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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo II Adecuación, coherencia y cohesión

Consigna A6  Escriba un texto en el que estén ausentes los conectores, luego liste qué conectores cree que deberían haber estado presentes. (Máx. ½ pág.)

 

Ya pasaron más de seis horas, sigue lloviendo, dudo que el sol se digne a dejar su lecho y aflore entre las nubes.  No lo culpo, me encantaría poder hacer lo mismo.  Sueño con el día en que pueda desayunar  tranquila en la cama, desperezarme lentamente manifestando un gemido de placer.  Mover la bandeja a un costado, apoyarla de forma pausada en la alfombra, tomar el último sorbo de café con leche antes de girar suavemente.  Acurrucarme entre las almohadas otra vez, cubrirme completamente con el acolchado blanco de plumas sedosas.  Cierro los ojos, y cuando los abro nuevamente, es más de la una. No pienso, sin embargo, preparar almuerzo alguno. Como mucho, en mis planes está abandonar mi reino para buscar una taza de sopa humeante y volver nuevamente a mi cama mullida.

Se preguntarán qué tiene de fantástica y descabellada la escena que describo. Lo que tiene de maravilloso,  es que todo esto sucede un día de semana, un día colmado de obligaciones y compromisos.  Huir de las responsabilidades, escapar del destino programado, en su lugar, horas de sueño, mimos y tiempo para mí misma.   Me pregunto quién tiene las agallas de hacer lo mismo.  No vale avisar y excusarse porque se está enfermo, o que ha surgido un compromiso imposible de eludir.  Se trata de arriesgarse a romper las barreras, a volverse, con cuarenta años cumplidos hace tiempo, una adolescente rebelde.

Es algo para meditar…, no debería con la rebeldía soñar.  Quizás no fue acertado ser la niña perfecta, la niña prodigio durante la adolescencia. A lo mejor, hubiese sido sabio haber intentado derrumbar todas las barreras en ese momento. Ahora ya es tarde, ya no es el tiempo indicado.

 Decreto en este momento, que es hora de levantarse, correr las cortinas del cuarto, llamar a los niños para que se levanten.  Mientras tanto, en la cocina, preparo el desayuno para la obra más perfecta que he creado, para mi  familia querida.

No pienso preparar, sin embargo, almuerzo alguno.

Como mucho, en mis planes está….

A lo mejor, hubiese sido sabio haber intentado….

Mientras tanto, en la cocina.

 

 

Copyright©Marcia Schein

Agosto, 2016. Todos los derechos reservados