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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TEC El cuento, Técnicas de escritura

 

(TEC)  Módulo VI La trama

Consigna T 13 Escriba un texto en el que las aclaraciones no usen paréntesis sino comas. (Máx. ½ pág.)

 

 

Ahora ya ha pasado lo peor, y lo peor me refiero a cuando ese día tocaron a mi puerta, diciéndome que traían una resolución del juez, firmada y con duplicado, donde tenían que llevarme a declarar. Pero peor se pusieron cuando no los quise atender y derribaron la puerta, y mucho peor, cuando buscaban no sé qué cosa en mi casa, dejando todo revuelto, por un crimen que, supuestamente, había cometido. Ahí, me calenté.Ni hablar cuando tuve que enfrentarme al interrogatorio con tres policías en una sala con vidrios polarizados, donde no se escuchaba lo que hablaban fuera del divisorio hermético. Los miraba a la cara, y les leía sus pensamientos oscuros y desvariados como sus ojos, a juego con los vidrios. No había hecho nada injusto. Al contrario, lo que había hecho era un beneficio a la sociedad.

Matar a un vagabundo, que sólo vive de agacharse a las piernas del Estado, y que en cualquier momento nos puede robar nuestras tenencias, ¿qué es, sino un crimen justo? “Ellos o Nosotros”, siempre me lo planteaba y siempre llegaba a la misma conclusión: “Ahora que vivimos en el bienestar, donde todos viven bien, pero el día de mañana… ¿quién sabe?” Por eso, lo sujeté mientras dormía y le doblé el cuello, provocándole un desnucamiento al rotárselo, técnica que había aprendido en la colimba. No lo hice sufrir, eso sí hubiese sido un crimen injusto. ¿Hacerlo sufrir? ¿Para qué? Si es lo mismo, lo que quiero decir es que el resultado es el mismo y, por eso, esa noche, justamente ayer se cumplió un año, fui rápido. Lo vi durmiendo, tirado cerca de casa en esas mantas sucias y rotosas, perfumadas de ese imbatible olor repugnante por la falta de jabón y agua y, por ello, no lo pensé mucho y terminé la faena. Si lo hubiese pensado, nunca podría haber vivido feliz por completo.Quizás hoy me arrepiento, el tipo no era de esos vagabundos que hacen daño, pero no me pasaba desapercibido y me molestaba en demasía. En esos tiempos, 1995, revolver la basura era normal, pero yo era maniático y no toleraba encontrar la basura revuelta. Durante el día, siempre algo tiraba al cesto en forma equivocada, y mi deleite mayor era darme cuenta de mi gravísimo error antes que pase a la tardecita el camión de la basura, y poder salvarme de un olvido definitivo. Por suerte, acá en la cárcel, ya no tengo ese problema. No me olvido nunca de nada.

 


Copyright©Diego Salzman.  Enero, 2016

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