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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo VIII El personaje 

Consigna P 5 Escriba una historia breve en la que el protagonista es el personaje de la foto.

El personaje La Argamasa

HACIA UNA TIERRA 

Muy lejos había quedado nuestro cruce por el mar y aún resonaban en mis oídos las palabras de Moshúa.  En sus últimos días y desde Moab pudo ver toda la tierra de la promesa y en su plegaria se abrazó a ella. Antes de partir bendijo mis manos con la fuerza de un verdadero profeta.

Llevamos largos meses de atravesar este enorme desierto, sin embargo, mi  pueblo sigue dudando acerca del Dios que nos libertó. Con un andar  más errante que en la tierra de los faraones, todavía no hemos llegado a la fortaleza de Jericó. En este pregrinaje incansable me sorprende la multitud de pueblos y de lenguas que se mezclan sin conocerse, todos son muy prestos a la guerra.

En los alrededores del gran río la multitud de pobladores  entretejen leyendas sobre gigantes que poseen las tierras desde muchos siglos atrás  y que  podrían aplastar a cualquier extranjero como a langostas. Yo olvidé el temor,  porque llevo las palabras que Moshúa trajo al bajar del monte, las que esculpió sobre la piedra para que nadie las pudiera olvidar.

Mi pueblo persiste en agotar sus fuerzas entre murmuraciones y vacilaciones, se empecinan en recordar las bondades del faraón y su alimento diario, pero olvidan con rapidez las cadenas de la opresión que los convirtió en cautivos perpetuos.

En mi mente musitan las palabras de Moshúa: “esfuérzate y sé muy valiente... entonces entendí que atravesábamos tiempos de conquista,  y nuestro poderoso gigante  se alzaba tras las murallas más sólidas que había visto.  El pueblo teme y se dispersa, haciéndose cada día más ocioso, mientras los sacerdotes se ocupan de sostener el arca.

La desesperanza los vence frente a los amorreos y ferezeos; son muy poderosos y múltiples sus ejércitos, tanto que creen que lo mejor sería  volver a Egipto. Mantengo mi firmeza y la postura de un guerrero dispuesto a la victoria. Uno de mis fieles generales toca una trompeta y rompe el sigilo de un pueblo que transita confuso en el desierto.

Allí el ánimo aquietado y sojuzgado  despertó al toque del cuerno. Las manos del buen Dios se empezaban a ver a nuestro paso. Las murallas impenetrables temblaban ante el cántico y el rodeo firme y prometedor de nuestro avance.

Los sacerdotes  volvieron a tocar las trompetas y el ejército comenzó el asedio, la torretas de asalto golpeaban con furia la fortaleza. Mientras más nos acercamos, más grandes se veían las murallas.

El último día, antes del amanecer todo había acabado.  Al fin se alzaron las voces de los guerreros victoriosos que levantaron el arca en la tierra de los poderosos gigantes. Entonces en mis oídos susurraron las palabras de Moshúa:  ¡debes ser valiente!

 


Copyright©Alicia Jadrosich

Diciembre, 2017.  Todos los derechos reservados por su autor


Nota: las correcciones finales de los textos estuvieron a cargo de su autor.