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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I . La narración

 Consigna LN 1 Ud. es un escritor consagrado; un amigo/a, o un discípulo/a, o un hijo/a le pide consejos acerca de cómo debe ser la escritura literaria. Escriba un texto epistolar en el que explique sus convicciones e intuiciones. Recuerde que es Ud. quien previamente debe tener la representación mental y saberla trasmitir a su destinatario. Tome como ejemplo la carta de R. M. Rilke. (Máximo 1 pág.)


Me complace responderte y darte mi opinión como escritor y posible mentor. Como suelo decirte, no son más que las conclusiones de mi insensata experiencia en el mundo literario.

Algunos han comparado la acción de escribir con una corriente eléctrica, otros en cambio la asemejan a una balsa que se deja llevar gradualmente por el oleaje. En cualquiera de los dos casos, nace en el interior de las personas. Análoga a una pequeña molestia que habita dentro de ellas y deben dejarla salir para lograr nuevamente su bienestar.

Tendrás entonces que buscar primero tu eje. Respirar hasta el fondo de tus entrañas y concebir las palabras que llevas dentro. Vomitar en tinta tus vivencias, tus anhelos, tus más insostenibles soledades. Mirarte en un espejo de fantasía donde deberás elegir entre la infinidad de mundos que se irán formando a medida que abras las puertas del interior de tu, hasta entonces, deshabitado ser. Los caminos podrán bifurcarse, pero no será necesario escoger entre uno solo si eres capaz de visualizar el espacio al que intentas guiar tus pensamientos. Recuerda que donde hay un principio hay un fin y viceversa.

La escritura literaria tiene sus trampas, es presumida y le gusta que te esfuerces por alcanzarla. También es un tanto mimosa e intentará acercarse demasiado nublándote la vista. Intenta mantenerla a una distancia en la cual te sientas cómodo en donde exista, aunque sea una ínfima discrepancia entre ustedes, porque de lo contrario ya no serás tú quien escriba sino ella, y puede ser una gran manipuladora.

Te recomiendo darte una panzada de letras. Escribe hasta que el amanecer te descubra con los dedos desbordados de incongruentes oraciones, para luego sentarte con un café en la mano a distinguir entre aquellas en las que por fin te encuentres. No desprecies consonantes y no te encariñes con las frases familiares. Crea tu propio alfabeto, rodéate de amigables personajes que representen tus sueños. Crece junto a ellos otorgándoles vida más allá de las páginas en las que anidan para que al viajar hasta el trabajo caminen a tu lado.

Mi humilde e irracional consejo es que no te permitas arrinconarte entre paredes, ni pisos, ni cielos. No busques límites. Sencillamente escribe hasta agotarte de palabras. Déjate marear por las emociones, incluidos los fracasos y las infaltables esperanzas. Tira papeles, busca inspiración a la vuelta de tu casa, en las manías del vecino. Refúgiate entre la dulce voz de tu madre y hazla letra. Vive y escribe a tu manera, ya sea guiado por un rayo o navegando apaciblemente en las aguas blancas de un cuaderno.

 

Consigna LN 4 Tome los ejemplos más arriba citados (tiempo del relato y tiempo de la cosa contada), redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser el tiempo del relato y el otro, la cosa contada.


Tiempo del relato:

Fue durante el verano que se conocieron. No duró mucho, pero fue intenso. Ambos eran personas dominadas por los sentimientos. La mente reposaba cuando estaban justos. Fui testigo oculto de una historia que me hubiera gustado fuera mía. A pesar de tener un dudoso principio y un resguardado fin. Fue justamente ese detalle lo que hizo que los espiara.

Cuando se separaron, seguí sus caminos. Un perro de caza con un olfato extremadamente delicado. Ella cumplió con cada una de las palabras que la escuché susurrarle y él infringió cada una para poder volver a encontrarla. No eran el uno para el otro, simplemente eran uno y otro. Eso los hacía especiales juntos. El maravilloso contraste de los colores espesos. Sé que tomaron algún café algo amargo en un bar cercano. Donde intentaron no mirarse, temiendo borrar la imagen que llevaban oculta en las pestañas para lograr dormirse por las noches. Fracasando al intentar no reírse del pasado.

Debo confesar que les perdí el rastro, porque la vida es justa en las ocasiones que no debería serlo. Para darles privacidad y que nadie, o sea yo, pudiera interferir en su destino.


Tiempo de la cosa contada:

Hacía un año que me sentía bajos los efectos del sopor de la rutina. Un año que caminaba arrastrando mi existencia hacia la oficina. Un año que mis oídos simulaban escuchar las conversaciones distantes. Por eso mismo no me extrañó que aquella vulnerable noche, mi vida se desbarrancara por completo. No estaba preparada, ¡quién lo está! Aunque seguramente me lo tomé de una forma muy diferente al común de la gente. Lo gracioso es que tampoco sé cómo piensa en general la humanidad. De poder hacerlo, no me hubiera encontrado tirando abajo la pared que me separaba de ese costado de mi persona que tanto me estremecía. No hubiera sido capaz de reprimir el grito de consternación al contemplar mis más aberrantes miserias. Y claramente, esta caída no me resultaría tan fascinante. Es probable que no nos conozcamos en profundidad hasta el día en que nuestros ojos comienzan a cerrarse, en el punto exacto en que el resto de los sentidos cobran vida para encender la luz y mirarnos fijamente. Dudo que a alguien pueda gustarle en un principio lo que ve. Quizás sea semejante a desarmar un rompecabezas y forzarse a armarlo al revés. Perder el norte para buscar el sur de nosotros mismos. Salir de la rueda infinita que nos atrapa en un espiral deshilachado. Fluyendo con energía incontrolable.

 


 

Consigna LN 7  Escriba un relato en que la narración base sea breve y la prolepsis extensa.

LLUVIA

No podrás controlar la lluvia. Aunque lo intentes, las gotas caerán. Caminarás sin descanso y te empaparás. Pisarás charcos y tus botas quedarán cubiertas de barro. Te sentirás derrotado e implorarás al cielo que te perdone. Gritarás de impotencia invocando a los demonios del Averno. Correrás como un desaforado por las calles, tratando de evitar las inevitables descargas de agua. Te atrapará. Te hará suyo. Estarás mojado, tiritando, condenadamente vivo.

Entonces, saldrá el sol. Lo único que esperabas. Esos rayos que deseaste al fin estarán pegándose a tu piel. Serás fuego. Invencible. La luz emanará de ti. Reirás a carcajadas y te entregarás a la maravillosa sensación del calor que abraza tu cuerpo. Disfrutarás sin preocuparte por tu pasado de tormentas. Te permitirás bailar a tu ritmo. Encontrarás tu camino, donde te habré estado esperando.

Si tuvieras, en cambio, la mala suerte de lograr controlar la lluvia. Las gotas apenas te rozarán y saldrás ileso del vendaval. Seco. Murmurando palabras desabridas. Marchando cansinamente. Atrapado en la rutina. Sintiéndote miserable.

El sol saldrá sin que te importe demasiado. Sus rayos se apartarán de ti, no serás nadie. Uno más entre la multitud que avanzará sin levantar la vista de la tierra partida. Existirás como la ceniza que se desvanece al soplar el viento. Te irás apagando. Tus pasos se perderán. Elegirás minuciosamente el camino que recorrerás para que no te encuentre.

 


Consigna LN 8 Escriba un relato combinando analepsias y prolepsis.

Sasuke Uchiha no detectó que su hermano mayor lo observaba desde lo alto del poste de luz envuelto en penumbra. A pesar de sentir un escalofrío ascendiendo por su cuerpo, como si fuera una daga clavándose en su nuca. Un niño inocente que aprendería aquella noche que los sueños pueden convertirse en pesadilla y cuyo único motivo de vida sería la venganza.

Itachi Uchiha observó a su hermano menor salir de la academia. Desde esa distancia le pareció más pequeño todavía. Era el punto débil de su plan. El cabo suelto que dejaría flotando hasta que fuera lo bastante fuerte para encontrarlo y asesinarlo.

Los Uchiha eran uno de los clanes más antiguos y poderosos de Konoha. Ninjas de élite que cargaban tanto con el peso del respeto como con la vulnerabilidad de la traición. Itachi no era más que la pieza clave en este juego de poder. Un muchacho utilizado por los débiles que ansiaban la hegemonía, escudándose en su inigualable talento. Sasuke, la semilla que dejaría para derrotarlos a todos.

Hubo un escaso tiempo en que la convivencia entre los distintos clanes había resultado fructífera y juntos habían podido encontrar el equilibrio necesario para que la aldea fuera un lugar pacífico. La noche en que Itachi decidió actuar, se llevaría consigo los últimos vestigios de paz. Llovería sufrimiento y desesperación durante los años venideros, llenando de odio y desarraigo el descuartizado corazón de Sasuke. Sería guiado por los pasos sordos de su hermano al mundo de las sombras.

Dicen que el día existe para iluminar la noche. Ni siquiera Itachi Uchiha con su inmaculado ingenio pudo vislumbrar que, oculta entre las hojas, nacía a la par de su hermano una pequeña luz. Una llama que con esfuerzo y perseverancia se extendería por la ciudad hasta convertirse en un nuevo arco iris. Una persona capaz de absorber la oscuridad. Su nombre, Naruto Uzumaki.

 


Consigna LN 9 Escriba un monólogo interior en el que el control del discurso esté a cargo del personaje principal. (Máx. ½ pág.)

Lo primero que pensé al verla fue “mía”. En el sentido más amplio de la palabra, incluidas las más estrechas perversiones. Se apoderó de mí una demente necesidad de ser absorbido por el fervor que emanaba su cuerpo. No soy un hombre confuso, lógicamente, lo contrario. Ella con solo mirarme desmembró cada parte de mi estructurada persona hasta rozar mis huesos. Entró en mi alma con un apretón de manos y con una escueta sonrisa me arrodilló a sus pies. Me convertí en cordero. Yo, el gran lobo. El destructor de rebaños que deambulaba solo, sintiéndome intocable.

Intentaba dominar su espíritu libre a pesar de verlo correr astuto por debajo de mis piernas. Un conejo saltarín que giraba mi mundo hasta convertirlo en un caos placentero del cual no quería escapar. Con mis rutinas destrozadas y una marcada tendencia a convertirme en un coala enganchado a su cuerpo. Un eclipse de emociones que me dejaban francamente agotado. Y feliz.

Tuve que tirar a la basura el repertorio de arraigadas y equivocas convicciones que tenía sobre el amor, al descubrirme entendiendo la mayoría de los poemas de Mario Benedetti. Sí, estaba jodido. Bastante más que eso, enamorado.

Aborrezco los puntos medios, siento compasión por los pálidos grises, por lo que me sumergí con el pecho descubierto a explorar las cavidades del monstruoso afecto que le tenía. Luché convencido de que debía ganarle para recuperar la soberanía de mi vida. Perdí, por supuesto.

 


Copyright©Laura Ferreyra

Febrero, 2018.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.