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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento. Técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo VII. El punto de vista o focalización
Consigna F 2 Completar el fragmento siguiente desde el punto de vista de un narrador en tercera persona, visión con o cuasi omnisciente. (Máximo 1 pág.)

Historia de un amor, en Crónicas del amor, de Silvina Bullrich
Tengo el defecto de distraerme cuando las conversaciones se prolongan alrededor de un tema que me parece agotado.
A Diana le gustaba hablar de sí misma, pero disimulaba esta disculpable tendencia disfrazando sus experiencias personales en teorías colectivas e irrefutables.

Lo sabía, le molestaba pero no podía evitarlo.
En el fondo, lo que realmente le molestaba era su excepcional habilidad para escoger las teorías que utilizaba. Eran tan perfectas para esconderse tras ellas que cuando desnudaba su verdadera naturaleza la tildaban de falsa modestia, le remarcaban su alto nivel de autoexigencia, y para completar el cuadro, le recordaban con ejemplos absolutamente reales cuán equivocada estaba en estas afirmaciones ajenas a su conducta habitual.

 

En la soledad de su cuarto las paredes le gritaban su cobardía; los recuerdos. su falta de decisión; las lágrimas, su incapacidad para elegir el rumbo; el cuerpo su rechazo a si misma y aquel verso de esa vieja canción le repetía dolorosamente, una y otra vez, que “no hay nostalgia peor que añorar lo nunca jamás sucedió”.


Pero lo peor, lo que profundamente la atormentaba, no era solo que no sabía cómo mostrarse tal y cómo era, sino la certeza de que de tener la oportunidad de volver el tiempo atrás, haría todo, todo, del mismo modo. ¿Era soberbia?, ¿era estupidez?, ¿ignorancia?, ¿ reincidencia? O, tal  como ella estaba convencida, simplemente inconciencia.


No había respuestas. Solo un ir y venir sobre los mismos lamentos, frustraciones y errores. Un laberinto de dudas, de sueños, de angustia que provocaban el insoportable absurdo del hartazgo.


Cada mañana una idea, una sola idea, la misma idea: cambiar los patrones del cerebro. Parecía tarea sencilla, pero sabía que no lo era. El cerebro, esa perfecta maquinaria, el mejor amigo y el mayor enemigo de uno mismo.


Y claro, como no dispersarse en conversaciones que se prolongan en temas agotados…

 

Copyright©Fabiana Sereno. Abril, 2015

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