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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TALLER EL CUENTO. Técnicas de escritura

Módulo VI. La trama
Consigna T 2. Escriba tres textos breves con los temas más abajo transcriptos. Cíñase exclusivamente al conflicto, no aborde otras instancias narrativas. (Máximo ½ página cada uno)


1. El personaje y su oposición a la sociedad de su tiempo.

DISPUESTA A TODO

Pude con casi todo.
Pude quererte incondicionalmente y  a pesar de mi tiempo y esta sociedad pacata, pude con este hijo que me ha crecido.
Pude de madre… pude de padre…  sin atender tu disgusto.

Cuando niña aprendí a llevarte los tragos a la mesa, y pude esquivar tus polvorientas manos.
Pude vivir y morir vidas ajenas sin dejar de respirar la mía.
En sueños, me figuré princesa de otros tiempos.
Las palabras invadieron mis sentidos y también pude regalarte versos.
Pero aún cargo una pena sin nombre.    
Yo decidiré mi vida y me arrogaré la autoría de mi muerte.
Me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo.


2. El personaje consigo mismo.

EL ALEMÁN

¡Qué cosa! Ayer Carlos hubiese jurado que esto ya lo había hecho. Y no, claramente está todo por hacer. ¡Pero sí había dispuesto su tiempo para hacerlo!
Cuando salió de su casa, revisó la billetera y llevaba el dinero suficiente para hacer las compras y la lista de los insumos que le hacían falta. En ese mismo momento planeó que de regreso lo haría, sin más, pues quedaba de paso. Eso lo recordaba perfecto. Había caminado sin ninguna alteración hasta la tienda, en la que se demoró un poco más de la cuenta eligiendo los productos y haciendo memoria. Es que una vez allí no encontró la lista (¡y eso que la tenía!). Pagó su cuenta y salió del negocio. ¿Cuándo fue que pasó por el despacho de pan: antes o después de comprar las verduras? Debió haber sido antes, porque si no lo habría hecho. ¡Qué cosa!  
Resonaban en su mente los regaños de su madre como cuando era niño: “… ¿no te pedí yo que lo hicieras?... ¿cómo puede ser que seas tan distraído?...”
Tomó sus llaves, volvió a revisar la billetera y salió nuevamente. Caminó unas cuadras y no encontró el negocio… ¿Qué era lo que tenía que hacer?

 

3. El personaje contra su entorno familiar.

¿HAY QUE BAÑARSE TODOS LOS DÍAS?

La cara de Guido lo demostraba todo. Feroz en sus facciones, sostenía la boca condensada casi en un punto. Sus lozanas mejillas se mostraban amenazadoramente rojas. Salió de la habitación detrás de su madre, dando un portazo, y esquivando un manotón al aire se metió en el baño.
Perdería la partida que estaba jugando con sus amigos por internet.
Aún se escuchaban los reproches y rezongos a través de la puerta. Mil amenazas y promesas de castigos variados e incumplibles. ¡Pero qué empecinamiento en bañarse todos los días! ¿A quién se le ocurre que deba ser así? ¿Por qué hacerlo si estoy limpio?
Abrió la ducha.
Se sentó sobre la tapa del inodoro y empezó a sacarse las zapatillas.
Y sí, estaba limpio. Debería ser yo el dueño de mi cuerpo y quien decida cuándo debo bañarme.
Pero si yo no estoy limpio, entonces mi ropa tampoco.
Se puso nuevamente las zapatillas y se metió en la ducha.
Se sentó en el suelo y dejó que el agua lo recorriera todo. Tomó el jabón y comenzó a fregar sus brazos desde los puños de la camisa. Enjabonó sus bolsillos con llaves incluidas, su cinturón, sus pantalones de frisa… y cuando estimó que ya podía estar listo consultó con su madre si así le parecía bien.
¡Ma! ¡Vení un cachito!

 

Copyright ©Laura de la Peña. Agosto 2014
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