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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo I La Narración

Consigna LN3 Transcriba los párrafos que eligió en Madame Bovary, de Gustave Flaubert, luego redacte un texto literario imitando el estilo. (Máx. ½ pág. cada texto).


Transcripción de párrafo de Madame Bovary (G. Flaubert)


"París, más vago que el océano, resplandecía, pues, a los ojos de Emma entre encendidos fulgores. La vida multiforme que se agitaba en aquel tumulto estaba, sin embargo, compartimentada, clasificada en cuadros distintos. Emma no percibía más que dos o tres, que lo ocultaban todos los demás y representaban por sí solos la humanidad entera. El mundo de los embajadores caminaba sobre pavimentos relucientes, en salones revestidos de espejos, alrededor de mesas ovales, cubiertas de tapices de terciopelo y pasamanerías de oro. Allí había trajes de cola, grandes misterios, angustias disimuladas bajo sonrisas. Venía luego la sociedad de las duquesas, tan pálidas; se levantaban a las cuatro; las mujeres, ¡pobres ángeles!, llevaban encaje inglés en las enaguas, y los hombres, capacidades ignoradas bajo apariencias fútiles, reventaban sus caballos en diversiones, iban a pasar el verano a Baden, y, por fin, hacia la cuarentena, se casaban con ricas herederas. En los reservados de restaurantes donde se cena después de medianoche veía a la luz de las velas la muchedumbre abigarrada de la gente de letras y las actrices. Aquellos eran pródigos como reyes llenos de ambiciones ideales y de delirios fantásticos. Era una existencia por encima de las demás, entre cielo y tierra, en las tempestades, algo sublime. En cuanto al resto del mundo, estaba perdido, sin lugar preciso; era como si no existiera".

 

Imitación de estilo


Soñar despierta con el mundo parisino, ocupaba la mayor parte de las horas de Emma. Ella misma era a veces quien caminaba sobre pavimentos relucientes, acariciando el canto oval de las mesas aterciopeladas, con la mirada perdida y la sonrisa entrenada para ocultar misterios y angustias en el escenario de los embajadores. O sus piernas, tan pálidas como el rostro de las duquesas, padecían la comezón de las enaguas, mientras envidiaba la suerte de los hombres, en los que nadie ponía el ojo cuando reventaban sus caballos en diversiones, y veraneaban en Baden, regalándose finalmente a enlaces matrimoniales con ricas herederas. La experiencia más sublime era cenar a la luz de las velas entre la muchedumbre abigarrada de la gente de letras y las actrices.

Esa era para ella una existencia por encima de las demás… hasta allí llegaba su horizonte, en cuando al resto del mundo, estaba perdido, sin lugar preciso; era como si no existiera.

 

 

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Octubre, 2016. Todos los derechos reservados