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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, técnicas de escritura

 

(TEC) Módulo III. Decir y mostrar

Consigna D 8 Redacte una prosopografía de una persona que conozca. (1/2 página)

 

INSECTARIO

 

Cada vez que me mandan a comprar a la ferretería de Talcahuano enfrento un desafío, tener que ser atendido por el empleado de ojos bicolor. Tal cual si fuera tuerto o bizco, no puedo dejar de mirarlo. Se me ocurre pensar en qué le afectará que un ojo sea de color verde oliva y el otro gris. Si me detengo en el ojo plomizo, e indago con esmero, se pueden apreciar ocho patas perfectas y velludas.  Escalofriante. ¿Una araña podrá vivir encerrada en esa pecera esférica? Claro que no, pues en algún momento tiene que salir. ¿A su frente amplia, donde los cabellos de ángel, húmedos, caen hacia atrás? Imposible. ¿Al tajo moldeado por el entrecejo al fruncirlo? Lo dudo. Estimo entonces que esa pobre criatura tiene reparo en las cavernas que están debajo de aquel montículo carnoso, orondo y deforme, que los anatomistas han decidido llamar nariz. Mientras que en uno de los ambientes rupestres se aparea en el otro bien podría depositar los huevos. Por las noches, descendería a la frondosa vegetación del bigote para alimentarse de los ácaros, que se multiplican ansiosos mientras el huésped duerme. De tanto en tanto, un estridente temblor debería poner en aviso a las crías, adhiriéndose a esa piel verrugosa cada vez que él, con su voz de flauta, emite algún que otro bufido en un intento fallido  por roncar. Esa misma voz de flauta con la que me atiende en este momento. La que parece no terminar de resoplar cuando quedan entreabiertos aquellos labios engajados, dejando asomar su dentadura defectuosa.

Ahora regresa encorvado con los cinco kilos de clavos. Algo más necesitás, pibe, me pregunta, al tiempo que detecto la ausencia del insecto en la pecera. La abandonó en el depósito. Algo más, pibe, me pregunta de nuevo y le contesto que no, mientras me cercioro de que el bicho no se haya mudado al ojo verdoso.

 

 

Copyright©Miguel Ángel Schernetzki.

Marzo, 2015 Todos los derechos reservados