Llegó la tarde, y el fresquito del otoño cordobés nos empezaba a mandar a casa. Pronto, los cuatro estuvimos de nuevo arriba del sulky. Subimos con frío y con hambre. Y con mi hermanito emperrado, llorando a moco tendido: absortas en su cotorreo, tanto mamá como la tía se habían olvidado de comprarle figuritas.

 


Consigna LN 7 Escriba un relato en que la narración base sea extensa y la prolepsis breve. (1/2 pág)

Me fui. Confiaba en que si bien la tarea era sencilla, las excavaciones les llevarían un buen tiempo: recién para el fin de semana estarían en condiciones de colocar las armaduras y llenar con hormigón. Con darme una vuelta por la obra el jueves a la tarde, o el viernes tempranito, me bastaría para controlar lo que estaban haciendo; cualquier error, lo corregiríamos sobre la marcha.

Me fui tranquilo a apretar al fideicomiso de la calle Güemes, a ver si les podía cobrar aunque sea una parte del montón de guita que me debían. Estos hijos de puta les cobraban por débito automático riguroso a los boludos que habían enganchado con lo de “pague su casa desde el pozo” y a mí me forreaban con moneditas cada quince días. ¡Hijos de re mil putas! Siempre que pensaba en cobrarles a estos mierdas se me cruzaba una pregunta recurrente: ¿cuándo sería el puto día en el que yo emboque una buena de verdad? Pero no una obra grande o algo que signifique trabajar, no. Yo soñaba con una grosa, onda «y el úuuunico ganador es…».

 


Consigna LN 9 Escriba un monólogo interior en el que el control del discurso esté a cargo del personaje principal. (Máx.1/2 pág) 

—Pensando, Bocha, pensando… ¡Qué sé yo! Siéntese, si tiene tiempo le cuento.

—¡No me va a creer! Tiempo es lo que me sobra. —Dijo Bocha mirando al piso.

—Eso —dijo el Pardo— pero le cuento tal como sucedieron los hechos. Patente, patente, cómo fue todo. No como escribió el Tribunal. Yo le cuento y usted después me dice. No puede ser esta vida puta. Si a la mayoría de las cagadas que yo me mandé a lo largo de la vida me las habían cobrado. En una sola cuota me las habían cobrado. Jueces, fiscales, policías, camaristas, abogados sacapresos, abogados remachapresos, todos se habían encargado de hacerme garpar la mayoría de mis cagadas.


El Pardo, personaje del cuento, en un monólogo interior asume el control del discurso.

 


Consigna LN 10 Escriba un nuevo texto en el que el narrador reproduce enunciados ajenos. (Máx.1/2 pág) 

—Por Secretaría se procede a dar lectura… —el peladito con cara de asqueroso levantó los ojos por un momento y, confirmada la expectativa general, continuó—: el Tribunal resuelve condenar a Maximiliano López, apodado “El Pardo” o “Chiquito” o “Chiquizuela”, cuyas demás condiciones personales obran en autos, por hallarlo coautor penalmente responsable del delito de homicidio reiterado en ocasión de robo, asalto a mano armada calificado por haberse cometido con escalamiento, en poblado y en banda; con el agravante de alevosía reiterada en concurso real con el delito de portación de arma de guerra. Se le impone la pena de veinticinco años de prisión, con más la accesoria prevista en el Art. 52 del Código Penal.


El narrador reproduce la lectura de la sentencia hecha por el Secretario del Tribunal.

 


Copyright©Jorge Mky

Diciembre, 2018. Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.