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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo V El cuento, su estructura

Consigna C 1 Reescribir A la deriva en primera persona (desde el punto de vista de cualquier personaje) y observar cómo se altera la historia. Justificar. (Máx. 1 pág.)



YARARACUSÚ


¡Dorotea!— Escuché el grito de Paulino desde afuera del rancho, apoyado en el palenque con una tremenda borrachera.

Ni loca voy a arrastrarlo otra vez. Sabe que no debe chupar antes de llegar a casa.

¡Dorotea!— Insistió con una voz quebrada y lejana, como un eco perdido en el monte. Miré por la ventana: ahí estaba mi Paulino, en el suelo y con la pierna entumecida entre sus manos gruesas y mugrientas.

Corrí hasta él sin entender lo que decía, pero luego al ver su tobillera engangrenada comprendí lo que estaba pasando.

 ¡Mujer, yararacusú!

Se desmanteló sobre mi cuerpecito. ¡Mi Paulino, mi querido! Esto no se va a arreglar tan fácil.

Lo llevé a la rastra hasta la explanada del riacho y lo tumbé sobre la canoa. Sus ojos fulminantes eran señal del tormentoso dolor que debería estar padeciendo. Comencé a remar sin detenerme hasta empalmar con la correntada del Paraná.

¡Hay una corriente ligera, mi Paulino! En menos de cuatro horas estaremos en Tacurú-Pucú, allí te van a quitar la ponzoña y te pondrás bien.

 ¡No voy a llegar, Dorotea! — Me dijo con la voz húmeda, interrumpida por la sangre que alcanzó a escupir.

Toqué su frente y ardía como malaria. Ya te vas a poner mejor, mi Paulino, mi querido. El sol cae sobre el horizonte del Paraná y con él, se lleva la desgracia. Y la noche, la noche traerá el frescor y el rocío que tanto tu cuerpecito necesita. ¡Oh, mí Paulino, mi querido! Déjame que refresque tus sienes con el agua paranaense que siempre nos ha consentido.

Lo mimé y corté la manga del pantalón liberándole de la hinchazón que apretaba la tela. Pude observar que mi Paulino respiraba relajado, su cara curtida por años de sol, ahora se confundía con el río. Ya no tenía fiebre y quería hablar, pero lo interrumpí acercando tiernamente mis labios a los suyos.

Como no podía aliviar su angustia, le cantaba mientras remaba, para darle consuelo a su corazón. Sus ojitos plenos de ternura y alivio brillaron por fin al reflejo de la luna. Mi Paulino, tieso y con la boca abierta estaba amilanado en la proa.

Dejando caer los remos al rio, le permití a la corriente trazar el camino. Ya no era necesario llegar a Tacurú-Pucú.


JUSTIFICACIÓN 

El autor narra en tercera persona, con lo cual tiene conocimientos que escapan al personaje y   le permiten volcar más información de lo que podría hacerlo alguno de los otros interlocutores.

Para narrar en primera persona (visto desde cualquier personaje), tomé los hechos vividos desde la esposa del protagonista en la narración original. En ella, Dorotea no juega un papel preponderante ya que Paulino se va solo. Lógicamente tuve que incorporarla a la escena hasta el final (sino no cobraría sentido la historia) y en consecuencia se alteró en parte la misma. Pero no es  esta “alteración de la historia” la que debemos prestar atención, sino a la percepción de los hechos que tiene Dorotea. Las manifestaciones corpóreas y verbales de su esposo la conducen a solidarizarse con él, con su corazón.

El final es el mismo, pero los momentos antes de su muerte han sido definitivamente alterados.

 

 

Copyright©Miguel Ángel Schernetzki.

Mayo, 2016 Todos los derechos reservados.