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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

TIEL Iniciación a la Escritura Literaria

 

(TIEL) Módulo II. Historias de familia

Consigna uno: -Elegir a alguna persona conocida (no necesariamente familiar) que les resulte interesante o que tenga características destacables.

- Detenerse a pensar en ella y escribir, en columna, una lista de atributos de esa persona. Incluya atributos físicos.-Al lado de cada atributo escribir una o varias oraciones en las que ese atributo se exprese mediante una acción. Tener en cuenta que incluso los atributos físicos pueden expresarse a través de acciones. (Ejemplo: gordo: le cuesta encontrar ropa a su medida y ha desarrollado un poder especial para detectar los carteles o publicidades que anunciaban talles grandes).  

- Usar lo que escribieron para armar un retrato de la persona elegida en la que sus atributos están expresados a través de acciones. (Extensión máxima: 1 carilla)

 

ITALIA EN CASA


¿Quién no recuerda el lindo aroma que salía de la cocina, cuando nuestras abuelas cocinaban sus delicias?La mía era especialista en pastas, pizzas, “niños envueltos”, bizcochuelos y como olvidarme del simple pero tan rico pan con orégano y aceite, era el “engaña barrigas” para aguantar hasta la hora de sentarnos a cenar.

La nonna Filomena sí que sabía lo que era bueno, los domingos amasaba macarrones, y yo siempre junto a ella, la mesa blanca de harina, los pedacitos de masa que me cortaba y el alambre un tanto grueso y firme, herramienta casera que ayudaba en la elaboración de los más exquisitos fideos. Aunque también preparábamos ñoquis de vez en cuando, la preferencia culinaria de la ella era las pizzetas con albaca y ajo.Era mi abuela paterna, la única que conocí, enviudó joven y vivía en mi casa, muchas veces se iba de visita a la casa de sus otros hijos por unos pocos días. Mis 4 tías y mi tío Pepe, todos casados con hijos, pero siempre volvía a casa, porque yo era de ella y ella era mía, muy internamente lo sabíamos y no lo dábamos a conocer de forma abierta para no herir susceptibilidades del resto de los doce nietos, incluido mi hermano.Compartíamos la habitación y antes de dormir teníamos largas charlas, recuerdo que la dulzura de sus relatos se iba desvaneciendo para transformarse en estruendosos ronquidos. ¡Si habré pasado noches sin pegar un ojo!Por las mañanas, su caminar chancletón me despertaba y su rostro moreno, contrastaba con el cabello canoso revuelto, que intentaba oscurecer con matizador “gris acero”, una italiana bella que no dejaba que los años la apagaran.Sus batones floreados abotonados por delante eran un clásico y disimulaban bastante su robustez, pero cuando me llevaba de paseo, sus blusas y polleras eran espectaculares, como así también su perfume “Siete Brujas” que olía de maravilla.Hoy en día muchas veces al despertar, suelo oler su fragancia y oír ese hermoso sonido de su chancletear, pero ya no está, seguramente viene a visitarme en sueños.


Copyright©Stella DiMare. Marzo, 2015

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