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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La narración

Consigna LN 10 Escriba un nuevo texto en el que el narrador reproduce enunciados ajenos (Máx. ½ pág.)


El elenco se inclinó triunfal ante el público, que no paraba de aplaudir. Cuando el telón se cerró, se abrazaron con la efusividad que les había transmitido la gente y se fueron al camarín de inmediato.

—Hay muchos de los míos afuera —dijo Claudio— por eso aplaudieron tanto.

—¡Como sea! ¡Que no dejen de venir! ¿Vieron lo que fue eso? —rrrespondió Ana enardecida.

—¡Muy bien chicos, los felicito! —los elogió el director.

—¡Gracias! —dijeron todos casi al mismo tiempo.

—Gracias, Marcos —dijo Nora después de los demás.

—El mérito es de ustedes. Les pregunto: ¿por qué funcionó tan bien esta obra? ¿alguno me puede decir?

—Estuvo bueno el reparto de los personajes —opinó Ana.

—Muy bien, ese fue uno de los factores —confirmó Marcos— Y además cada uno aceptó el papel que le tocó. Pongo de ejemplo a Mabel: yo sé que para ella hacer de prostituta fue lo más zarpado que hizo en su carrera. ¿O no?

—La verdad que sí, ¡fue un poquito fuerte! ¡Ja! Pero estuvo bueno el desafío —respondió.

—¿Y nadie se compadece de mí? —bromeó Claudio— No fue nada fácil hacer de mujeriego e infiel.

Todos estallaron de risa ante su comentario porque sus relaciones eran siempre ocasionales.

—¿De qué se ríen todos? ¡La infidelidad no da gracia! —gritó Nora desde un rincón.

—Relajate, nadie está diciendo eso —intentó calmarla el director, acercándose a ella.

Nora retrocedió.

—Ustedes son actores, ficcionalizan —prosiguió— no emitimos juicio de valor sobre situaciones que bien pueden ser reales, sólo las representamos.

—Yo diría que a veces son “demasiado” reales —dijo Nora de modo tajante— Disculpen, me retiro. Felicitaciones por la obra "tan" real— Levantó su cartera y pañuelo bruscamente del sillón y salió dando un portazo.

Los actores quedaron estupefactos. Marcos salió tras ella.

—¿Qué bicho le picó a Nora? ¿Vieron cómo le habló al dire? —dijo Ana.

—Sí, chicos. Pero y qué raro también que él no le haya dicho nada ¿no? —respondió Mabel.

—Yo tampoco entendí —dijo Claudio desorientado.

Mientras tanto, Marcos conversaba con ella en la penumbra del pasillo:

—Nora, cumplí el pacto de no revelarlo al resto del elenco. Te pedí permiso para las escenas, estabas de acuerdo con armar la historia usando la realidad de tu matrimonio. Hubo muchos ensayos antes del estreno… ¿por qué no me dijiste que no querías seguir?.

De pronto apareció una silueta a espaldas de Nora.

—Buenas noches. Nora, ¿está todo bien? —dijo Eduardo tomándola del brazo.

—Sí, está todo bien Eduardo, ¿qué hacés acá?

—Me dejaron pasar, soy tu marido, ¿acaso no debería?

—Sí, sólo es que podrías haberme esperado afuera. Te presento: Eduardo, mi marido… Marcos, el director de la obra.

—Felicitaciones, ha creado usted un guión magnífico —le dijo Eduardo en tono sarcástico.

Marcos le agradeció y los dejó a solas, cerrando tras de sí la puerta del camarín.

Eduardo la interrogó primero con la mirada y luego empezó a hablar:

—¿Nora esos éramos nosotros?... Dejá, no me digas nada: éramos nosotros. ¡Si no dejaste afuera ni un solo detalle! ¿Por qué lo hiciste? ¡¿Me querés decir?!

 


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Noviembre, 2016. Todos los derechos reservados