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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

El tiro del final me va a salir

 15 de mayo de 2005
Juan,
He recibido dos manuscritos dirigidos a la Sección del diario que está a mi cargo. Te ruego que los examines –de ser necesario, hasta lo consultes con nuestro jefe de redacción- y que, aunque descarto que es de sumo interés para publicar, corremos el riesgo de retener una prueba judicial del caso “Diego Alvarez, privación ilegal de la libertad seguida de muerte”.

Cuando abras el sobre que te dejo, vas a encontrar dos piezas manuscritas. La primera es una carta, dirigida a mí; redactada con esfuerzo, dolor y angustia. La segunda, (ésta es la más crítica por el tema jurídico que se nos podría presentar), es una suerte de “diario íntimo” de Santiago Soria, uno de los cómplices que organizaron el secuestro que más arriba te menciono. ¿Recordás este caso policial que está bajo Secreto de Sumario?.
La carta que tuve ante mí, escrita por la madre, fue la que realmente me conmovió. Perdí objetividad –regla que los periodistas no podemos soslayar-, al leerla. Ésta es la razón que amerita mi consulta sobre la publicación de lo escrito por Santiago Soria. No se me escapa que ella quiere que saquemos a la luz este caso para probar “asociación ilícita” de la banda “Los Patanes”. Y que hasta sospecha que su hijo le envió su manuscrito también con esa intención. Dicen que la culpa es un mal bicho, ¿no?
Expresa consternación por la muerte de su hijo, pero, y en esto es inflexible: sostiene que ella –como su marido, si aún viviera- no puede justificar la actitud de su hijo. Se la lee apesadumbrada, pero firme en su conciencia de que “a todos sus hijos le dieron lo mejor que pudieron”, que nada justifica que haya cruzado una “línea no permitida”, que si no se hubiera suicidado antes del allanamiento, ella misma lo hubiera entregado a la justicia, cito sus palabras: “solo tuvo ejemplos de trabajo y honestidad hasta en los momentos más duros de país”. La decepción de esta mujer se trasunta en cada una de sus líneas; pero nada más te quiero contar, ya leerás vos todo lo que dejo en tu escritorio; solo te pido, que centres tu decisión en la pieza “diario íntimo” y consideres que es lo más conveniente para hacer.
Espero tus directivas,
Gonzalo.
Nota: Desconozco si el epígrafe que precede al diario íntimo es de Santiago Soria.


"La moral es una autocensura, cuando siempre es mejor ver
el cuadro completo tal como fue pintado."

 

7 de febrero de 2002
No sé que me dio por escribir cosas que me carcomen el cerebro. Y, me digo: “Guacho, ¡la verdad que tenés pasta y sensación de fracaso!”. Entonces…¿por qué no desahogarme con este papel?.
Pasta y sensación de fracaso, dos sensaciones que pueden ser catapultas para salir del agobio. Es más, si la vieja encuentra estos papeluchos pensaría igual. Jamás hubiera admitido que diga que tengo sensación de fracaso. Ya se sabe cómo opinan las viejas: ¡sus hijos son siempre winners!. No, en verdad, diría que se rompió el alma para que seamos “alguien”. Recuerdo que decía: primero: aprendan; después, el trabajo viene solo.
Un poco cierto; otro poco, mentira. Los últimos tiempos en este país nos dejaron huérfanos de trabajo y esperanzas. Menos mal que yo todavía tengo el mío.


15 de marzo de 2002
Rueda y rueda. Muchos domingos, varios años atrás, cuando todavía estábamos colgados en la línea de flotación de “necesidades básicas satisfechas”, mirábamos fútbol con mis hermanos. Justificaba bancarse el aburrimiento, si la excusa era estar todos juntos.
Pero admito que me “colgaba”. Miraba un punto fijo: la pelota rodar. ¡Qué sensación de mierda!. Siento que la vida en realidad es como una pelota: ¡rueda a las patadas!. Parece que todo tiene un aparente control hasta que…el trazado de la pelota en el campo de juego  –aunque abunde pericia en los pies- termina pasando la línea del offside. En este punto, aparece mi angustia: la obsesión por meter un “gol”. Desde entonces, creo que esa habilidad es para los “elegidos”. El fútbol es la escena más parecida a mi vida: siempre pateándola afuera. ¿Cuánto se banca uno “rodar” y “rodar”?.


30 de noviembre de 2002
Hoy me quedé sin laburo. Siento rabia y angustia, pero…¿por qué decirme: esto no me podía pasar a mí?.


20 de marzo de 2003
Miro subir por los azulejos una cucaracha. Sigue una recta imaginaria. Luego, pasos erráticos hacia la izquierda…al rato retoma sus propios pasos hacia un camino imaginario. Insecto curioso. Dicen que pueden sobrevivir hasta con una guerra nuclear. ¿Inteligentes?. ¿Valientes?. No, solamente miedo. Miedo de no poder copular. De no poder alcanzar la gloria de reproducirse en millones de crías que cada hembra dejará en toda su vida. En el fondo, aunque repugnantes, humanos y cucarachas nos parecemos. Buscamos por miedo lo mismo: algo que nos justifique para permanecer en el tiempo.
En estos pensamientos ando revoloteando.


18 de junio de 2003
Changas. Trabajos a destajo. Vida de mierda. Cambio de lugar. Quién iba a imaginar –y yo menos que ninguno- que viviría acá en Las Antenas. ¡Villa de mierda!. Buscás trabajo y cuándo viene la pregunta: “¿Domicilio de residencia?”. Mmmm, me rechinan los dientes y respondo tartamudeando, “Cooommmplejo Las Antenas, PPPPPartido de la Mamammatanza…”. “Lo vamos a llamar”, me responden. ¿Llamar? ¿Dónde? Ni teléfono tengo, hermano!!! Si lo tuviera, no necesitaría este laburo, ¿¿¿!!!no entendés!!????. La verdad, a uno lo toman de ¡boludo!.


22 de septiembre de 2004
No se si me atrevo a escribirlo pero de alguna forma necesito justificarme: hoy hice mi primer afano. Para los grossos de acá: robo de poca monta. Pero, para nosotros que nos autonombramos la Banda de Los Patanes, estamos orgullosos. Nada de sangre. Nada de salto al vacío. “No pensar” y “mandarse”.


4 de diciembre de 2004
Plata fácil. Cerveza, marihuana, salir y gastar con los amigos. La difícil era la de laburar. Algunas noches me digo: sé que estoy fuera de la ley, no fui educado para esto; pero, “hermano, yo no me eché del laburo!!!”. ¿Banalizo?. Puede ser. Ya estoy en este baile sin retorno.


2 de enero de 2005
Al “Punga” se le ocurrió una idea brillante. Limpita como todos nuestros trabajos. El “Punga”, que hace rato que cayó en cana, se va a encargar desde la cárcel de llamar a un chabón que es despachante de Aduana, un tal Diego Alvarez. Le pasé toda la posta que me pidió: movimientos, rutina, horarios…. Somos 8 que estamos armando esto. Cada uno va a hacer su parte. Siempre con cuidado, sin violencia, solo un sustito y ¡viene la guita! ¡Vamos por 10 lucas!


10 de febrero de 2005
Hoy llamó al Fulano. Una esquina en Mataderos. El cuentito: “tenemos secuestrado a un familiar y lo liberamos por 10 lucas”. El pendex de Jhonny va a esperar la guita.


10 de febrero de 2005
No sé ¡cómo mierda pasó! Ni quién, ni por qué….pero, ¡se pasaron de rosca!. Fueron por más, otras ¡10 lucas! “¿Qué mierda hacen?”, le pregunto al “Punga” cuando me llamó al celular. “¿Por qué cruzaron la “línea?”, le vuelvo a preguntar. “Esto era para un “gol”, no para mandar la pelota ¡¡¡¡afuera!!!!!”, le grito.
10 de la noche. El boludo de Ezequiel ¡lo mató! Me dijo Adriana que fue jugando y jodiendo con la pistola mientras esperaban al socio del tipo. ¿Jugando?. No, esto me parece una pesadilla o ¡una joda!. “Yo me rajo”, les fui mandando el mensaje a todos.


11 de febrero de 2005
Hoy “cayó” Mauro en La Rana. Adriana, Analía, Vanina y Jhonny se entregaron, así dicen los diarios. Y ¿¿Ezequiel??. Debe estar prófugo como yo.


22 de febrero de 2005
Ya lo encontraron. No estaba rajado. El imbécil quedó varado por un tiro en la pierna. No fue la cana. El imbécil, el que cagó todo el plan, el que cruzó “la línea”, se tiroteó con la otra banda de la villa. Quedó mancado: presa fácil. A éste le funcionó mi teoría de la cucaracha: ¡miedo! Su forma de “trascender” fue su condena. Matar a un tipo: ¡¡¡gloria que huele a podrido!!!!.


30 de marzo de 2005
Acá, desde mi agujero, sé que andan diciendo que un tal “Junco” es el único prófugo. ¡Hijos de puta! Tengo nombre y apellido: Santiago Soria. Y si alguno encuentra estas hojas con mis notas, les digo: ¡HASTA ACÁ LLEGUÉ!. En la búsqueda del “gol” me salí de la cancha. Solo Dios podrá juzgarme. ¿Los hombres?, ¿la justicia? No, a ellos no les voy a dar un puto gusto.

G.M.


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