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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC)  Módulo I La narración

Consigna LN 4 Tome los ejemplos más arriba citados (tiempo del relato y tiempo de la cosa contada), redacte dos textos (máx. cada uno de ellos: ½ pág.). Uno de los textos deberá ser el tiempo del relato y el otro, la cosa contada.



TIEMPO DE LA COSA CONTADA


Pablo se dirigió al mostrador, su intención era comprar un boleto de ida y vuelta a París en primera clase. La vendedora que lo atendió le dio la mala noticia, no había asientos disponibles ni en primera, ni en clase ejecutiva.  Enojado, de mal humor, no tuvo más remedio que adquirir un asiento pegado al ala del avión.  El vuelo partía en menos de dos horas, disponía del tiempo justo para hacer unas llamadas y organizar las reuniones del día siguiente.  El tiempo pasó muy rápido, con sólo un café en el estómago abordó el vuelo, ansioso por aterrizar en París, su ciudad añorada, que tanto extrañaba a pesar de haberla visitado hacía menos de un mes.

Al llegar a destino lo esperaba su socio y amigo, quien sugirió parar a degustar una baguette crujiente, sabía de las fobias de Pablo acerca de consumir comida en el avión. La tarde estaba templada, el sol apena le molestaba, sin embargo, Pablo seguía de mal humor, no le gustaba tener que viajar en clase turista, no le gustaba estar hacinado.

Tres horas más tarde tuvieron la primera entrevista, cenaron con el cliente, acordaron precios y tiempos de entrega, el grueso de la negociación había sido resuelto en reuniones previas. Un suceso de eventos logró disipar su mal humor, el primero fue apreciar la vista de Les Champs-Élysées iluminados desde la ventana que daba a su mesa, luego el sabor del vino, atercipelado en su paladar, el jugo de las carnes rojas y jugosas, las almendras tibias y crujientes en su ensalada. A eso le siguió el sonido de la música, el violinista tocaba en una esquina, nada estruendoso, apenas música de fondo. Para terminar de manera completa su día,  estampó la firma en el contrato, levantó su copa y brindó, decidido a no dejarse amargar nuevamente por cosas pequeñas, aunque en el fondo sabía que su genio, no siempre lo acompañaría.

 

 

TIEMPO DEL RELATO


Una de las cosas que más disfruto al viajar en avión es el momento del aterrizaje, la vista de la ciudad a la que de manera súbita me aproximo, contemplar desde el cielo el lugar que me alojará por una, dos o tres noches, el contacto de las ruedas con la pista, el sonido estruendoso de los motores, la inercia de los frenos, todo genera en mí una sensación mágica de desasosiego.  Esta  vez, sin embargo,  supe desde antes que el avión despegara, que no habría magia ni anhelos.

Me enteré en Berlín, antes de partir, que sería Pablo, y no su esposa Greta, quién acudiría a firmar el contrato en París.  Lo que pudo haber sido un fin de semana de ensueño, se transformó  de pronto, en un trámite tedioso.

Estuve en De  Gaulle dos horas antes del tiempo estipulado, tenía urgencia por escapar de esa gente, la cena de la noche anterior había sido un fastidio, Pablo, el socio que viajó desde Londres, estaba de muy mal humor, quiero creer, hambriento, pues al comenzar a saborear su bife, de a poco su ánimo se aplacó.  Otra sería esta historia, si en lugar de Pablo, hubiera sido Greta, la que esa noche acudía a  la cena.

 


Copyright©Marcia Schein

Julio, 2016. Todos los derechos reservados