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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

Taller I. Iniciación a la Escritura Literaria

Módulo I. Variaciones

Consigna uno Escribir dos nuevas variaciones para agregar a las que fueron transcriptas en el inicio de este módulo, respetando el argumento mínimo de alguno de esos textos.(Extensión máxima de cada variación: media carilla).


VARIACIÓN 1

La noche de la sospecha


Entré a mi cuarto como lo hacía todas las noches.
La vela encendida me daría todavía un par de horas para escribir los acontecimientos del día. La taza de té estaba humeante, estaba sobre la mesa de madera junto a la ventana. Casi como un ritual, me senté agotado pero listo para comenzar mi tarea. Había sido un día largo y como ya desde hacía un tiempo se apoderaba de mí una gran tristeza y preocupación al momento del descanso nocturno. Tomé la pluma y algunas hojas que conservaba como oro dentro de mi viejo baúl. Fue entonces cuando escuché claramente por la ventana el diálogo que paso a transcribir: -será esta noche, incendiaremos la capilla y luego escaparemos a la casa de doña Jacinta. Ellos pagarán y nosotros habremos cumplido nuestro deber. – Y entonces, aún alerta, los oí correr. Parecía que una mujer estaba con ellos. ¡Tanto odio, Dios! ¿Es que habremos pecado? ¿Cuál será el destino que tienes para todos nosotros? Dejé claro en esa noche por escrito que el final estaba cerca y nos convenía huir.

Antes de que se consumiera la vela, pude reunir lo poco que conservo como propio, el misal, un poncho de alpaca gastado y claro, también mis notas. Avisé a los demás.

Partimos esa misma noche.


VARIACIÓN 2

Por la taza de café


Estaba sentado en el escritorio cuando absorto leía ese diario íntimo. Qué historia fascinante. Se detuvo en el relato de esa última noche, aquella sospecha que por casualidad lo había alcanzado al escuchar por una ventana y le había salvado su vida y la de algunos otros escapando. Tomó la taza de café pero vio que estaba vacía. Hacía frío aún con la calefacción prendida. ¡Qué coraje!- pensaba- mientras preparaba más café. Cómo habían sucedido los hechos, se preguntaba. El diario databa de 1841. Le fascinaba imaginarse la escena, recorrer más de 150 años de historia en esas hojas de papel manuscritas. ¿Quiénes corrieron esa noche?, ¿quiénes condenaban al pasar y cumplían tan salvaje misión?. El café estaba listo, la puerta de entrada muy cerca de la cocina dejaba que Pedro pudiese escuchar el ruido del ascensor. Fue entonces cuando se detuvo en su piso y aparentemente una pareja conversaba. Claro y fuerte decían- mirá Julián, lo hacemos hoy y todo se termina. Esa mujer me tiene cansada y se merece que le digan la verdad. Tal vez se arrepienta…pero la carta está echada. Sintió que la puerta se cerraba y la pava de agua producía el típico silbido. Se preparó el café y se sentó nuevamente en el escritorio. Una sonrisa se esbozó en su rostro. Qué cosa, che - pensó. Casi como hace 150 años.

 

Copyright©Elena Gil. Enero, 2015
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