Trabajos de taller

Glosario de términos

Buscar

Seguinos en

  • Taller literario online La Argamasa en facebook

“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) MÓDULO III  Decir y mostrar

Consigna D 7 Extracte del texto La tristeza los segmentos en los que encuentra la predominancia de rasgos físicos (prosopografía) y los segmentos dónde encuentra la predominancia de rasgos morales o psicológicos (etopeya). Luego, sepárelos por párrafos, pervirtiendo el orden original. Use conectores para que la narración tenga coherencia. (Máximo: ½ pág.)

 

La tristeza

[Cuento. Fragmento]

Anton Chéjov

La capital está envuelta en las penumbras vespertinas. La nieve cae lentamente en gruesos copos, gira alrededor de los faroles encendidos, se extiende, en fina, blanda capa, sobre los tejados, sobre los lomos de los caballos, sobre los hombros humanos, sobre los sombreros.

El cochero Yona está todo blanco, como un aparecido. Sentado en el pescante de su trineo, encorvado el cuerpo cuanto puede estarlo un cuerpo humano, permanece inmóvil. Diríase que ni un alud de nieve que le cayese encima lo sacaría de su quietud.

Su caballo está también blanco e inmóvil. Por su inmovilidad, por las líneas rígidas de su cuerpo, por la tiesura de palos de sus patas, parece, aun mirado de cerca, un caballo de dulce de los que se les compran a los chiquillos por un copec. Hállase sumido en sus reflexiones: un hombre o un caballo, arrancados del trabajo campestre y lanzados al infierno de una gran ciudad, como Yona y su caballo, están siempre entregados a tristes pensamientos. Es demasiado grande la diferencia entre la apacible vida rústica y la vida agitada, toda ruido y angustia, de las ciudades relumbrantes de luces.


Texto del tallerista

Hállase sumido en sus reflexiones: un hombre o un caballo, arrancados del trabajo campestre y lanzados al infierno de una gran ciudad, como Yona y su caballo, están siempre entregados a tristes pensamientos.   El cochero Yona está todo blanco, como un aparecido. Sentado en el pescante de su trineo, encorvado el cuerpo cuanto puede estarlo un cuerpo humano, permanece inmóvil. Diríase que ni un alud de nieve que le cayese encima lo sacaría de su quietud. También su caballo está blanco e inmóvil. Por su inmovilidad, por las líneas rígidas de su cuerpo, por la tiesura de palos de sus patas, parece, aun mirado de cerca, un caballo de dulce de los que se les compran a los chiquillos por un copec.



Consigna D 8 Redacte una prosopografía (predominancia de rasgos físicos) de una persona que conozca. (1/2 página)

Las últimas caricias de una tarde de verano fueron las que me acompañaron  por el zigzagueante camino de Traslasierras, Córdoba.   Como en una especie de trance iba yo dejándome  hipnotizar por la cadencia de sus curvas y contracurvas.

Observaba  maravillado la manera en que la luz crepuscular definía cada matiz, cada contorno y cada forma del hermoso paisaje.  Es en realidad, razoné,  el ángulo, el tono y la intensidad de la luz, los que sugieren y contrastan, de manera única,  los elementos que componen este increíble escenario.  Entiendo pues, que no serían  uno sin el otro, o al menos no en la misma intensidad.

Iba contemplando el paisaje cuando al voltear  a la derecha me sorprendió el perfil de mi compañera, entonces, todo cuanto me rodeaba,  pasó a un segundo plano.  De pronto, me  descubrí pensando en que  no existen palabras ni comparaciones precisas con las que pueda describir  aquella  curva  perfecta, que define  su cintura. También intenté, no pocas veces, y siempre de manera infructuosa, hallar el símil que permita precisar  la suavidad  de sus caricias,  pero no encontré sobre la tierra cosa alguna, tan tersa, tibia, sensual y exquisita como su piel.

Advertí, sin embargo, que puedo definir  del modo más preciso a la  delicadeza misma, cuando uso como  comparación a  sus suaves manos o sus finos dedos.  Son, por cierto, los erráticos   movimientos de éstos sobre mis cabellos, el calor de su vientre, la  rítmica respiración; el conjuro  perfecto para dormir a la bestia.

Comprendo también que nuevas expresiones deberán nacer para que  pueda yo escribir sobre  ese celeste imposible con el que me mira o sobre  el  calor sofocante de sus labios, con los que me domina.

Finalmente, dejamos atrás aquel hermoso camino que  nos vio pasar.   Eterno y orgulloso,  pero  algo celoso de saberse,  aunque sea por un corto lapso de tiempo, mucho menos singular y único  que antes.



Consigna D 9  Redacte una etopeya de Ud. mismo. (1/2 página)

Temperamentalmente  ambiguo,  pero inapelable en cada uno de sus extremos, muy curioso y lo suficientemente orgulloso como para hacer de las posibles virtudes, defectos insalvables. De  intachables valores, que a fuerza de golpes, ha ido  guardando en el mismo  cofre en el que Groucho Marx guardó los suyos. Resiliente por naturaleza, Marcelo es  creativo y  dueño de un  indiscutible  respeto por la privacidad. Valora, sobre toda las cosas, el intelecto, o en su defecto, el sentido de la ubicación  y la prudencia. Aborrece los dogmas, la predisposición  a la mediocridad en cualquiera de sus facetas, la falta  de criterio, así como también a  los comentaristas de fútbol o los panelistas opinólogos de moda. Serán  objetos de un visceral rechazo,  todas aquellas estructura Foucaultianas  a las que les asoman promiscuamente sus hilos.

Es, sin dudas,  la construcción  de su trascendencia  en este mundo, su fin último, el motor de casi todas sus acciones y el justificativo de sus buenas y malas decisiones. El perfecto ejemplo de que  un conjunto de buenas cualidades no siempre alcanza para conformar una persona sobresaliente y de que lamentablemente “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros” (Jean Paul Sartre).

 


Copyright©Marcelo Gabriel Federico

Agosto, 2018.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.