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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

Mujer 3.0

—La serie 600 tenía la piel de goma. Los veíamos enseguida, pero estos son nuevos, parecen humanos... sudan, tiene mal aliento, todo. Son difíciles de identificar. Hasta que intentó matarte no pude encañonarle.
—Oye... no soy una estúpida. Aún no se pueden fabricar cosas así.
—Aún no. Faltan unos 40 años.
—¿Quieres decir que es del futuro?
—De un posible futuro. Desde tu punto de vista... no sé si me entiendes.
—¿Y tú también eres del futuro, no es así?
—Sí. 

Terminator


Podía oler el dulzor que despedían las chimeneas de los hornos durante el proceso de cocción de las mujeres: un aroma dulce, particular.

Esa noche vi salir por primera vez a la creadora de la última variedad de mujer lanzada al mercado, cuyo éxito ya era indiscutido. Si bien llevaba varios años de fabricación, recientemente se había homologado para su producción masiva. Se habían distribuido a la población los procedimientos y la receta para la elaboración casera.
Le dije qué agradecida estaba porque pude actualizar mi propio programa interno a la nueva versión. ¡Eso sí que ha sido algo maravilloso! Adopté otras conductas que se amoldaron perfectamente a sus recomendaciones. Los resultados han sido excelentes desde entonces. El acabado final, logrado en esos hornos de última generación, ha causado la envidia de todo el barrio.
Antes, a los productos caseros como yo, solo se los podía modificar si el ‘proceso de cocción’ recién había comenzado, abriendo el horno con todo el riesgo que eso significaba e incorporando o quitando los ingredientes indicados. Los resultados generalmente no eran los esperados. Quedábamos sin opinión, sin sentido común, sin ingenio y casi siempre se potenciaba la ignorancia o la histeria.
Por suerte, yo no he corrido esa suerte. Soy producto de la primera migración al grupo Mujer 3.0, el primero en dar muy buenos resultados.
En los modelos anteriores, era impensable que una mujer no hiciera las tareas domésticas. Hoy por hoy, es fantástico cómo disfruto cuando otros las realizan, o cuando llego a altas horas de la noche y encuentro la cena preparada. Antes sentía culpa, pero ahora, en las mujeres del grupo 3.0, el placer funciona correctamente.
Por eso, si Ud. tiene la posibilidad de formar mujeres, aptas para este nuevo siglo, invierta algo más de paciencia y dedicación y prepare cuidadosamente una Mujer 3.0. Siga atentamente las instrucciones para la fabricación casera: tamice prolijamente el placer sobre la culpa, y añada como se indica, en partes iguales, el ingenio, la imaginación y la creatividad. Por nada del mundo vuelva a usar la obediencia, la sumisión y la castidad en estos modelos, son nocivos y pueden entrar en conflicto con el sexto sentido y anulan la razón.


Laura