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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC)  Módulo I La narración

Consigna LN 3 Transcriba los párrafos que eligió, luego redacte dos textos literarios imitando el estilo de uno y de otro. (Máx. ½ pág. cada texto).


“Emma se puso un chal sobre los hombros, abrió la ventana y apoyó los codos en el antepecho. La noche estaba oscura. Caían unas gotas de lluvia. Ella aspiró el viento húmedo que le refrescaba los párpados. La música del baile zumbaba todavía en su oido, y hacía esfuerzos por mantenerse despierta, a fin de prolongar la ilusión de aquella vida de lujo que pronto tendría que abandonar. Empezó a amanecer. Emma miró detenidamente las ventanas del castillo, intentando adivinar cuáles eran las habitaciones de todos aquéllos que había visto la víspera. Hubiera querido conocer sus vidas, penetrar en ellas, confundirse con ellas.

Pero temblaba de frío. Se desnudó y se arrebujó entre las sábanas, contra Carlos, que dormía.”

 

 

Hacía frío, era una noche oscura y lluviosa, Emma dejó vagar la imaginación apoyando su cara contra el vidrio de la ventana. La soledad y la tristeza la abrumaban,  deseaba tanto ser parte de ese nuevo mundo, el que había descubierto hacía unas horas, durante la velada.  Atinó a abrir la ventana, las gotas de lluvia mezcladas con el rocío de la noche, salpicaban su piel muy blanca. Deseaba ser un pájaro libre y solitario, deseaba no tener que dar explicaciones a nadie, no quería regresar a la casa de su marido,  cuánto daría por animarse a tomar las riendas de su destino.  Añoraba ser un ser distinto, vivir una vida de fantasías y misterios.

 De pronto giró, vio a su marido dormido, se acercó a Carlos lentamente.  Se acostó junto a él, sintió su cuerpo tibio bajo las sábanas, el roce con su piel la hizo  entrar en calor, logró  ahuyentar el frío de su piel,    pero no de su alma.

 

“Eugenia alzó los ojos al cielo sin decir nada. Por primera vez en su vida, sus generosas inclinaciones, hasta entonces adormecidas, reprimidas, y repentinamente despiertas, se veían lastimadas a cada instante.  Aquella velada fue semejante en apariencia a mil veladas de su monótona existencia, pero fue desde luego la más horrible. Eugenia se concentró en su labor sin levantar la cabeza, y no utilizó para nada el necesere que Charles había desdeñado en  víspera.  La señora Grandet tejió sus mangas. Grandet estuvo dando vuelta a sus pulgares durante cuatro horas, sumido en cálculos cuyos resultados debían de asombrar a todo Saumur al día siguiente.  Nadie fue ese día a visitar a la familia.   En ese momento, el pueblo entero comentaba la hazaña de Grandet, la quiebra de su hermano, y la llegada de su sobrino. Obedeciendo a la necesidad de charlar sobre sus intereses comunes, todos los propietarios de viñedos de la alta y media sociedad de Saumur, estaban en casa del señor des Grassins, donde profirieron terribles implicaciones contra el antiguo alcalde.  Nanon hilaba, y el ruido de la rueca fue la única voz que dejó oir bajo la viguería grisácea de la sala.”

 


Eugenia inmersa en sus pensamientos, lucha contra su deseo desmedido de hacer públicas sus inclinaciones.  Su interior rico, apasionado y creativo debe quedar sumido en el silencio, no osaría por nada de este mundo, interrumpir el sigilio sagrado de la sala. Su padre, distante, arquetipo de hombre exitoso y sin escrúpulos, es un personaje  de relleno en esa habitación oscura y sombría, donde sólo ella y su madre son seres de carne y hueso.  Otras criaturas distantes acompañan sus pensamientos, algunos en la propia casa, la observan desde lejos.  Hay más seres en su etorno, aunque lejos en distancia, esperan un acto de grandeza por parte de ella, que logre dar luz a la soberbia, avaricia y egoísmo de su padre.

 


Copyright©Marcia Schein

Julio, 2016. Todos los derechos reservados