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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

Nunca otra como ella

 FERNANDO

El día que la vi por primera vez, esa noche, me costó dormir. Jugábamos al fútbol en la playa, la pelota se dispara hacia el mar hasta toparse con los pies de una chica que estaba parada en la orilla. En el mismo momento que yo alcé la vista mientras levantaba la pelota del piso, ella se da vuelta y a mí se me paralizó el corazón. Flechazo.

 

SUSANA
Cuando Amelia me hace pasar, apenas la saludo y me lanzo sobre el diván dispuesta a encontrar un poco de alivio. Mi terapeuta no puede creer mi estado de angustia, trata de calmarme, me alcanza un poco de agua, pero sólo quiero hablar, desahogarme.
–Sofía dejó a su marido y a sus tres hijos para irse con Abelardo Cuevas –le anuncio como si fuera un titular de Crónica– mi hija, mi niña perfecta quiere separarse, que hasta aquí no sería tan grave, lo trágico es el viejo de mierda… ¡tiene 76 años, casi cuarenta más que ella!.. ¿sabe quién es, no?... el periodista… ¿Cómo me enteré?, me lo dijo ella… El año pasado para el cumpleaños de cuarenta de Fernando, mi yerno, Sofi llegó tarde al festejo. Apareció cuando ya todos estábamos sentados a la mesa. Había un ambiente raro. Me indignó más su mal comportamiento y falta de educación que otra cosa.... ¿Cómo iba yo a imaginarme que se estaba gestando toda esta… basura?.... ¿Fernando?... es un sol, excelente chico, trabajador, siempre pendiente de ella y de sus hijos.

 

LAURA
Caminar por la calle con Sofi es una experiencia de película: no hay hombre de la edad que sea, que no la mire, que no la piropee. Hasta con panza de embarazada los tipos la seguían. Nos conocimos en la facultad de periodismo y nos hicimos amigas desde el primer día. Ella ya era abogada y, entonces, había decidido estudiar periodismo e inglés. Al regreso de unas vacaciones me confesó que se había enamorado. “Creo que conocí al hombre de mi vida”, me dijo con un entusiasmo y una alegría tales que parecía que iba a reventar de felicidad. Se llama Fernando y es tan buen mozo…. Nueve meses más tarde se casaron. Nunca vi una pareja más linda; ella, Yuya y él, Paul Newman, increíbles. Tuvieron tres hijos preciosos y siempre se los vio muy enamorados…oírlos hablar el uno del otro era envidiable. Hará tres años, nos encontramos a tomar un café. Sofi venía de tener una entrevista de trabajo para una radio. Apenas nos sentamos le pregunté cómo le había ido y me contó que la reunión había sido un éxito, que estaba muy entusiasmada con la propuesta que le habían hecho.

–¿Sabés a quién conocí? –comentó emocionada–  a Abelardo Cuevas…

 

VANESA
Desde su primer día de trabajo me di cuenta de que el viejo avistó la presa. Al marido lo vi algunas veces que vino a buscarla, ¡qué papito, por Dios!... y ella, una diosa. ¡Qué bien la hizo el viejo zorro! La caló de entrada…más que la guita a ella le gusta el estatus, la cosa filosófica… y él le jugó un intelectual influyente preocupado, además, por Doña Rosa. La gran hacedora de la conquista fue la fiel Elenita… ¡una genia! Por mandato de Beli, Elenita se hizo bastante amigota para que el viejo supiera todo. Un día salíamos de una reunión de producción y oigo a Sofía preguntarle a Cuevas: “¿Cómo hace para saber siempre lo que quiero?”... Letal, el pez había caído en las redes.

 

SANTIAGO
Fede no está muy convencido, pero nosotros como hermanos tenemos que hablar con Sofía. Los rumores son nefastos… ¿Qué le pasa a esta idiota?... Yo no quiero meterme en la vida de nadie, pero quiero que el cuento me lo haga ella, si me guio por lo que escucho es para ir y reventarlo a patadas al viejo patético éste. Prefiero no ser yo el que se lo cuente a Niki.

 

 

SUSANA
Después de tres varones por fin llegó la nena. En el momento que vio la luz, el mundo pareció detenerse por un segundo. Pepe, mi marido, estaba loco de alegría. Es igual a Mamushka me dijo. Y sí, Sofía se parece a mi madre, una mujer aguerrida que llegó a la Argentina escapando del comunismo en la ex Yugoslavia. Mi hija copió de su abuela su pelo rubio –envidiablemente natural-, sus ojos verdes, su piel blanquísima. También heredó esa manera tan convincente de decidir las cosas… esa seguridad que es una muralla entre ella y el mundo y que a veces da miedo… igual a Mamushka.

VANESA
¡Es increíble!, la cantidad de veces que he tirado al tacho la invitación al Congreso Latinoamericano de Publicidad para Medios Radiofónicos que se hace en Miami todos los años; “¡no me llenen de basura!”, solía decir el viejo. Pues bien, ahora resulta que es una cita obligada, La Meca del periodismo, ¡por favor!

 

FEDERICO
Prefiero no llevar el auto hoy, voy a caminar, necesito despejarme. Estoy preocupado con todo este asunto de Sofi, especialmente por sus chicos y Fer que es un tipazo… Santiago está reloco, quiere matarlo al famoso “Beli”… la pobre vieja que no sé si sabe pero intuye algo gordo y debe ser una verdadera tortura todo esto… Corina que está comiéndose el sapo de ser un poco “la intermediaria”. Tengo clarísimo que no es esto lo que yo quiero para mi hermana, pero es su vida, su decisión…. ¿Alguien le contó algo a Niki?

 

CORINA
Ya no doy más con la presión que recibo de todos lados… Mamá que no para de preguntar, la pobre está en ascuas pero sabe que pasa algo y bien grave…. Santi que junto con mi marido son unos energúmenos que lo único que quieren es ir a moler a palos a Cuevas…. Fernando y mis sobrinos me parten el alma…. La madre de Fer que piensa que Sofi es una criminal y quiere sacarle los chicos; el único algo más centrado es Fede que no hace mucho pero al menos no joroba… Falta Nicolás que no sé si alguien le dijo algo porque me ha llamado varias veces, todavía no he logrado hablar con él pero me da la sensación de que algo se enteró… ¡Ah! Y la frutillita del postre, mi hermanita que me pide que le tape “sus cositas clandestinas”…


BELÉN
Voy en taxi escuchando Corazón Partío de Ale Sanz. ¡Qué linda es Libertador! Y en especial a esta hora de la mañana… en breve comenzarán a brotar las flores violetas de los jacarandaes… ¿Quién me va a entregar sus emociones?… El chofer me avisa que suena mi celular.
–Gracias, señor… Hola…. Reina ¿cómo estás?... No, estoy en el taxi yendo a una reunión, decime… Sí, por supuesto… ¿cuándo querés que nos veamos?... sí, genial… dale, en casa, ningún problema… te espero… un beso.

 

NICOLÁS
Cori querida, te escribo este mail porque es difícil hablar por teléfono y el tema de nuestra hermanita me preocupa. Quería contarte lo que pasó el último viaje que hice a Miami. Estuve allí sólo unas horas ya que tenía que atender una reunión que se realizaba en el Hyatt de Fort Lauderdale. Estaba en el lobby esperando a otros cuando de los ascensores veo salir a Sofi o a alguien muy parecida. En el momento que doy el primer paso para ir hacia ella, un hombre bastante mayor la toma de los hombros, ella lo rodea por la cintura, se dan un beso y cruzan por delante de mí abrazados. Pensé que me había confundido, pero no, ahora sé que era ella. Me imagino lo que será la vieja. Voy a intentar viajar aunque sea unos pocos días y estar con todos ustedes, teniendo en cuenta que Chicago es época pico para el trabajo. Los chicos, Fer, no dejo de pensar en ellos… ¡tremendo!  Love y cariños para todos, Niki.

 

SUSANA
Llegaron mis dos hijas se sentaron y Sofi con esa cosa que tiene de ser tan directa…”Mami, estoy separándome de Fernando. El fin de semana me voy con los chicos a la casa de Belén en Mar del Plata, así puede hacer su mudanza tranquilo y los chicos no lo ven irse”. Silencio. Corina intentó intervenir, pero Sofía le hizo un gesto y siguió: “Traté por todos los medios de que esto no pasara, pero bueno… donde manda el corazón no manda otra cosa y me enamoré de otro hombre…sé, mami, que todo esto es repudiable para vos y lo va a ser mucho más cuando te diga de quien se trata, y creeme vieja, que no me hace para nada feliz causarte este dolor…. Abelardo Cuevas”. Nunca pestañeó ni dejó de mirarme. Me levanté, la abracé muy fuerte y luego me metí en la cama y agradecí a Dios tenerla a usted, Amelia, para poder gritar toda esta locura.

 

BELEN
–Reina, ¿estás segura de lo que vas a hacer? –le pregunté a mi amiga de toda la vida después de haberla escuchado durante más de media hora. A pesar de todo, ella estaba bien, tranquila. Comprendí que sabía perfectamente lo que hacía. Me sorprendí de que alguien pudiera hablar desde el corazón y desde la razón al mismo tiempo.
Se me puede tildar de ambiciosa, me dijo… “¿está mal tener ambiciones? Durante tres años he batallado con todos los fantasmas, prejuicios, vergüenzas, dolores, culpas… Esto no es cambiar a un hombre por otro. No estoy privilegiando nada ni a nadie por encima de mis hijos… soy su madre y nunca voy a dejar de serlo… así como la vida de ellos no me pertenece, la mía tampoco es de ellos… Hasta último momento me negué a los embates de este amor que cada vez más me cerraba el cerco… Seguramente no me hubiera enamorado de un hombre que viniera envasado viejo, pelado, panzón y petiso. Yo me enamoré de Abelardo Cuevas que tiene ese envase. Esto fue difícil, es difícil y nunca va a ser fácil pero no quiero no vivirlo”…
–Sí, Reina, sé perfectamente lo que hago –me contestó. Es imposible discernir entre lo que está bien o mal cuando la guerra la pelea otro.

 

FERNANDO
Cuando le pregunté ¿por qué?, clavó sus preciosos ojos verdes en los míos y con esa seguridad propia de ella me dijo: “El amor es una flecha que se clava en un punto milimétrico… sólo ahí… y hace que tu corazón, tu piel, tu razón y tu alma entren en la más perfecta armonía. Entre nosotros hubo mucho, muchísimo… pero no todo”.
Nunca habrá otra mujer como ella. 

Valeria Sáenz

Copyright©Valeria Sáenz, 2014