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“Ama el arte,
que de todas las mentiras
es la menos falaz”

Gustave Flaubert

EL CUENTO. Técnicas de escritura

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Módulo VII. El punto de vista o focalización
Consigna F 4 Escriba un texto en el que el enunciado sea polifónico (Máximo 1 pág.).

La Rosa se va a morir, está claro. El tordo nos quiso dar esperanzas pero no se lo creyó ni él. “Cáncer” es la palabra mágica. No hay remedios ni tratamientos ni rezos que puedan suavizarla. Cáncer va seguida de muerte, punto. Pobre Negra. Va a sufrir mucho, estoy seguro. Y pobre yo que me voy a quedar solo. Los changos ya están grandes y viven con sus familias. La van a extrañar también pero el que se queda abandonado soy yo. Ahí va, tan tranquila. Como si le hubieran dicho que tiene una gripe. No se la ve ni triste ni enojada. Mira por la ventanilla y charla con el patrón, que nos trajo hasta el hospital. Hijo de perra. Él sabía bien que no había que fumigar con esos productos. Si hasta en la tele dicen que son malos. No le alcanzó con que se mueran los perros y algunas vacas. No señor, él siguió fumigando. Total, su casa está lejos... Y ahora se me va a morir la Rosa. Le tendría que pegar un tiro en la frente. Pero ahora no, me tengo que encargar de que esta mujer se muera lo mejor posible. Cuando la entierre, otra va a ser la historia.

El boludo del capataz está enojado. No sirve de nada ser amable con estos negros. Son casi animales. Trabajan, comen, duermen y se reproducen. Y culpan de todos sus males a los que estamos en una posición superior. ¿Qué más quieren? Un día perdido de cosecha para traerlos hasta el pueblo así los ve el médico. Cáncer, diagnosticaron. ¿Y yo qué tengo que ver? Tienen la cabeza envenenada. Entre este gobierno populista y los tarados que vociferan que la culpa de toda enfermedad es del glifosato, estamos perdidos. Tengo que tener cuidado. Lo único que me falta es que se envalentone y me haga un juicio. La puta que los parió...
Me voy a morir, nomás. Espero que no duela. No soporto el dolor. Y tener un poco de tiempo. Necesito tiempo para abrazar a mis hijos y para lograr que al Juan se le pase la furia. Lo veo como mira al patrón y tiemblo. Es capaz de cualquier cosa. Tiene razón... el patrón es el que nos está envenenando a todos en su afán de producir la mejor soja de la provincia. Pero ya es tarde, ¿qué le vamos a hacer? Cuando yo ya no esté, Juan se tiene que ir lejos. Nada de locuras... la justicia no es para los pobres, ya lo sabemos. Que lo deje abrazado a sus hectáreas y sus silobolsas y se vaya a ser feliz a otro lado. O por lo menos, que se vaya lejos de la tentación de matarlo.

Copyright©Victoria Nasisi. Noviembre, 2014
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