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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La Narración

Consigna LN 1 Ud. es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria.

Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario. Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág.)


Querido amigo:

Existen técnicas para escribir; algunas muy buenas, otras no tanto. Existen normas para hacerlo si quieres ser tradicionalista, o ninguna si el verso libre es lo tuyo. Todo eso puede buscarse, en talleres, en libros, y en Internet que tiene más de lo que uno necesita. Pero nada de ello podrá reemplazar el talento natural. Ahora bien, dicho talento, innato en todos los seres humanos, en la mayoría permanece dormido y, si estás destinado a trascender el papel, podrás despertarlo y dejar que fluya. Pregúntate qué quieres, y de la respuesta y con mucha dedicación conseguirás un gran trabajo. Pero pregúntate qué necesitas, y de ello surgirá el verdadero poeta.

 

Son sonidos, pero no hacen música. Tienen forma, pero no pueden tocarse. No son pensamientos, pero traen recuerdos. No son sentimientos, pero hacen sentir. Y, sin embargo, existen. ¿Qué son las palabras?: el poder de las palabras. Nos hacen emocionar, reír, llorar, cantar, hablar, escribir, soñar, volar, amar, vivir. Palabras que todo consiguen. Sin embargo, qué inútiles son cuando más las necesitamos; porque ¿cómo describir con palabras un sentimiento?, ¿cómo expresar algo tan profundo como la caricia del ser amado?  Yo no lo sé.

En esencia, no busques porqué esto o aquello es bello, sino porqué lo bello es bello. En esta búsqueda encontrarás las respuestas para que todo lo que escribas sea bello, sin que importe a quien le guste.

 


Consigna LN 2. Seleccione a su criterio párrafos en Madame Bovary (G. Flaubert) y Eugene Grandet (H. de Balzac) y transcríbalos. Según definiciones convencionales, ambos autores pertenecen a la escuela realista.

Justifique por qué los consideró realistas, una de las claves es la inferencia del narrador frente al hecho narrado.

Básese en el concepto de R. Barthes acerca de la falsedad de lo real en la escritura literaria. (Máx.½ pág. por cada texto).


MADAME BOVARY:

“Las señoras, de gorro, llevaban vestidos a la moda de la ciudad, cadenas de reloj de oro, esclavinas con las puntas cruzadas en la cintura o pequeños chales de color sujetos a la espalda con un alfiler dejando el cuello descubierto por detrás. Los chicos, vestidos  como sus papás, parecían incómodos con sus trajes nuevos (muchos incluso estrenaron aquel día el primer par de botas de su vida), y al lado de ellos se veía, sin decir ni pío, con el vestido blanco de su primera comunión alargado para la ocasión, a alguna muchachita espigada de catorce o dieciséis años, su prima o tal vez su hermana menor, coloradota, atontada, con el pelo brillante de fijador de rosa y con mucho miedo a ensuciarse los guantes. Como no había bastantes mozos de cuadra para desenganchar todos los coches, los señores se remangaban y ellos mismos se ponían a la faena”.


Justificación del tallerista

Aquí, el autor presenta tanto un mundo físico en la descripción de los atuendos, como un mundo social que se infiere en frases como “… miedo a ensuciarse los guantes.”, o“… no había bastantes mozos de cuadra…”. Esto se completa en el siguiente párrafo al detallado cuando indica Según su diferente posición social, vestían fracs, levitas, chaquetas, chaqués; buenos trajes…”.

 


EUGENE GRANDET:

“Es difícil pasar por delante de estas casas sin admirar sus enormes vigas, cuyos extremos forman extrañas figuras y que coronan de un bajo relieve negro el piso bajo de la mayor parte de ellas. Aquí, piezas de madera transversales están cubiertas con pizarra y dibujan líneas azules en las frágiles paredes de un edificio cubierto por un tejado formado de pontones que los años han encorvado, y de tablones podridos y alabeados por la acción alternativa del sol y de la lluvia; allá, se ven alféizares de ventana viejos y ennegrecidos, cuyas delicadas esculturas apenas se ven y que parecen muy estrechos a juzgar por el tiesto de arcilla negra de donde brotan las plantas de clavel o de rosal de alguna pobre obrera; y más lejos, puertas provistas de enormes clavos con los cuales trazaron nuestros antepasados los jeroglíficos domésticos cuyo sentido no se conocerá nunca. Tan pronto se ven allí los caracteres con que un protestante hizo constar su fe, como aquellos con que un partidario de la Liga manifestó su odio a Enrique IV, sin faltar tampoco los del burgués que grabó allí las insignias de su nobleza parroquial, la gloria de su olvidada regiduría. En estas huellas se ve la historia entera de Francia.”

 

Justificación del tallerista

Aquí, el autor presenta tanto un mundo físico en la descripción de las casas, como un mundo cultural que se infiere en frases como “… que un protestante hizo constar su fe, como aquellos con que un partidario de la Liga manifestó…. 

 


Consigna LN 3. Transcriba los párrafos que eligió, luego redacte dos textos literarios imitando el estilo de uno y de otro. (Máx. ½ pág. cada texto).

 

MADAME BOVARY:

“Las señoras, de gorro, llevaban vestidos a la moda de la ciudad, cadenas de reloj de oro, esclavinas con las puntas cruzadas en la cintura o pequeños chales de color sujetos a la espalda con un alfiler dejando el cuello descubierto por detrás. Los chicos, vestidos  como sus papás, parecían incómodos con sus trajes nuevos (muchos incluso estrenaron aquel día el primer par de botas de su vida), y al lado de ellos se veía, sin decir ni pío, con el vestido blanco de su primera comunión alargado para la ocasión, a alguna muchachita espigada de catorce o dieciséis años, su prima o tal vez su hermana menor, coloradota, atontada, con el pelo brillante de fijador de rosa y con mucho miedo a ensuciarse los guantes. Como no había bastantes mozos de cuadra para desenganchar todos los coches, los señores se remangaban y ellos mismos se ponían a la faena.”


Relato del tallerista:

Los domingos en la parroquia se podía observar con mayor exactitud la diferencia social que se presentaba. A un lado del atrio, la gente “pudiente”, con sus vestidos cuidados, colores suaves que a simple vista muestran la calidad con la que están confeccionados; las mujeres mayores, con alhajas que demuestran su capacidad económica y las niñas, con sus guantes de tul de un blanco inmaculado y sus cadenitas de oro brillante las que ya habían cumplido con su primera comunión. Los hombres mayores envueltos en trajes oscuros con cuellos y corbatas que raramente los dejaban respirar cómodamente; los niños, con pantalones con rayas marcadas, sus cintos de cuero y sus camisas mangas largas de impecable color blanco. Al otro lado, los “del pueblo”; con sus costumbres típicas aún en las vestimentas. Camisas a cuadros, pantalones bombacha o vaqueros desgastados, zapatos sin medias o alpargatas lavadas la noche anterior, vestidos floreados o de colores vivos, trenzas hechas a último momento y guillerminas de lona.

 


Copyright©Seudónimo de su autor: Agosto

Julio, 2018.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.